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| 12/21/1987 12:00:00 AM

MAL HUMOR

Dos películas en cartelera, parecen demostrar que el género humorístico está en crisis.

El gordo y el flaco arrojando enormes pasteles de crema de un lado al otro de la calle; Jerry Lewis trastocando una fórmula química y convirtiéndose en un monstruo que acaba con las mujeres; un hombrecito de bastón, sombrero hongo y piernas torcidas caminando junto a un riel; un hombre muy pálido y muy delgado colgando de las manecillas de un reloj; cuatro hermanos equivocándose con las píldoras que deben dar a los caballos; un mexicano dando la vuelta al mundo en globo... éstas, algunas de las imágenes que el cine ha inmortalizado como símbolos del humor, la risa, las carcajadas provocadas entre esos espectadores que pagaban su boleta para olvidarse durante un rato de la angustia que los esperaba en la calle. Millones de espectadores en todo el mundo, contemplando las comedias de ahora, norteamericanas y europeas, se preguntan ¿qué pasó con el cine cómico, qué ocurrió con el humor, por qué estas disparatadas historias de ahora ya no divierten como antes? ¿Será que el humor, como género cinematográfico, está en crisis?
Dos películas actuales parecen demostrarlo. "Un detective suelto en Hollywood II" de Tony Scott y "Un loco suelto en el espacio" de Mel Brooks, intentan con situaciones absurdas y ridículas lograr las carcajadas que cada vez son más escasas.
El detective suelto es un muchacho moreno llamado Axel Foley. Mal hablado, de pésimas maneras y diestro tirador, su base está en Chicago pero en la primera película se enredó en Beverly Hills en un caso que sólo él era capaz de solucionar. En medio de la resistencia de los policías locales, elegantes, bien vestidos y vendidos, cayó como una bofetada la frescura y autenticidad de un hombre para quien la diversión está por encima de todo. La película impactó y esta segunda parte, aunque fue la más taquillera de este verano en Estados Unidos, no tiene ni la emoción, ni el humor, ni las agallas de la otra. Foley sigue siendo el mismo y el actor Eddie Murphy, todo un fenómeno comercial se siente a gusto con este papel pero el guión es desastroso y exceptuando los primeros minutos, con el robo a la joyería por parte de la rubia muy grande, el resto es una serie de golpes y persecusiones que acaban con la paciencia de cualquiera. Hay tanta escasez de humor que en determinados momentos, el único que se ríe es el mismo Murphy.
La otra película, es peor y lo lamentable es que fue realizada por quien ha sido considerado durante estos años, el amo indiscutible de la comedia, Mel Brooks, con películas como "Los productores", "Locura en el Oeste", "Joven Frankenstein", "La última locura de Mel Brooks", "Historia del mundo, primera parte" y "Ser o no ser", desiguales, llenas de contradicciones pero enseñando un lenguaje muy personal, con alusiones a personajes de la farándula y muchas vulgaridades. Su nueva salida, realizada con una inversión superior a los 23 millones de dólares quiere ser una burla contra las aventuras y guerras en las galaxias. Están la princesa Vespa del planeta Druidia, secuestrada por orden del presidente Skroob (este nombre es un eufemismo de una vulgaridad en inglés). Lone Starr, la nave Winniebago, espadas que se llaman Schwartzes y otros elementos que cada espectador va identificando con el mundo de Lucas.
"Un loco suelto en el espacio" (Spaceballs es el título original), es el resultado de veinte años de estar en el cine y el esfuerzo de Mel Brooks por divertir al espectador es torpe, lleno de alusiones vulgares y la sensación de comprobar cómo el humor en el cine atraviesa una crisis irreparable: estrellas como Eddie Murphy y Mel Brooks están contribuyendo con ganas.





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