Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1985/10/28 00:00

LOS HILOS MAGICOS

Un encuentro de titiriteros demostró que las marionetas son algo más que un espectáculo infantil.

LOS HILOS MAGICOS

El arte de los títeres es cultivado en Colombia por varios grupos, pero se destaca Jaime Manzur, quien crea ópera con ellos. Precisamente, actualmente está en temporada "El barbero de Sevilla" (3 a 5 de octubre), "Carmen" de Bizet (9 a 11 de octubre), "Rigoletto" de Verdi (16 a 18 de octubre) y "Aida" de Verdi (22 a 25 de octubre), en el Teatro de Marionetas de Jaime Manzur.
Para el montaje de "Madama Butterfly" no hubo necesidad de importar voces ni directores, una mínima parte del vestuario se contrabandeó en el bolsillo de una maleta desde Europa, no era más que un corte de 75 centímetros de seda para la capa de la protagonista. Esta ópera en marionetas y dos trabajos más de la compañía de Jaime Manzur se presentaron junto a tres agrupaciones francesas y tres colombianas en varios teatros de Bogotá, al mismo tiempo que en Charleville -Francia- se realizaba el IX Festival Internacional de Títeres.
En la muestra del encuentro, realizada entre el 21 y 25 de agosto pasados, los adultos tomaron la mayoría de las sillas para mirar un espectáculo que originariamente perteneció a los niños. El Grupo Teatrova, debe tener una parte de la culpa: las escenas de cama de una solterona y su ángel de la guarda, fueron censuradas por algunas madres y únicamente los mayores pudieron ver la adaptación de un cuento del pintor Fernando Botero.
"La Libélula Dorada", grupo colombiano que ha asistido dos veces al Festival en Francia, también tuvo culpa, pues no sólo aceptó que "Los espíritus lúdicos", trabajo que mostraron, estaba dedicado "especialmente a los mayores", sino que se la siguió dedicando a la mentalidad de los "mayores" en las presentaciones.
Otros tradicionalistas fueron a ver el cuarto grupo colombiano con expectativas de un teatrino como los de antes y de pronto los errores de un titiritero escondido, pero "El Guiño del Guiñol" hacía conversar a los títeres con el titiritero, durante las presentaciones de "El gusano del aire".

LOS FRANCESES
Quienes buscaban en las marionetas un espectáculo especial para entretener niños, desconocían el origen sacro de las marionetas o mariolettes de la Edad Media, cuyas presentaciones, sobre los misterios católicos, fueron suspendidas por el Concilio de Trento en el Siglo XVI. Pero hasta nuestros días, y principalmente en Francia, los conceptos sobre marioneta han cambiado.
Marioneta, según lo entienden los tres grupos franceses que se presentaron en Bogotá, es "cualquier forma, cualquier objeto que es manipulado". Por eso el Theatre Sur Le Fil encontró su marioneta en un inmenso rollo de cartón, un ser que puede cobrar vida para el teatro una vez un vagabundo se duerme dentro de él y se sueña en un "Castillo de cartón". Ese pedazo de material vil se convierte en un personaje que se rompe hasta convertirse en castillo, cuando los espectadores, no faltan los niños, sueltan su aplauso.
El Theatre D'Animation Du Verseau, no tuvo problemas de entendimiento con el público, durante una hora y quince minutos el Teatro Colón estuvo silencioso, mirando las humorísticas aventuras de "Los ladrones del sol", en mímica de tres actores y tres marionetas bajo un bello juego de luces negras.
En contraste con el tamaño de los otros dos trabajos franceses el de el "Velo Theatre" (ciclo-teatro) fue con muñecos minúsculos. Este es el trabajo de un ciclista extranjero en nuestro país, pero esta vez trayendo un espectáculo completo en varios sobres de correo, bajo el título de "Envolturas y desenvolturas" .

HABLA JAIME MANZUR
Jaime Manzur, el más veterano director dentro del encuentro, fue el primero en traer la ópera a Colombia, hace ya 33 años, con ella surgió la idea de seguir haciendo en marionetas los espectáculos que difícilmente llegaban a Colombia. Junto a Príncipe Espinosa, Carlos José Reyes, Julia Rodríguez y Ernesto Aronna, revitalizaron los títeres en el país hace algún tiempo. De sobra está autorizado para hablar del tema.
SEMANA: ¿Por qué escogió usted "Madama Butterfly", "El renacuajo paseador" y "La cumbia" para la muestra de este encuentro?
JAIME MANZUR: La primera, porque es una muestra del trabajo que ha venido haciendo nuestra compañía durante muchísimo tiempo.
"El renacuajo paseador", por ser uno de los trabajos más nuevos que tenemos, y por ser representativo de la literatura colombiana. "La cumbia"... sobra decirlo, no sólo es el trabajo que más me gusta, es una buena muestra de nuestro folclor y, porqué no decirlo, de nuestra habilidad como titiriteros.
S.: Las nuevas tendencias del teatro de títeres, van hacia desmitificar el teatrino y a incorporar al titiritero al escenario. ¿Por qué eso no se ha visto en su teatro?
J.M.: Yo soy conservador, no me asusta decirlo; en el exterior me comentaban los titiriteros que el público se les estaba acabando. Se trata de que si le quitamos a las marionetas los elementos que han mantenido durante siglos, de un momento a otro, nuestro público puede fácilmente irse para el teatro vivo o para otros espectáculos diferentes al nuestro. Yo podría hacer una obra sin diálogos que de pronto las marionetas fueran sábanas y con música incidental, pero no tendría más de veinte personas en la sala por función.
S.: Una vez termine el encuentro, Jaime Manzur continuará con la temporada de "La laguna azul" en su sala, en funciones nocturnas. ¿ Cuál es el porqué de este teatro de marionetas para adultos?
J.M.: La idea errónea que tenemos en Colombia, casi que todos los colombianos, es que el títere es sinónimo de cascabel. Y lo que nosotros pretendimos al hacer la primera temporada de ópera en marionetas, "La Bohemia" y "La del Soto del Parral", fue llenar el vacío de lo que no existía en los teatros vivos de Colombia.

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