Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/03/09 19:51

La oblea de Jagger y otras historias de los Stones en Colombia

Los mitos alrededor de la banda británica son innumerables y en muchos casos inverosímiles. Una de ellas los ubica en la Hacienda Nápoles de Pablo Escobar.

Leyenda del supuesto concierto que dieron los Rolling Stones a Pablo Escobar en la Hacienda Nápoles. Foto: Luciano Denver para la exposición Mito

Desde que murió Brian Jones en 1969, uno de los genios detrás de la creación de los Rolling Stones, a causa de una aparente asma que padecía desde pequeño y que nunca se comprobó, los mitos que rodean a la banda no han dejado de reproducirse. La censura de la portada del álbum Sticky Fingers (1971), diseñado por Andy Warhol, en la España del general Francisco Franco, la supuesta guerra que libraron con los Beatles, y la leyenda que asegura que su música deleitó a Pablo Escobar en la Hacienda Nápoles, son parte de un inagotable repertorio de fábulas.

Sobre esta última historia no existe mayor certeza, y lo que le falta en credibilidad, le sobra en imaginación. El rumor de la visita de los Stones a la emblemática propiedad de Escobar sostiene que el hecho se produjo a comienzos de los años ochenta y que el quinteto no paró de tocar hasta que la voluntad del capo lo permitió. Para el escritor Sandro Romero, un gran conocedor de la banda británica en Colombia, “detrás de toda buena leyenda, siempre hay una mentira, y la de los Stones no es una excepción. No existe ningún registro comprobable de semejante anécdota, el resto son especulaciones.”

El cuento ha sido tan atractivo que en 2012 el artista argentino Luciano Denver se aventuró a desarrollar Mito, una exposición artística en la que simulaba el episodio, haciendo uso de fotografías, pinturas y afiches.

De lo que sí se tiene registro es del paso de los Stones por el Aeropuerto El Dorado de Bogotá en 1969. Fue en una escala que realizaron los músicos antes de conectar con Lima, en aquella visita al Perú que hoy sigue siendo uno de los hitos del rock mundial, pues muchos conocedores aseguran que fue en el país inca donde se originaron las primeras bandas de ese género.

Otro narcotraficante colombiano que parece haber sido seducido por el sonido de los Stones fue Carlos Lehder, un personaje que llevaba una vida de capo, pero su aspecto y sus gustos eran los de un rockstar. Según la autobiografía de Ron Wood, guitarrista de la banda, Lehder lo invitó en 1979 a él y al beatle Ringo Starr a pasar un fin de semana en Cayo Norman, una pequeña isla que el narco había adquirido cerca a las Bahamas. Wood admite que la experiencia, en la que ambos músicos intercambiaron canciones por droga, “terminó convertido en un mal recuerdo”.

Sandro Romero recuerda que dos años después de este episodio, en Cali creció el rumor que los Rolling Stones tocarían en la Posada Alemana, una finca propiedad de Carlos Lehder ubicada en el Eje Cafetero. El concierto nunca se dio.

Las coincidencias de una leyenda

La historia de los Stones es una historia de casualidades. De hecho, sus comienzos son producto de una de ellas. En 1960, Mick Jagger y Keith Richards, que se conocían desde niños, se reencontraron en una estación de metro en Londres. Dos años después presentaron su primer concierto como The Rolling Stones, la banda que se convertiría en una de las obsesiones del escritor Andrés Caicedo.

Las coincidencias le jugaron una buena pasada a Caicedo en 1976, cuando viajaba en bus por Bogotá y vio a través de la ventana al productor de la agrupación Andrew Loog Oldham. El caleño saltó del bus y siguió a Loog hasta que logró que le concediera una entrevista, que se desarrolló en el entonces bar inglés del Hotel Hilton de la carrera séptima, en la que hablaron sobre los inicios de los Stones y la manera en que los convirtió en los “chicos malos” de Londres.

A Caicedo le llamó la atención la forma de beber de Loog Oldham, así como la anécdota de I wanna be your man (1963), una canción compuesta por Paul McCartney y John Lennon, y que gracias a la mediación del manager británico, terminó siendo uno de los primeros sencillos lanzados por la banda de Mick Jagger.

En la introducción de la entrevista, Caicedo afirma dos cosas. La primera, que Loog vivía junto a la reconocida modelo colombiana Esther Farfán; la segunda, que no sabía si ambos ya habían regresado a Londres. El tiempo continúa manteniendo juntos a Loog y Farfán, quienes se casaron en Nueva York un año después de esa entrevista, y descartaron a Londres como su lugar en el mundo.

Andrew Loog Oldham, el hombre que trabajó como colaborador de los Beatles e impulsó en gran medida la carrera de los Stones, vive en Bogotá, junto a su esposa Esther. Después de ser uno de los íconos del rock and roll durante sus años maravillosos, Loog produjo discos con artistas de la talla de Charly García. Actualmente, trabaja como productor de Diamante Eléctrico, el grupo colombiano que será el telonero del concierto de los Rolling Stones de este jueves en Bogotá.

La última vez que se escuchó hablar de que un Stone andaba suelto en Colombia fue en diciembre de 1999, cuando Mick Jagger estuvo en Cartagena. ¿El motivo? Despedir el siglo XX, ese que lo catapultó como uno de los papás de un fenómeno económico, político y cultural bautizado como rock and roll.

Este jueves en el Estadio El Campín de Bogotá, cuando suene Star Me Up, se acabarán muchos años de espera de los fanáticos de los Stones en Colombia, y junto a ello, nacerán con seguridad nuevas fábulas que, junto a la de la oblea de Mick Jagger en el centro de Bogotá, seguirán alimentando esa leyenda mayúscula que se hace llamar The Rolling Stones.

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