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| 6/18/2011 12:00:00 AM

Los otros talentos del Dr. House

Hugh Laurie, intérprete del antipático pero muy popular Dr. House, destapa ahora su faceta de músico con un disco de blues. Es además escritor y uno de los grandes comediantes británicos de los últimos años.

Casi todos lo conocen por su papel de médico misántropo y neurótico que se niega a usar bata y reduce al máximo el contacto con sus pacientes. Se trata del protagonista de House M.D., una de las producciones más exitosas en la historia reciente de la televisión, ganadora de dos Globos de Oro, cuatro veces nominada el Emmy a mejor serie y presente en las pantallas de 66 países. Pero Hugh Laurie no solo es un actor de primer nivel. También es escritor. En 1996, mucho antes de House, lanzó Una noche de perros, novela que se publicó el año pasado en Colombia y que en 2009 fue best seller en Francia. Ahora se suma a la lista una nueva faceta: la de músico. Acaba de lanzar -y llegará pronto a Colombia- el disco Let Them Talk.

El álbum debut de Laurie incluye 15 temas con varios clásicos de leyendas como Ray Charles, Robert Johnson, Memphis Slim, Lead Belly, Professor Longhair o Jelly Roll Morton. Laurie no solo pone su voz en todas las canciones, también toca el piano. Incluye colaboraciones de lujo a cargo de Irma Thomas, Tom Jones, Dr. John y Allen Toussaint.

El blues es, de lejos, su género preferido. "Me encanta esta música y quiero una audiencia para compartir mi pasión", declaró hace poco. Al tiempo, se refirió a ella como algo que es "mucho más que la expresión pura de sufrimiento y tortura. Es un mundo musical acerca de la alegría, el sexo y el humor". La producción del disco fue una experiencia que lo marcó, "las grabaciones permitieron un vistazo casi místico en la vida, el poder del amor y de la pérdida. ¡Increíble!". 

Laurie sabe que su incursión en la música lo termina de graduar como bicho raro en su gremio. "He roto una regla de oro: los actores se supone que deben actuar, y los músicos se supone que deben hacer música. Así es como funciona. No le vas a comprar pescado a un dentista, o le vas a pedir a un plomero consejos para invertir tu dinero, ¿por qué escuchar música de un actor?". Asegura, eso sí, no tener respuesta a la pregunta. Recuerda más bien el poderoso efecto que tuvo en su infancia -cuando tomaba clases de piano- escuchar la canción I Can't Quit You, Baby, de Willie Dixon, su puerta de entrada al mundo del blues, capital Nueva Orleans. "Esa ciudad era mi Jerusalén, un reino mágico en cuyo centro había una montaña en la que se levantaba esta ciudad dorada. Era sinónimo, en mi imaginación, de música, romance, alegría, desesperación; sus ritmos se metieron en mi cuerpo de inglés desgarbado".

Recorrido

Laurie nació en Oxford. Fue a Eton, el mismo colegio del príncipe William, y luego se matriculó en la Universidad de Cambridge para estudiar Arqueología y Antropología Social. Pero tenía otros frentes de actividad, otras prioridades. El remo, por ejemplo. Llegó a representar a su país en los mundiales juveniles de esta disciplina, en 1977. Una mononucleosis lo obligó a dejar a un lado este deporte y a buscar otra actividad extracurricular. Así fue como aterrizó en el colectivo Cambridge Footlights, del que también han salido comediantes del nivel de Sacha Baron Cohen (Borat), Peter Cook, Stephen Fry y Emma Thompson.

Y fue con Fry y con Thompson, de quien era pareja por esos días, con quienes irrumpió como humorista en la pantalla chica. Lo hizo en el programa Alfresco, que se prolongó por dos temporadas entre 1983 y 1984 y que estaba compuesto por sketches cómicos grabados al aire libre, de ahí su nombre. A esa altura, Laurie ya había obtenido el Perrier Comedy Award -el más codiciado entre los humoristas británicos- en el prestigioso Festival de Edinburgo por su show The Cellar Tapes, escrito a cuatro manos con Fry.

Luego vino su consolidación en Inglaterra como actor, pero sobre todo como humorista. Junto a Fry dio vida a varios proyectos, como la saga de cuatro sitcoms de corte histórico en las que se reviven momentos de la historia británica a partir de la suerte que en cada uno de ellos corre el cínico y decadente Edmund Blackadder, interpretado por Rowan Atkinson (Mr. Bean). También se le recuerda por otra serie de sketches de humor: A Bit of Fry & Laurie. En la pantalla grande hizo parte, entre otros, del reparto de Sensatez y sentimientos, 101 dálmatas (era Jasper, uno de los secuestradores de los cachorros), Chica de Río, junto a Santiago Segura, y participó en las tres entregas de Stuart Little. Laurie también ha prestado su voz en producciones animadas. En la serie Family Guy le correspondió el dueño de un bar y, más recientemente, en la película Hop, el padre del rebelde conejo que se niega a repartir chocolates. Pese a esta envidiable hoja de vida, Laurie, como House, no parece estar realizado, es un perfeccionista compulsivo. Esto lo sabe Fry: "Jamás le he oído decir que está satisfecho con algo que haya hecho, excepto las cosas que realmente le importan: la amistad, la paternidad, el amor".

House

Pero la fama con todas las letras solo le llegaría a partir de 2004, con House. Para este papel, Laurie tuvo que vivir lejos de su familia por largos periodos de nueve meses en los que debía permanecer en Los Ángeles, ciudad de las grabaciones. Se esforzó también, con éxito notable, para adoptar un acento norteamericano. Lo hizo con tal maestría que tras el casting, el productor ejecutivo de la serie lo puso como ejemplo del "actor norteamericano que necesitaba". Su cuerpo también ha sentido los rigores del rol. Por culpa de la cojera del personaje, Laurie ha padecido dolencias. "La serie podría durar hasta la temporada siete, ocho o nueve, pero no sé si yo seguiré porque estoy empezando a perder mis rodillas. Necesito mucho trabajo de cadera. Hay cosas que empiezan a ir muy mal y ahora debo hacer yoga", declaró en el estreno de la sexta temporada.

Eso sí, frutos no han faltado. Para la séptima temporada, la más reciente, Laurie dirigió un capítulo y entró a hacer parte de los productores ejecutivos de la serie. Se calcula que recibe 400.000 dólares por cada capítulo (se han emitido 155); la revista Forbes, por su parte, lo incluyó hace poco en su lista anual de las cien celebridades más influyentes del planeta. Pero esto parece resbalarle. Antes del disco, Laurie declaró: "La gente me dice: 'Usted ha escrito libros, ha salido en televisión y ha hecho cine', pero nunca he sido realmente capaz de ver esto como un gran logro o fuente de una gran alegría". Es probable que tras esta incursión en el blues, otra sea su opinión.
 
 
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