Lunes, 23 de enero de 2017

| 1984/12/17 00:00

LOS FALSOS MODIGLIANIS

Tres estudiantes universitarios mostraron por TV la forma como falsificaron una escultura de Modigliani

LOS FALSOS MODIGLIANIS

Le costó caro a Darío Durbé, superintendente de la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma, su convicción de que las cabezas de piedra del famoso pintor Amadeo Modigliani, encontradas en el Foso Real de Livorno, un puerto al norte de Roma, una mañana de julio, eran verdaderas. Lo destituyeron sin pena ni gloria el pasado 30 de octubre.
Y es que la increíble y triste historia de las esculturas de Modigliani resucitó con su centenario de nacimiento, cuando Livorno, su ciudad natal, se preparaba para festejar a su hijo pródigo, rechazado e incomprendido en su tiempo, que fue obligado a abandonar su tierra para emigrar a París. Después de largas e intensas discusiones, el municipio presentó 2 iniciativas: una muestra que tenía como curador a Vera Durbé, encargada del Museo de Arte Moderno de Livorno y a su hermano Darío Durbé. Simultáneamente, se propuso la búsqueda en el Foso Real de las esculturas que Modigliani, o "Modi" como lo llaman sus paisanos, había botado por allá en 1909. Y es que los Durbé creían firmemente en la leyenda de que "el pintor maldito", furibundo y decepcionado, había arrojado algunas piezas en el canal por desprecio a su ciudad que le había sido siempre hostil. Y lograron convencerlos a todos.
La muestra se inauguraba a comienzos del verano. Con las inevitables polémicas que una retrospectiva de este tipo suscita, algunos críticos de arte, como Maurizio Calvesi de la revista L'espresso, aseguraban que el retrato de Picasso expuesto no era original. Jeanne Modigliani, hija del artista y directora de "los archivos legales Amadeo Modigliani" con sede en Francia, no se presentó a la inauguración. Desde París denunció que se le había excluido de la elaboración de la muestra y de la escogencia de las obras; Días más tarde, murió a causa de una caída. La cosa empezaba mal. ¿Era una señal?
Luego se pasó al Foso Real, un canal en medio de la ciudad. Se empezó a excavar poco a poco, con los dientes de la draga cubiertos con tubos de góma para evitar daños a las posibles esculturas, en medio de una ciudadanía a la expectativa. La señora Durbé siguió todas las operaciones personalmente. Finalmente, después de varios intentos, el 24 de julio por la mañana, se encontró la primera cabeza, que fue transportada con el máximo cuidado a la sede de la exposición y guardada bajo llave. En la tarde apareció otra cabeza. La curadora lloró de alegría, y confesó: "Estoy segura de que son de Modigliani. ¡Son tan bellas!".
La noticia comenzó a darle la vuelta al mundo y la romería de periodistas no se hizo esperar, como tampoco las peleas de los distintos municipios, ciudades y departamentos por la propiedad de las cabezas ovaladas de nariz larga y delgada. Críticos de arte, historiadores y expertos se precipitaron hacia Livorno, donde declararon casi unánimemente, arrastrados por el entusiasmo: "Son de Modigliani". Cesare Brandi, del Corriere della Sera, escribió: "Tienen luz interior", y un profesor de técnicas del arte del mármol declaró: "El proceso ejecutivo es claramente de Modigliani". Todos estaban conmovidos, extasiados, felices como los Durbé. Algunos, muy pocos, expresaron dudas y esperaron las pruebas técnicas. Y las pruebas técnicas, "cientificas", llegaron. En el catálogo "Dos piedras encontradas", hecho rápidamente, se podía leer que las técnicas confirmaban la hipótesis de que la piedra utilizada para las esculturas mostraba signos de haber estado en el foso desde hacía más de 10 años.
El 9 de agosto apareció la tercera cabeza. ¿Alguna duda? No: "Es como encontrar un manuscrito de Leopardi", declararon los más entusiastas. Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar de signo. La revista Panorama publico un artículo titulado "La burla de Livorno", según el cual tres estudiantes afirmaban haber esculpido una de las cabezas, "Modi 2". Tres martillos dos espátulas y un taladro Black and Decker, habían sido las herramientas utilizadas para realizar la falsificación. Y mostraron pruebas: fotografías mientras trabajaban la piedra, residuos, el afiche que les sirvió como modelo... Pero lo más espectacular fue la demostración que hicieron por TV ante millones de teleespectadores: la fabricación de una cabeza exacta a la del foso. Toda una tarde, en directo, con la presencia de un notario, la RAI transmitió la reconstrucción de la escultura. Un poco nerviosos los tres muchachos (estudiantes de medicina e ingenieria) transformaron una piedra sin forma en una "obra maestra". La pobre Vera Durbé, diabética y con una pierna amputada desde hace dos años, no pudo resistir y tuvo que ser hospitalizada cuando supo que las tres cabezas habían pasado a la custodia de un juez.
Pero la historia no terminó ahí. Los tres estudiantes, que en realidad eran seis, confirmaron que sólo "Modi 2" había sido realizada por ellos. Entonces, las otras dos cabezas, "Modi 1" y "Modi 3", ¿de quién son? Como siempre, han surgido toda clase de historias, hipótesis y teorías en las que no falten sus buenas dosis de intriga. Inclusive hay quienes han aventurado interpretaciones en el sentido de que se trata de una estrategia tramada desde París para desacreditar la muestra o de que todo el asunto responde a razones políticas, para hacer caer la administración comunista de Livorno, en el poder desde hace ya muchos años. Chismes van y vienen. Unos se declaran burlados, otros se esconden, algunos hacen llamados por televisión para que el autor de las otras esculturas revele la verdad.
Efectivamente, al parecer, existe otro autor de la estafa: un trabajador de los puertos, Angelo Froglia, 29 años, escultor y pintor en sus momentos libres. Anunció a la prensa que es el autor de las dos cabezas "pescadas" en el canal. Con lujo de detalles explico el cómo y el porqué de su acción: "Acabar con la crítica poco sería, con los curadores de museos, galeristos, expertos. Quería demostrar que, a través de los medios de comunicación, se puede concretizar una convicción que no tiene ninguna base artística ni científica".
Mientras tanto, medio país ríe, de otro medio llora, caen cabezas como la de Dario Durbé. "Era sólo una broma sin mala intención" declararon los tres "mamagallistas" de Livorno. Se subastó la escultura hecha en directo por televisión y la compró un norteamericano, coleccionista de arte, que pagó nada menos que 10 mil dolares por la obra falsa. Y la plata fue donada para obras de beneficencia. No hay dudas, éste es el país del melodrama y de "la comedia de arte".--
Kelly Velásquez Roma

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