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| 3/14/1983 12:00:00 AM

MAGIA OTRA VEZ

Una sobrina de Salvador Allende. se lanza al ruedo de la literatura.

Isabel Allende, La casa de los espíritus, Plaza & Janés Literaria, España, 1982, 380 páginas.
"La Casa de los Espíritus" es la primera novela de Isabel Allende, periodista y profesora chilena, sobrina del último presidente democráticamente elegido en Chile.
Isabel Allende salió de su país llevando en su equipaje un puñado de tierra chilena. En Venezuela, país en el que vive desde entonces, plantó en una maceta, con esa tierra, un, Nomeolvides, y desde entonces, según ella "no ha hecho más que crecer y crecer. Como mi nostalgia". Pero también fue creciendo una historia, en parte autobiográfica, en parte no: la historia de una familia a lo largo de este siglo, desde 1905 a 1974. Una historia extraída, real y mágica que Isabel Allende venía madurando en su interior hasta que un día comenzó a escribir.
Después de un año de trabajo "La Casa de los Espíritus" estuvo concluída y seis meses después la publicó la editorial española Plaza y Janes en su colección "Literaria".
Si "La Casa de los Espíritus" cayera en manos de Isabel Allende, sin ser ella su autora, dice que lo que le interesaría en primer lugar es la anécdota: "Soy una simple lectora que busca entretenerse con lo que lee. Me parece una falta de respeto aburrir al lector, aunque se tenga de ese las mejores referencias. A veces me aburrí mucho leyendo y en esto soy tajante: si un libro es aburrido, en un libro malo".
Aunque a Isabel le parece muy bien que la editorial se haya interesado en su novela porque "suele ocurrir que un autor pase años consumiéndose, editorial tras editorial, con su novela bajo el brazo", no está conforme con una parte de la promoción Editorial, que insistió en su condición de mujer y en que no hay muchas novelistas en el contínenete americano. "No creo -dice- en la división entre hombres y mujeres. Creo en las personas, hacer hincapié en la idea de que tengo ovarios no me parece justo. No soy la primera mujer que escribe en América". De todos modos, en la narrativa actual latinoamericana brilla casi por su ausencia la voz literaria de la mujer, por lo que Isabel afirma "es que el nuestro es un continente muy machista, no es fácil que surja una mujer, que se dedique a la creación. Hay muchos prejuicios sociales y familiares, a la mujer se le acepta su rol de educadora, de asistente social y de otras cosas similares, pero no se le acepta otra cosa, pues no se le considera preparada para ello, que tenga capacidad de creación, por ejemplo. Yo personalmente no me puedo quejar, pero sí me he encontrado con actitudes paternalistas de compañeros de trabajo que no acaban de tomarme en serio".
Desde el comienzo de esta novela, desde el comienzo de esta saga familiar que acabó en 1974, el lector europeo se sorprende una vez más, aunque si es buen lector ya estará acostumbrado, por esa capacidad que tiene el escritor latinoamericano para mezclar elementos reales y elementos mágicos. Según Isabel Allende "es que muchas veces lo que le parece al lector europeo mágico, no lo es para nosotros que vivimos en esa realidad. En mi novela es tan mágico o real lo que ocurre en 1905, como lo que ocurre en 1974 y buena parte de lo que allí cuento yo lo viví, forma parte de la autobiografía de mi familía ".
Al sugerírsele, con las reservas lógicas, que el lector nada más iniciar la lectura de su novela, ante las aventuras del tío Marcos o la muerte de Rosa la Bella, podría encontrar tal vez cierto eco de "Cien años de soledad" o que tal vez al autor latinoamericano le pese en exceso Gabriel García Márquez, afirma: "Es una influencia innegable. No creo que una influencia asi le pese a nadie. Garcia Márquez es un pionero que va abriendo paso a la narrativa del continente, machete en mano a través de la selva. No se puede hablar de peso sino de reconocimiento".
Isabel Allende narra con una solvencia, una elegancia y un gusto por los pequeños detalles que convierten la lectura en un placer continuo. Está atenta a los colores, los perfumes, las formas y emplea una fórmula que resulta muy eficaz: sintetizar en una frase, dicha por un personaje, una situación compleja o una emoción fuerte. Son especies de aforismos o de epítetos de gran valor expresivo. Con ello ha demostrado que emplea el lenguaje con gran dominio, precisión y elegancia.
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