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| 9/13/2014 10:00:00 PM

Lucy

Scarlett Johansson encarna a una muchacha que accidentalmente logra usar un mayor porcentaje de su cerebro y que debe huir de una tenebrosa pandilla asiática en la más reciente película de acción de Luc Besson. **

Título original: Lucy
País: Francia
Director: Luc Besson
Guion: Luc Besson
Actores: Scarlett Johansson, Min-sik Choi, Morgan Freeman
Duración: 89 min

Curiosamente, esta es la segunda película del año en la que Scarlett Johansson interpreta a una mujer separada de la humanidad por una fachada lacónica e inexpresiva (la enigmática Bajo la piel, de Jonathan Glazer, que no se ha estrenado en el país, es la otra).

Si además contamos Ella, habría que preguntarse qué tiene Johansson para que la llamen tanto a encarnar personas deshumanizadas. ¿Serán sus pómulos? ¿Sus ojos? ¿Sus labios carnosos? ¿Será una reacción a su aparente exceso de perfección? ¿O será una mera coincidencia en la que no vale la pena pensar?

A diferencia de Bajo la piel, que aprovecha la intranquilidad que genera no explicar la desconexión de su personaje central, Lucy sí ofrece explicaciones y no son muy  convincentes.

Igual, estamos ante una película de Luc Besson así que, antes de entrar, hay que saber que no se debe esperar mucho en cuanto a su coherencia narrativa o la plausibilidad de su premisa. Se pueden esperar cortes rápidos, sí, y también peleas y persecuciones por las calles de alguna antigua ciudad europea (en ese sentido, esta película no decepciona), pero historias creíbles, no tanto.

Lo que le sucede a la muchacha del título es que un narcotraficante coreano, temible y psicópata (Min-sik Choi), la envía como correo humano con una droga recién inventada metida quirúrjicamente en la piel frente al estómago. Tras un intento de violación que termina en patadas, la droga entra al torrente sanguíneo de la muchacha que, en vez de morir de sobredosis, comienza a utilizar un porcentaje cada vez mayor del cerebro.

Lo que esto implica, en el mundo de Besson, es que se vuelve cada vez más robótica y omnipotente. No es que sea más compasiva ni que entienda mejor los matices psicológicos de otras personas, nada de eso. En un breve momento reflexivo, Lucy dice “puedo sentir todo”, pero no tiene nada que ver con sentimientos, porque eso parece ser lo primero que desaparece. “Sentir todo” se refiere a sentir la savia subir por el tronco de un árbol. Nada más.

Y luego está el problema que implica para cualquier película tener un personaje omnipotente: la falta de tensión. O sea, sí, a la muchacha la persiguen esta pandilla de mafiosos orientales de saco y corbata negra, pero con sus poderes de leer la mente y telequinesis ¿por qué no le hace explotar la cabeza a su malvado líder? ¿Si a un cerebro usado en mayor porcentaje no se le ocurren las cosas más obvias, de qué sirve el tal aumento de capacidad?

Es hasta paradójico que una película que tiene como premisa lo que pasaría si se incrementa el porcentaje usado del cerebro sea tan invariablemente, tan inexcusablemente, tonta. 
 
Pero se trata de una tontería disfrutable, eso sí. Las persecusiones y peleas son movidas y emocionantes, hay autos yendo en contravía por estrechas aceras empedradas y villanos vestidos elegantemente. También está Morgan Freeman explicando el universo. Y, después de todo, esa Scarlett-robotina con la que sueñan tantos directores sí tiene un atractivo perverso. 

Cartelera **** Excelente  ***½ Muy buena   *** Buena   **½ Aceptable  ** Regular  * Mala

The GrandMaster **

Wong Kar Wai regresa al cine de karate con una película hermosa visualmente pero con una historia demasiado tenue.

Si me quedo ** ½

Una muchacha en coma repasa su única historia de amor para decidir si quedarse o no en este drama lacrimógeno para adolescentes.

Mateo ***

Cinta colombiana de María Gamboa sobre un muchacho en el Magdalena medio que debe escoger entre la violencia y la paz.

El pasado ***

Melodrama lento y tensionante del iraní Asghar Farhadi que sigue a una mujer en proceso de reconstruir su vida emocional en París.
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