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| 8/18/1986 12:00:00 AM

LOS MUCHACHOS DE AHORA

Jóvenes en aventuras fantásticas, la fórmula-éxito de Spielberg, logra buena taquilla en "Volver al futuro", pero...

Como viene ocurriendo desde hace cuatro años o un poco más, los bombos y los platillos sonaron para anunciar la llegada de "la última de Spielberg" y no fue sino que se abrieran las taquillas para que ante las puertas de los teatros de la gran simultánea nacional se congregara una multitud ávida de esas aventuras fantásticas que ya parecen un vicio .
Y, en esta ocasión, el atractivo estuvo condimentado con ingredientes distintos al escueto pero millonario respaldo de la firma de Steven Spielberg. Esta vez a ese pasaporte al éxito se sumó un título sugestivo--"Volver al futuro"--, una época propicia --vacaciones escolares--y un cúmulo de informaciones y de chismes sobre la película: que el año pasado fue la más taquillera de los Estados Unidos, que sus ganancias fueron de 150 millones de dólares, que en público y en plata batió a la imbatible "Rambo" y que su bien lograda banda sonora fue premiada con un Oscar.
Por todo esto, pues, el público ha mordido el anzuelo apetecible de un filme que promete emociones a lo "Cazadores del arca perdida" e "Indiana Jones"· suspenso como "E.T." y "Los Goonies" y vuelos de imaginación como en ''Los Gremlis", para no citar toda la producción de este Disney de ahora que le ha quitado la clasificación de edades al cine, porque a sus películas concurren por igual adultos y niños.
En esta oportunidad, la fórmula de Spielberg-productor es con Robert Zemeckis-director, un norteamericano de 32 años que antes había dirigido "Dos bribones tras la esmeralda perdida", una película extraviada para el gran público que, sin embargo, tuvo alguna relación con Colombia: su historia transcurría en Cartagena.
Es la fórmula, se dice, porque Spielberg, a los 36 años, una fama inmensa y un dinero incontable, se ha vuelto productor de historias fantásticas que le propongan y le gusten y se encarga de avalarlas con su sello de calidad y su red de distribución al servicio de los filmes que respalde.
Con Zemeckis en la dirección, la aventura fantástica se volvió a lanzar a la conquista de la atención pública y para ello, además de viajes imaginarios, de inventos lúcidos, de chistes rápidos y de romances efímeros, el personaje escogido fue un muchacho, como lo había sido en "E.T.", en "Los Goonies", en "Los Gremlis" y como también lo fue en "Los secretos de la pirámide", donde el legendario Sherlock Holmes se devuelve en su tiempo y queda de 17 años de edad, matriculado en un colegio inglés.
Un muchacho de protagonista para unos muchachos espectadores, se diría, pero la descripción de la fórmula de éxito quedaría corta, porque si es cierto que el secreto de Spielberg parece ser el de aceptar historias donde jóvenes arriesgados y simpáticos capturen los primeros roles, también es cierto que estos filmes han logrado una atención general que no hace discriminaciones generacionales.
"Volver al futuro", que consagró al joven Michael J. Fox como estrella y lo convirtió en nuevo ídolo del público en Estados Unidos, tiene pues, todos los elementos spilberianos de aventura (un viaje 30 años hacia el pasado), de fantasía (el uso de un carro que viaje en el tiempo), de humor (chistes sobre Ronald Reagan, actor en 1955 y Presidente en 1985), de amor (el romance entre adolescentes), de valor (el triunfo a los puñetazos que obtiene el protagonista sobre una pandilla), pero, a diferencia de todos los Spielberg anteriores, tiene algunas complicaciones en la historia que al parecer la ponen fuera del alcance de la comprensión del público infantil. Sucede especialmente, cuando transportado en el tiempo, el joven aventurero se topa con una adolescente seductora que muchos años despues va a ser su propia madre, con un muchacho tímido que será su padre y recorre, en fin, los lugares de su casa, de su barrio, de su pueblo, 30 años antes.
La película, que sin duda tendrá éxito en taquilla por ese imán de espectadores que es Spielberg, está lejos de ofrecer la taquicardia de "Cazadores...", el sudor de manos de "Indiana...", la ternura de "E.T." y la claridad de "Los Goonies", ninguna de las cuales consigue salirse de la comprensión de ese público de vacaciones que, en esta temporada, tuvo en cartelera otra película de aventuras, con muchachos incluidos, pero que no recibió ni la mitad de publicidad: "Daryl", cuyo protagonista es el mismo lector del cuento de Michael Ende en "Historia interminable". En esta "Daryl", más infantil si se quiere, aparece con mayor énfasis la amistad entre dos jóvenes y, fundamentalmente, ofrece más misterio y más largos momentos de suspenso.
Una y otra, diferentes en cuanto a la promoción y también a la emoción del contenido, ratifican la tendencia de ese cine de aventura fantástica que impuso Steven Spielberg, pero al que le han salido buenos competidores y confirma, además, que poner de protagonista a muchachos y muchachas es una buena fórmula para alcanzar todos los públicos.
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