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| 3/12/2011 12:00:00 AM

Los niños están bien

Julianne Moore, Annette Bening y Mark Ruffalo le dan vida a esta comedia sobre los dramas que vive cualquier familia. **1/2

Título original: The Kids Are All Right

Año de estreno: 2010

Género: Comedia

Dirección: Lisa Cholodenko

Guion: Lisa Cholodenko y Stuart Blumberg

Actores: Julianne Moore, Annette Bening, Mark Ruffalo, Mia Wasikowska, Josh Hutcherson

La primera  vez la vi con la cabeza equivocada. Pretendía que me sirviera de ejemplo para probarles a los fundamentalistas, que se niegan, por estos días, a aceptar en nuestras sociedades la figura del matrimonio entre homosexuales, que las familias nunca se han parecido a la definición del diccionario: que las familias no son lo que nos dicen sino lo que nos pasa. Los niños están bien no participa, sin embargo, en el debate. Da por superada la discusión de si la ley debe o no permitirles a las personas del mismo sexo que se casen. Cuenta la historia de una pareja de toda la vida, la que forman la médica Nic y la jardinera Jules, que entra en crisis cuando sus dos hijos buscan y encuentran al único hombre que podría llamarse 'su padre': el donante más o menos anónimo que permitió a sus dos madres quedar embarazadas. Cuenta, mejor dicho, la historia de una familia que de golpe, de un día para otro, es asaltada por el fantasma de la 'normalidad'. Que no está nada mal como historia. Pero que, claro, podría pasarle a cualquier familia.

La segunda vez que la vi me fijé en lo que tendría que haberme fijado desde el comienzo: en si estaba bien escrita, bien actuada, bien

contada. Y me decepcionó porque fuerza los conflictos, los personajes y los giros dramáticos a más no poder. El desenvuelto sentido del humor con que la narra la cineasta Lisa Chodolenko, autora de las inquietantes e incómodas High Art (1998) y Laurel Canyon (2002), la vuelve una experiencia placentera. Y las actuaciones del trío protagonista, Julianne Moore, Annette Bening y Mark Ruffalo, crean la ilusión de estar viendo una película mucho mejor de lo que es: Moore, en el papel de mujer dispersa cansada de ser ignorada por su compañera, solo flaquea por cuenta de un monólogo artificioso que debe interpretar hacia el final del drama; Bening, en el rol de mujer contenida y acomodada que no tiene tiempo para discutir cuestiones tan abstractas como el amor, interpreta a la perfección la partitura, y Ruffalo, que siempre mejora lo que toca, encarna con toda la gracia del caso a ese hombre que hace lo mejor que puede para no seguirse portando como un niño.

Queda, sin embargo, una extraña sensación de oportunidad perdida. Queda la sensación de haber visto un capítulo apenas aceptable de una buena serie de televisión.

De acuerdo: esta historia podría sucederle a cualquier pareja del mundo. Qué bueno. Qué bien. Y de acuerdo: su elenco extraordinario hace un trabajo extraordinario. Qué maravilla. Pero, por cuenta de su habilidad para encontrar los lugares comunes de las familias en una familia 'no convencional', por cuenta de sus caprichosos giros de comedia de situaciones (que producen la impresión de que todo ocurre 'porque sí'), Los niños están bien se acaba sin habernos estremecido. Y no vendrá un siguiente capítulo que, como se dice en fútbol, remonte el resultado.
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