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| 10/10/2015 10:00:00 PM

En la cuerda floja

Esta historia verdadera de un equilibrista que, en 1974, cruza en una cuerda floja entre las torres del World Trade Center, muestra cómo la fantasía puede darle un carácter poético a lo real. *** 1/2

Título original: The Walk
Año: 2015
Director: Robert Zemeckis
Guion: Robert Zemeckis y Christopher Browne basados en el libro de Philippe Petit
Actores: Joseph Gordon-Levitt, Charlotte Le Bon
Duración: 123 min


Al comienzo, en la cuerda floja parece una película hilada a punta de solo clichés. Ahí está Joseph Gordon-Levitt haciéndose pasar por un francés que arrastra las erres, todo sonriente y vestido de negro, en uno de los más pintorescos paisajes de Estados Unidos: parado en la antorcha de la Estatua de la Libertad desde donde se alcanza a ver la doble rectangularidad metálica y cegadora de las torres del World Trade Center.

Es una especie de maestro de ceremonias que le da la bienvenida al público con una alegría tan maniática y con unos ojos tan extrañamente azules que produce más inquietud que confianza.

El presentador nos lleva de vuelta a su Francia natal, donde todo mantiene un aire fantasioso y hostigosamente positivo, como un cuento de hadas del que han sido expulsados gigantes, brujas y monstruos, para dejar solo el almíbar.

Parte de la dulzura excesiva reside en que este personaje se presenta como un gran soñador, que además de andar en monociclo gusta de treparse en la cuerda floja. En ese arte, gracias a una imagen de revista, encuentra su gran ambición: ir sin permiso a las Torres Gemelas antes de su inauguración para caminar entre ellas sobre un cable de acero.

En la búsqueda de realizar ese sueño, todo el tejido empalagoso con el que empezó se va haciendo menos notorio y pasa de ser una fantasía abstracta a aterrizar con la dulzura de las esperanzas en lo posible, una cualidad positiva que le permite reclutar a un equipo reducido que lo auxilia en su empresa.

El cambio de tono inesperado deja la sensación de que el paso entre la fantasía y la realidad requiere dedicación y una mentalidad práctica, pero que dejarse guiar por los sueños hace atractivo cualquier emprendimiento.

Formalmente, el 3D de esta película es toda una experiencia. Para quienes no gustan tanto de las alturas (entre quienes se encuentra su servidor), esto implica pasar unos diez minutos de En la cuerda floja con la cara entre las manos, pegado incómodamente a las imágenes, tratando al mismo tiempo de mirar y no mirar, y con un agujero en el estómago.

Aunque esas escenas de pesadilla vertiginosa son las más impresionantes, la maestría del 3D va más allá. Por ejemplo, en los momentos de cercanía entre Philippe y Annie (Charlotte Le Bon) —una muchacha que conoce y que hace parte del equipo que le ayuda en el proceso—la cámara navega el entrecruzamiento de las dos narices para hacernos sentir que un beso no es solo el contacto de dos bocas, sino una danza delicada e íntima de dos tridimensionalidades complejas.

La versión que hace el director Robert Zemeckis (Forrest Gump) de la aventura real de este malabarista (contada en un libro y en un emocionante documental de 2008 titulado Man on Wire) sirve para recordarnos el valor de las acciones poéticas y desinteresadas, de cómo los sueños acompañados de trabajo y pericia física pueden convertirse en obras de arte conmovedoras que renuevan no solo nuestro entendimiento de lo real, sino algo más básico: la forma en que percibimos el mundo.

Cartelera

**** Excelente  ***½ Muy buena   *** Buena   **½ Aceptable  ** Regular  * Mala


Tierra de nadie: sicario ***1/2
El canadiense Denis Villeneuve muestra de forma tensionante los problemas morales implícitos en la persecución del narcotráfico.

Misión rescate ***
Un astronauta dado por muerto en Marte intenta sobrevivir mientras espera ser rescatado en esta espectacular y optimista película de ciencia ficción de Ridley Scott.

Siempreviva ***

La adaptación al cine de la obra teatral de Miguel Torres muestra dramáticamente las repercusiones en un inquilinato de la toma del Palacio de Justicia.

La sal de la tierra **1/2

Perfil del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, cronista de grandes horrores sociales, que repasa su carrera sin cuestionarla.
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