Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1988/08/08 00:00

MANO DURA

Por segunda vez en la historia se tocara Opus Clavicembalisticum, la pieza para piano más larga que se haya escrito.

MANO DURA

Kaikhosru Shapurji Sorabji hubiera deseado que su obra, Opus Clavicembalisticum, entrase en los anales de la música por la calidad de su contenido o el número de veces interpretada o grabada.
Pero, el compositor británico resultó tan prolífico en ideas, que hoy sólo se reseña como la composición para piano más larga que hasta la fecha se haya escrito, con una duración de 3 horas 20 minutos, sin interrupción, tiempo que fue contabilizado el dia de su estreno, el 1o. de diciembre de 1930 en un teatro de Glasgow, en Escocia, cuando el mismo Sorabji la interpretó.

Lo cierto es que la obra no se había vuelto a interpretar desde entonces pero, para beneplácito del autor, le acaba de surgir un nuevo intérprete: el pianista británico John Ogdon, quien decidió embestir de nuevo la partitura en una sesión que tendrá lugar el próximo 14 de julio, en el London South Bank de Londres. Por obvias razones, así la partitura diga que la composición debe ser interpretada sin descanso, habrá dos breves intermedios para darle suspiro al pianista y descanso al público. Tal parece que el anuncio del concierto ha despertado la curiosidad del respetable. Sin embargo, Sorabji ya anunció que no estará presente, quizás por culpa de los 96 años que lleva a cuestas o por su carácter huraño y malgeniado.
Cuentan las crónicas periodísticas londinenses--las mismas que le han dado publicidad al suceso--que la televisión británica decidió visitar al maestro en su casa de Dorset, para lograr de él alguna documentación.
Pero el anciano compositor se limitó a contestar con monosílabos, lo que hizo imposible editar y transmitir el documento. Por lo visto, Sorabji sólo se comunica con música.

Para coincidir con el concierto, aparecerá en los mercados discográficos londinenses la primera grabación del Opus Clavicembalisticum de manos, naturalmente, de John Ogdon, quien le dedicó tres larguísimas sesiones. La obra consta de 12 movimientos sobre un tema con 49 variaciones de corte ininterrumpido. De suerte que el pianista que se le mida, antes que todo, debe tener unos dedos de acero, como seguramente los tendrá Ogdon, quien ha venido estudiando la obra desde hace años.

Opus Clavicembalísticum es una pieza de concierto digna de pertenecer --como en efecto lo es--a la enciclopedia de Records Guiness, junto con otras que, por exceso o defecto, figuran en la misma publicación. En materia de sinfonías existe un ladrillo titulado "Victoria en el mar", escrita por Richard Rodges (obra que fue arreglada por Robert Russell Benneth para la cadena de televisión norteamericana NBC), que dura la friolera de 13 horas y que de ser interpretada en vivo, duraría lo mismo que siete conciertos normales, pero en línea. Y, para equilibrar el golpe, se podría complementar el programa con esa célebre y excéntrica composición de John Cage titulada "4 minutos 33 segundos", donde no se escucha una sola nota. Son 4 minutos 33 segundos de silencio.

Por el momento, sólo resta esperar los comentarios de la crítica sobre el maratónico concierto. Claro está que, sin importar cuál sea el desempeño de Ogdon, el más contento de todos debe ser el compositor quien, fuera de ver su obra inmortalizada en el acetato, tendrá la última oportunidad en su vida de ver a un valiente enfrentarse a su partitura. --

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