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| 12/10/2011 12:00:00 AM

Los retos del libro electrónico

El cambio de soporte del libro, de impreso a digital, empieza a traer cambios profundos en su distribución y en su comercialización. ¿Cómo se prepara la industria editorial?

La discusión libro impreso vs. libro digital empieza a parecer bizantina. Casi todos los conocedores de este tema dan por seguro que ambos soportes coexistirán como hasta ahora han coexistido el automóvil y la bicicleta. La pregunta pertinente sería más bien ¿cuándo se masificará el libro electrónico? Porque, sin lugar a dudas, ese es el nuevo panorama: una oferta y un consumo cada vez mayor del libro electrónico en el mundo. Un cambio que es irreversible y tuvo su punto de partida en el año 2007, cuando Amazon sacó al mercado su Kindle, un lector de libros electrónicos que buscaba adaptarse a las necesidades del usuario -luz, tipo de letra- y que por primera vez intentaba rivalizar con las ventajas del libro impreso.

Hay quienes consideran que el auge del libro electrónico, al menos en Latinoamérica, donde ha sido menor, empezará cuando bajen sustancialmente los precios de los dispositivos portátiles. Aunque dicha predicción parte de un error. En este momento, cualquier persona que tenga un computador personal puede instalar un software genérico que le permite leer libros electrónicos. Hoy en día no es necesario tener una tableta ni un Kindle para acceder al libro electrónico. "El cacharro no importa", dice Jaime Iván Hurtado, gerente de Publidisa, una importante empresa multinacional distribuidora de contenidos electrónicos.

Para Ana María Sánchez, jefa del Negocio Digital en Prisa Ediciones, el punto de quiebre a favor del libro electrónico -que ella calcula será en dos años- ocurrirá definitivamente cuando los gigantes Amazon y Apple ingresen al mercado colombiano (al español ya entró Amazon y muy pronto lo hará en Argentina) con sus tiendas en línea y con su amplia oferta de libros electrónicos. Hasta el momento no lo han hecho y legalmente no se pueden comprar desde esta zona. Y no han entrado porque les interesa primero el mercado europeo y también porque su proceso de catalogación es exigente. Requieren una información detallada que apunta a los gustos y a los intereses de los consumidores. No por azar son los reyes del marketing en internet. "Amazon es la mejor tienda de libros porque sabe qué recomendar y crea un perfil del usuario para que todas las recomendaciones terminen en una compra". Pablo Arrieta, profesor universitario y experto en el tema, dice: "A mí me gusta que sepan que me interesan el cómic o los cuentos de Edgar Allan Poe y a partir de eso me propongan cosas que puedan llegar a interesarme".

Dos años puede ser muy poco tiempo pero ya las cifras empiezan a ser significativas. En LaLibreríadelaU.com, un portal especializado, la venta de libros electrónicos ya va en el 12 por ciento. Y la Librería Nacional pasó de vender ocho libros electrónicos diarios en 2010 en su página web, a 135 diarios en 2011, según reporta su gerente, Felipe Ossa. "Hay que moverse", dice Jaime Iván Hurtado. Publidisa actualmente se encuentra trabajando con 50 editoriales en digitalización de contenidos y ya dispone de 30.000 libros en soporte electrónico. Prisa Ediciones (anteriormente Alfaguara) no solo digitalizó su fondo editorial, sino que les propuso a los principales grupos editoriales españoles conformar Libranda, una empresa destinada a ofrecer apoyo logístico, técnico y comercial en el tema digital a editoriales, tiendas y bibliotecas. Y, por supuesto, a ser una gran distribuidora de libros electrónicos. Se unieron para no competirse entre sí y no dañar el mercado, como sucedió en el mundo anglosajón donde los precios muy inferiores de los libros electrónicos terminaron afectando la venta de los libros impresos. Eso le pasó al último libro de Stieg Larsson, y cuando la editorial quiso revertir su política y vender a un precio más alto su siguiente best seller electrónico, los compradores se rebelaron. "Es mucho más económico producir un libro electrónico pero su precio, por ahora, no puede ser menos del 70 por ciento del libro impreso porque eso sería prácticamente saldarlo. Ese es el objetivo de Libranda: que la transición sea gradual y una industria no devore la otra", explica Ana María Sánchez.

Claro que a Amazon no le interesan las transiciones lentas. Más bien las revoluciones. Con su anuncio en octubre pasado de convertirse en editorial y salir al mercado con 122 títulos en papel y en formato electrónico, puso a temblar al mundo editorial. "Las editoriales están asustadas y no saben qué hacer", dijo The New York Times. Y en efecto, ¿qué hacer cuando Amazon decide negociar directamente con los autores y sacar de en medio a las editoriales? Y no solo eso: el formato Kindle tiene ya una herramienta que permite la autopublicación, que en algunos casos ha sido exitosa comercialmente. Sin embargo, el asunto no es tan sencillo. La editorial, al igual que un periódico o una revista, cumple una función indispensable en preservar la calidad del contenido. "Cualquiera puede ser autor, pero no cualquiera puede ser autor solo", dice Ana María Sánchez. Y no cualquiera puede incursionar impunemente en la industria del libro. Google, otro gigante de internet, tuvo que echar para atrás su proyecto inconsulto de digitalizar siete millones de volúmenes en más de cien idiomas porque se encontró con el grave escollo de los derechos de autor, que le implicó pagar millonarias demandas.

El libro cambia de soporte e impone un nuevo marketing. El que no encuentre su papel y su justificación en el nuevo orden saldrá del escenario. Por lo pronto, los beneficios de la masificación del libro electrónico empiezan a vislumbrarse con claridad: un menor precio y una mayor circulación. Pero los grandes cambios apenas empiezan, hay todavía un inmenso territorio por descubrir. Para Pablo Arrieta, la edición digital se encuentra en la prehistoria. Los editores se han limitado a hacer un facsímil del libro impreso en digital y no han desarrollado los accesorios, ni explotado suficientemente la interactividad. "Visualizo que los autores harán apariciones en sus propios libros; que los compradores tendrán videoconferencias, secciones con las críticas de los periódicos desde su publicación hasta la fecha".
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