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| 2/12/2006 12:00:00 AM

"Madama Butterfly" según Bob Wilson

"Busco crear un espacio para oír la música", dijo Bob Wilson a propósito de su puesta en escena de la popular ópera de Puccini. El resultado, una gran ópera a cargo de un legendario director escénico.

MADAMA BUTTERFLY
Baker · Thompson · Keen · Stillwell
Nederlandse Opera Chorus / Netherlands Philharmonic Orchestra / De Waart
Het Muziektheater, Amsterdam, 2003
DVD · Opus Arte
Distribuye Forum Madama Butterfly (1904) es una de las óperas más audaces de Puccini, porque plantea conflictos culturales, políticos, afectivos y sociales, a través de una música apasionadísima que se debate entre sonoridades japonesas y occidentales, con una técnica precursora del cine por el detalle sonoro ligado a la imagen, y porque la música amplía lo que piensan y sienten los personajes. También es, de paso, una de las óperas más propensas a la representación de tarjeta postal con los inevitables cerezos florecidos. Exactamente lo que rechaza el director escénico Bob Wilson en esta magistral y original producción para el Het Muziektheater de Ámsterdam. Y no por capricho, porque todo tiene su razón de ser. El prestigioso director norteamericano -bastante curtido en lides operísticas- mueve a sus actores-cantantes en una concisa coreografía, que tiene su personal sello de sobriedad y austeridad. Su Butterfly (la primera ópera que vio en su vida) hace realidad lo que piensa desde hace años: "Vestuario y escenografía suelen ser la decoración de lo que oímos y no debería ser así: lo que se ve debe ser tan importante como lo que se oye: yo busco crear un espacio para oír la música". Y lo consigue en su producción filmada en el Het Muziektehater de Ámsterdam en 2003. Porque, efectivamente, el gran favorecido de su teoría, además del compositor, es el director holandés Edo de Waart en su debut pucciniano, porque la música adquiere una dimensión inimaginada. El elenco tiene a la mezzosoprano Catherine Keen como Zuzuki y al barítono Richard Stilwell como el Cónsul Sharpless. El tenor Martin Thompson es el teniente Pinkerton, y la soprano australiana Cheryl Barrer, una avasalladora Butterfly. Es un ejemplo paradigmático e inmejorable de la sensata dirección moderna de ópera.
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