Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1996/12/30 00:00

LOS SUEÑOS DE CYRANO

Se editan en Colombia las novelas fantásticas de Cyrano de Bergerac, ese soñador de paraísos inmortalizado en la pluma de Edmond Rostand.

LOS SUEÑOS DE CYRANO

Cyrano de Bergerac le brindó a la historia quizás la nariz más famosa de la literatura universal. A su vez, el complejo de fealdad, surgido de la desproporción de su órgano nasal con los demás miembros de su cara, le sirvió aEdmond Rostand para elaborar una de las piezas teatrales más hermosas de la dramaturgia, a partir del amor inconfesado de Cyrano por su prima Roxanne.La obra de Rostand, publicada en 1897 y varias veces llevada al cine la última de ellas a manos del director Jean-Paul Rappeneau con la actuación de Gerard Depardieu, elevó la figura de Cyrano a categorías míticas. Tanto que la imagen que hoy se conoce de Cyrano tiene que ver más con sus excelsas dotes de espadachín capaz de enfrentarse él solo a un ejército de 200 hombres sin recibir rasguño y con su talento desbordado para improvisar versos y escribir sublimes cartas de amor.Al narigudo y heroico gascón el mundo entero lo ha conocido más como un personaje de teatro que como el verdadero escritor que fue. Ha sido el paradigma de la pasión y el amor desprendido, todo gracias a la idealización que Rostand hizo de él. Pero la verdad es que Cyrano tiene su propia historia: la del científico, la del filósofo soñador de reinos posibles para la salvación humana.Altamir Ediciones acaba de lanzar al mercado colombiano un buen ejemplo del Bergerac literato, de aquel librepensador culto y mordaz que tuvo a bien recoger en sendas novelas sus fantasías y cavilaciones alrededor de los temas trascendentales del hombre. Se trata de una edición moderna de las novelas en las que estaba trabajando Cyrano en el momento de su muerte, acaecida en 1655, y que fueron publicadas póstumamente por su editor Henri Le Bret, una con el título de Viaje a la luna o historia cómica de los estados e imperios de la Luna, en 1657, y la otra con el nombre de Historia cómica de los estados e imperios del Sol, en 1662.La edición de Altamir, adaptada e introducida por Oscar Torres Duque sobre la traducción de Nicolás Estévanez de 1902 y la edición crítica de Claude Mettra y Jean Suyeux, de 1962, ha reunido las novelas en un solo volumen con el nombre de Los paraísos posibles: noticias del otro mundo. El propósito ha sido rescatar, bajo la colección Biblioteca Peregrina, algunas de las joyas de la literatura universal que por causas del azar y de la injusticia literaria, que la hay han quedado relegadas en las bibliotecas de reliquias. El caso de Cyrano de Bergerac es uno de los más ilustrativos del fenómeno.Según cuenta Oscar Torres en las notas introductorias, la imagen de Savinien de Cyrano su nombre de pila estaba prácticamente olvidada del mundo de las letras hasta la aparición de la obra teatral de Rostand, bien porque el género epistolar con el que Cyrano se volvió famoso había perdido prestigio, o bien porque los historiadores quedaron enceguecidos con autores dramáticos contemporáneos a Cyrano de la talla de Corneille, Molière y Racine. Pero lo cierto es que Bergerac se dio el lujo de ser uno de los pensadores más representativos de su tiempo.Nacido en París en 1619, Cyrano acudió al encuentro con la literatura y la filosofía desde temprana edad y en su juventud ya tenía fama de versificador y compositor de comedias teatrales. Su prestigio como espadachín nació durante la fase francesa de la Guerra de los Treinta años, en medio de la cual demostró una valentía a toda prueba. Sin embargo, lo único que le quedó de su paso por el ejército fueron dos heridas graves cuyas secuelas lo acompañarían hasta el día de su muerte. Después de esta experiencia, Cyrano se dedicó de lleno a las letras y la filosofía. En una época de plena efervescencia entre los descubrimientos científicos y los dogmas eclesiásticos, el escritor francés atizó la hoguera de la discusión con argumentos tan rebeldes como reveladores, a través de novelas que, además de fantásticas, se convirtieron en punto de partida para sus disquisiciones filosóficas.Las novelas de Cyrano publicadas por Altamir dan cuenta de su espíritu soñador y vanguardista. Sus mágicos viajes a la Luna y el Sol, colmados de gracia y no exentos de humor, son sólo la plataforma de lanzamiento de sus utopías, es decir, de su concepción sobre los posibles paraísos del hombre en medio de los tiempos de crisis, que son todos. El aguerrido Cyrano, insigne espadachín y cortejador irremediable, también fue un soñador de mundos, un lúcido pensador y un inquieto aventurero intelectual. Ese es quizás, su mayor aporte a la literatura, así todavía su imagen para el mundo sea la de un hombre a una nariz pegado.

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