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| 3/22/1993 12:00:00 AM

LOS QUE VIENEN

La Galería El Museo muestra lo que están haciendo los artistas colombianos de las nuevas generaciones.

SON 25 PINTORES Y 25 MANERAS diferentes de ver el mundo. Con un común denominador: estos artistas parecen haber aceptado su contemporaneidad. Saben que abrirse paso con formas a primera vista inentendibles no es nada fácil. Pero comprenden que su papel ya no es el de pintar paisajes (a la manera naturalista de las escuelas de comienzos de siglo), ni hacer retratos. La cámara fotográfica los relevó de esta labor. Ellos están acá, ahora, para que el mundo no termine de inventarse jamás.
Pero nadie mejor que ellos mismos para hablar del arte contemporáneo y del papel de los artistas jóvenes. Para este propósito, SEMANA seleccionó seis artistas de la muestra que actualmente exhibe la Galería El Museo.

LUZ HELENA CABALLERO
ESCOJO TEMAS como el bodeg6n para poder desen tenderme de asuntos antropológicos, sicológicos o sociales a la hora de pintar. Siempre he buscado que la propia pintura sea el contenido del cuadro, y no un mensaje traído de fuera. Me sentiría defraudada si lo esencial en mi obra no fueran el color, la luz y la composición, sino una problemática insinuada con el pincel. Podrán acusarme de ser formalista, pero eso no me preocupa. Pienso que en el arte la magia se logra con la forma.

CATALINA MEJIA
CREO QUE lo que más ha influido en la evolución del arte es el hecho de que antes el mundo sólo podía ser visto en una dirección, y hoy en día hay muchas maneras de mirarlo. Estoy segura de que ese es, precisamente, el papel más importante que debe asumir un pintor contemporáneo: el de modificar el mundo en el lienzo para que el espectador encuentre nuevas opciones para su lectura. Al fin y al cabo la pintura es como el alimento del espíritu, y el pintor como el médico del alma. Por eso el arte jamás va a desaparecer, aunque cada día se dé a la luz un computador más sofisticado que el del día pasado.

VICKY NEUMAN
ESTOY CONVENCIDA de que lo más importante de una obra de arte ha sido y sigue siendo su condición de despertar sentimientos en el público. Pero no los mismos que le despierta al autor: cada quien debe asimilar la pintura a su manera. Por eso, cuando pinto no pienso en el espectador sino en mí; en mis problemas, en mis ilusiones, en mis logros, en mis frustraciones. Tanto así que a la hora de pintar me vuelvo terriblemente egocéntrica... en ese momento sólo me interesa poder entenderme a través del lienzo.

RAFAEL ORTIZ
PlENSO QUE la pintura es una herramienta para penetrar espacios virtuales como la siquis o el pensamiento; para tocar cierta intimidad a la que no se llega fácilmente. De ahí que me parezca desafortunado entregárselo todo al espectador en un cuadro. Es suficiente con proporcíonarle sólo una parte de la información, para que él deba recurrir a sus propias posibilidades de evocar y de imaginar; así, a la larga, terminará viéndose a sí mismo en la pintura.

LUIS FERNANDO RODRIGUEZ
SIEMPRE HE buscado alcanzar en mi obra el punto medio entre el contenido y la forma. Creo que la buena pintura tiene contenido, y el buen artista logra comunicarlo a través de la forma. De ma nera que los dos elementos son esenciales, pero ninguno debe primar sobre el otro: cuando prima la forma se cae en la abstracción o en el hiperrealismo; cuando prima el contenido se llega fácilmente al conceptualismo. En todo caso, con estos dos elementos el pintor debe asumir su papel de comunicador; de testigo de la época en la que le ha tocado vivir. Por eso el arte de hoy es difícil de entender y de definir... porque, así mismo, la sociedad contemporánea es inentendible e indefinible.

CARLOS SALAS
AL UBICARSE frente a una pintura, para admirarla o para criticarla, el espectador de hoy no puede seguir preguntándose si es una obra abstracta o una obra figurativa. El arte contemporáneo le quitó el peso a esos conceptos, como le quitó toda su fuerza a la tradicional dicotomía contenidoforma. La pintura, en ese sentido, murió hace rato, al igual que la novela de comienzos de siglo, porque el artista debe aeeptar y asumir su contemporaneidad. Pero la pintura sigue siendo una forma del pen samiento; eso significa, en otras palabras, que el pintor piensa el mundo a través del arte y, al convertirse en un catalizador de las formas, permite que el público llene de contenidos la obra...
es decir, que también él piense el mundo a través del arte.
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