Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/02/14 00:00

Mar adentro

Mientras reclamaba su derecho a morir, un pescador tetrapléjico nos hizo una serie de preguntas fundamentales sobre la vida. ***

Ramón Sampedro (Bardem) pasó tres décadas en una cama por culpa de un accidente que sufrió cuando acababa de cumplir los 26 años.

Título original: Mar adentro.
Año de producción: 2004.
Dirección: Alejandro Amenábar.
Guión: Mateo Gil y Alejandro Amenábar.
Actores: Javier Bardem, Belén Rueda, Lola Dueñas, Mabel Rivera, Celso Bugallo.

Ciertas películas parecen blindadas contra las críticas. ¿Quién se atrevería a decir, por ejemplo, que algo le hace falta a la meticulosa Mar adentro?, ¿quién podría dar pruebas contundentes de que esta nueva obra del cineasta español Alejandro Amenábar, autor de Tesis, Abre los ojos y Los otros, no es más que otro largometraje correcto 'basado en hechos reales' que podría haber funcionado mejor como un documental?, ¿quién sería capaz de decir "no entiendo por qué tanto escándalo, tantos premios, tantos elogios" después de presenciar la forma como el actor Javier Bardem se transforma por completo en un gallego tetrapléjico, Ramón Sampedro, que en enero de 1998 reclamó su derecho a la muerte después de pasar los últimos 29 años de su vida en una cama? Sí, Mar adentro es prácticamente intocable. Cuenta punto por punto, con el rigor de una compasiva crónica de prensa, los últimos meses de aquel hombre que quería morir: decir que es reiterativa parece tan injusto como decir que los poemas que Sampedro escribió con la boca -sólo podía moverse del cuello para arriba- no eran poemas tan buenos.

Amenábar sabe lo que hace. Desde Tesis, quizás el menos tramposo de sus cuatro relatos, ha demostrado tener un gran talento para envolver al público en tramas macabras que parecen un homenaje al cine de Alfred Hitchcock. ¿Por qué no decidió filmar un documental sobre la lucha de Sampedro en vez de dramatizar una biografía que no sale de una habitación? Porque su verdadera pasión es el montaje cinematográfico, los trucos narrativos, la suma de imágenes que da como resultado la reacción de los espectadores; porque, igual que el Hitchcock de Ventana indiscreta, en esta ocasión se enfrentaba al reto de contar la aventura de un personaje que no puede dar un solo paso; y, sobre todo porque lo que más le interesaba era entrar en la mente de ese suicida sin manos ni piernas, y sabía muy bien que sólo en la lógica de la ficción, sólo si un actor tan bueno como Bardem se tomaba el trabajo de ser ese cuerpo inmóvil, iba a conseguir poner en escena las preguntas sobre la muerte, los amores imposibles y los espejismos que acosaron a aquel personaje que buscaba la muerte como un premio.

Es muy probable que Mar adentro reciba el Oscar a la mejor película extranjera el próximo 27 de febrero. Ya ha obtenido 14 premios Goya, un Globo de Oro y los aplausos de los críticos de todo el mundo. ¿Podría ocurrirle algo diferente a una producción impecable que no cae del todo en el sensacionalismo? No, nos tiene ya a todos de su lado. Quejarse de los personajes que distraen la atención, del suspenso que no viene al caso o de la atmósfera de obra importante que nos lleva a olvidar la claustrofobia de Sampedro sólo probaría al mundo que no somos capaces de sentir compasión. Así que estamos atrapados. Ciertas películas parecen blindadas contra las críticas.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.