Martes, 17 de enero de 2017

| 1985/12/02 00:00

MADE IN U.S.A.

25 artistas colombianos que viven en Nueva York exponen sus trabajos en Bogotá.

MADE IN U.S.A.

Veinticinco artistas jóvenes colombianos que residen en Nueva York se han asociado para mostrar sus obras ante el público de Bogotá y en cierto modo también para llamar la atención de su país de origen ante el hecho de que ellos existen, trabajan y producen arte con considerables niveles de calidad. Una vez entre nosotros han repartido su producción en tres diferentes sedes que los muestran respectivamente así: La Galería Sextante con la obra de 5 grabadores, entre quienes se encuentran dos que también aparecerán en el listado de los pintores, el Taller Cinco de Diseño con la obra de 10 fotógrafos, y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño con la producción de 13 pintores.

GRABADO
Si el recorrido por estas tres exhibiciones se lleva a cabo en el orden recién anotado, la primera estación en la Galería Sextante no podrá menos que desilusionar al observador. Pues de los 5 expositores y aparte de que todos demuestran una aceptable eficiencia técnica, el único trabajo que sobresale a través de las características más íntimas de su condición plástica y que plantea situaciones desprovistas de convenciones expresivas, es la obra de Armando Londoño.

FOTOGRAFIA
En el grupo de los fotógrafos, mostrado en el Taller Cinco, la proporción de creadores de interés aumenta, pues de 10 participantes encontramos 4 que áportan visiones de consideración. Ellos son Rolando Díaz, quien se apoya en un refinado sentido del contraste para ofrecernos vistas de las modas y personajes aledaños en ciertos sectores de la gran ciudad, Renán Darío Arango con fotos en blanco y negro en las que, como en el caso anterior, el refinamiento de la imagen desemboca en consideraciones geometrizantes que se vuelven significativas en términos de las literaturas alusivas a los temas tratados; Germán Barón, aún más involucrado que los anteriores en la visualización de personajes específicos de las subculturas urbanas que alimentan actuales mitologías, y Javier Castaño, quien con su serie "Colombianos en N.Y." aduce la persistencia de la cultura del país aun en condiciones tan distintas de las del medio original, y resume el síntoma universal del trabajo de estos cuatro fotógrafos: el interés por explorar el séntido oculto de la realidad, por medio de la instrumentación fotográfica partiendo de consideraciones casi reporteriles, pero definitivamente entrando en el territorio de la interpretación que lleva a lo expresivo.

PINTURA
La gran sorpresa de esta secuencia, y la más reconfortante, ocurre en la Fundación Alzate Avendaño cuando frente a los trece pintotes cuyas obras son mostradas allí encontramos que es difícil no sentir respeto por todos y cada uno de ellos. No sólo hacen gala de calidad ejecutoria, maestria y conocimientos técnicos, así como de actualización con respecto de tendencias contemporáneas con las cuales hacer expresiones que están a la altura del tono de las más avanzadas en cualquiera de los sitios internacionales, sino que a través de estos nuevos lenguajes nos devuelven con fuerza la imagen local de lo colombiano, emergiendo por entre las condiciones que pudieran, en principio solamente, servir para disimularla:
Aparte de las pinturas de Yolanda Mesa, Francisco Vidal, Ivonne Estrada y Ligia Córdova, es preciso destacar la figuración cada vez más elocuente de Jorge Posada, la catarsis pictórica, también de contenido figurativo de Angel Reyes, las jugosas, casi aún frescas superficies de la obra de María Teresa Rizzi, las actualizadas actitudes transvanguardistas de Diego Quintero y Luis Stand, el abstraccionismo energizado de Fernando Montoya Niño, la sugestiva espacialidad surrealista y gestualista de Alvaro Peñarete, la pesquisa cuasiKitsh y cuasinacionalizante de Gustavo Rojas, y el muy poético expresionismo figurativo de Armando Londoño.
La excelencia de estas obras pictóricas hace pensar que se han ido muchos jóvenes de talento a vivir a Nueva York, o que la educación artística que allí se imparte le lleva muchísima ventaja a la de los centros docentes colombianos.

ARTE E INDUSTRIA
Respondiendo a una iniciativa conjunta de Cafam y del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 16 artistas fueron invitados por otras tantas firmas industriales para que desarrollaran trabajo creativo al interior de las respectivas instalaciones. La artista ganadora del primer premio, Margarita Monsalve, en asocio con la Kodak desarrolló intrigantes imágenes de figuras en espacios, todo ello con acetatos altocontrastados y superpuestos. A pesar de su exiguo tamaño con relación a las implicaciones ambientales de la obra misma, y a pesar también del aparatoso montaje en cajas negras suspendidas del techo, la obra de la Monsalve es la más lograda de entre las que se exhiben en la Galería Santa Fe de Bogotá del Planetario Distrital.
Los otros participantes escogieron una de dos distintas alternativas para trabajar. Una de ellas fue obligar a los materiales industriales específicos a comportarse como materiales clásicos de la escultura, produciendo con ellos imágenes y figuras más o menos convencionales y acertadas desde el punto de vista anatómico y referencial. Pero en ningún caso las obras situadas en esta vertiente lograron sobrepasar la evidente imposición de voluntades estéticas ajenas a la inclinación de los materiales, ni tampoco abrir posibilidades verdaderamente interesantes para el uso posterior de dichos recursos con fines artísticos.
La segunda alternativa escogida por estos artistas frente al desafio presentado por la situación industrial fue la de, así sin más, arrumar los materiales respectivos y asumir que con ello, inevitablemente, el resultado tenía que ser artístico, lo cual, evidentemente, no es cierto.
A pesar del desastre general de esta exposición, la posibilidad de que los artistas interactúen con la industria es interesante y puede eventualmente llegar a funcionar. Sin embargo, y ante los presentes resultados, no puede uno menos que preguntarse si no será mejor que la industria dé su apoyo al arte, por medio, sencillamente, de la adquisición de obras o con las que calificar, determinar y amenizar los usualmente desvaídos espacios administrativos y fabriles de la producción.

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