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| 8/21/1995 12:00:00 AM

LOS MURALES DE SAN JORGE

El descubrimiento de una Bogotá colonial alegre y vistosa en las paredes de la Casa del Marqués de San Jorge, hacen de la reinauguración del Museo Arqueológico toda una fiesta.

LOS HISTORIADORES SUELEN DESCRIbir la alegre y vistosa Cartagena del período colonial en contraste con la fría y monótona expresión arquitectónica santafereña de la época. "Es cuestión de clima", dicen, y en algunos casos no les falta razón. Sin embargo, el reciente descubrimiento realizado durante la restauración de la Casa del Marqués de San Jorge, en Bogotá, ha puesto en evidencia que la Santafé de antaño era más viva y alegre de lo que muchos creían.
Se trata del hallazgo de fracciones de pinturas murales, a lo largo y ancho de la mansión, que datan del siglo XVII (época de construcción de la casa) y dan cuenta del estilo pictórico como eran adornadas las casonas de dicho período. Coloridas figuras geométricas, imágenes religiosas de ángeles, vírgenes y santos, unidas a una gran variedad de representaciones de pájaros, flores, árboles, montañas y -en general- paisajes rurales en exaltación de la naturaleza, han hecho pensar a los restauradores, en una primera visión, en una decoración mural mucho más viva de la que solían asociar con la arquitectura colonial santafereña. Además de la relevancia artística que supone un hallazgo de estas características en un país con escasos ejemplos de pintura mural en la arquitectura civil de la Colonia, las paredes de la Casa del Marqués de San Jorge poseen una virtud quizás más importante: el hecho de que sus dibujos sean más autóctonos que muchos de los hallados, por ejemplo, en Tunja, donde se encuentran los murales civiles más representativos de la época.
Este descubrimiento, del cual partirán estudios pormenorizados al respecto, ha servido de perfecto abrebocas para la reinauguración de la casona del Marqués de San Jorge, el primero de agosto de este año, luego de su restauración.
El elegante y pomposo nombre con el que fue bautizada la casa colonial donde hoy tiene su sede el Museo Arqueológico del Fondo de Promoción de la Cultura, se le debe a uno de los más pomposos y elegantes magnates santafereños de la época de la Colonia. Con una particularidad: su dueño nunca alcanzó a ejercer el título de Marqués y -lo que es más paradójico- jamás habitó en ella.
Nacido en 1731, don Jorge Miguel Lozano de Peralta y Varaes Maldonado de Mendoza llegó a convertirse en uno de los ciudadanos más pudientes de la provinciana Santafé. Tanto que antes de cumplir los 30 años poseía más de 20.000 hectáreas productivas distribuidas en toda la Sabana de Bogotá.
En 1767, don Jorge Miguel solicitó al Consejo de Indias un título que correspondiera a su figura. La respuesta del rey Carlos III llegó cuatro años más tarde, nombrándolo por fin Marqués, el título más alto que había alcanzado un criollo santafereño. Pero don Jorge se negó a pagar los impuestos que aquel título le imponía, y después de varias pugnas con el gobierno central terminó preso y sin título en Cartagena de Indias. Antes de morir había adquirido la famosa casa en Bogotá, que no habitaría jamás y sería destinada para disfrute de su hijo José María.
La mansión sobrevivió al tiempo como uno de los testimonios genuinos de la época colonial. Adquirida por el Fondo de Promoción de la Cultura, del Banco Popular, en 1972, la casa se convirtió en adelante en uno de los museos arqueológicos más importantes del país, con una de las colecciones más completas de arte precolombino.
Precisamente, la reinauguración del museo contempla un nuevo montaje de su colección de cerámica figurativa, una muestra organizada en secuencia alrededor de los temas de poder, mitos, muerte y medio ambiente de las diferentes culturas indígenas nacionales. A la simple exposición, el curador Lorenzo Fonseca le ha añadido la tecnología multimedia, mediante la cual se exalta por medio de un video y con ayuda de iluminación y efectos de sonido, cada una de las piezas en exhibición.
Todo esto, sumado a la presentación completa de los 220 títulos sobre estos temas que ha editado hasta ahora el Fondo de Promoción de la Cultura, como aporte a la divulgación de la historia nacional, hacen de la reapertura del Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge, un evento digno de reconocimiento.
Mientras tanto, sus murales redescubiertos no hacen sino aumentar el valor de una casona que alberga en sus patios y recintos prácticamente toda la historia de Colombia.
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