Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1984/12/24 00:00

MARTA...CON AMOR

Los pros y los contras de un libro de 800 páginas con artículos escritos por Marta Traba en 27 años de actividad

MARTA...CON AMOR

A primera vista un gran libro.
A Recopila 800 artículos diseminados entre periódicos y revistas de toda América a lo ancho de veinticinco años. Son cuatrocientas páginas a tamaño carta, 21.5 x 27.5 cms. Dirección editorial de una discípula, Emma Araujo, y comité asesor con historiadores y artistas lograron dar una visión extensa y pormenorizada, matizada con una impecable diagramación de Gustavo Zalamea y un material gráfico de fotografías de Marta Traba, muchas de ellas inéditas. Un homenaje cálido y elocuente a pesar de las deficiencias que acusa el proyecto. Por ejemplo, la carencia de un índice de nombres u onomásticos, es evidente. Tratándose de un libro de crítica de arte es inexplicable esta ausencia,pues muchísimas veces hay referencias colaterales a pintores que no son ubicables sino tras la completa lectura. El índice al final del libro apenas menciona los títulos de artículos por revistas o periódicos. Esto le resta,desde el punto de vista documental y bibliográfico,un definitivo acierto al proyecto. Además, tratándose de una gigantesca recopilación es también injustificable que se le prive al lector de meses y números de aparición de las publicaciones mencionadas, máxime si los propios editores tuvieron que tenerlas en sus manos. Una cita a un escrito en el periódico El Tiempo con la mención apenas del año impedirá que en un futuro trabajos adicionales sobre el tema o la simple verificación documental se faciliten. Referencias a la bogotana revista Diners como "sit fecha", fueron errores imperdonables y subsanables.
La división del libro en capítulos como "Crítica y estética I" y bis II es confusa, pues se mezclan Bolívar, Kandinsky y Zalamea, Europa y América en una catalogación más semántica que real, más artificiosa que eficiente. La sección "Ponencias" compite con la de "Documentos". A la vez que un capítulo de dos páginas sobre Andrés de Santamaría peca de lúgubre. Adicionalmente no hay textos relativos a la inicial revista donde Marta Traba escribió, llamada "Ver y estimar" (1957) aunque la revista "Priema", fundada por ella en Bogotá, y su primera tribuna, inicia el libro.
A pesar de una cuidadosa edición en cuanto a tipografía e impresión, es desafortunada la encuadernación. No solamente por la pasta en cartulina demasiado blanda sino por la carencia de costura al hilo que presentan los pliegos. Tratándose de un artefacto de consulta y a pesar de que está encolado con algún esmero, no habría sobrado este pequeño rigor que asegura la vida del libro y demuestra conocimiento y tradición editorial.
Un libro hecho con amor y trabajo, que se leerá de cabo a rabo y empezando con magníficas presentaciones de Bayón, Cobo-Borda, Rama, Amaral y Romero Brest. Marta Traba viva y lúcida como cuando dice: "Esfuerzo es una palabra fatídica para nuestro continente. Es la coartada permanente de la mediocridad, de la tontería, de la invalidez estética. Hemos inventando esta palabra para justificar nuestra pereza, nuestra falta de seriedad y profundidad; propongo públicamente que sea abolida del lenguaje que hablamos (pág. 343)
ECOLOGIA VERSUS AFICHES
O viceversa, podrá expresarse el visitante al Museo de Arte Moderno de Bogotá,cuando recorra la exhibición de carteles que una empresa de calcetines promovió en un concurso destinado a premiar con un millón de pesos. El tema partió de los tres elementos, tierra, aire y agua, convertidos en las bíblicas frases de obligatoria inclusión en los diseños: "Del aire que contamines, respirarás", etc. Del millar de participantes se pueden observar 130 ejemplos. Un obstáculo en su presentación es que fueron enmarcados como pinturas, con "paspartú" de borde blanco, lo cual resta efectividad y claridad a los diseños.
El jurado resolvió premiar a tres concursantes por cada tema, a pesar que todos los afiches fueron diseñados como un conjunto, que muchas veces formaba un tríptico. Se observa un marcado aire publicitario en el conjunto y sobre todo la ausencia total de una eficiente tipografía. Alfabetos góticos o pésimamente trazados, junto con un descuido por la letra en general, son la constante de esta exposición. Un diseño poco profesional donde pintura y fotografía suplantan la armonía de concepto e imagen. Un diseño atrasado y espontáneo, casi infantil, que desdice de las necesidades de un país no sólo en la imagen gráfica de sus carteles sino en general del diseño de sus objetos diarios, de telas a empaques, de muebles a cepillos de dientes, todos éstos de inevitable pero decoroso origen extranjero.-
-Camilo Umaña Caro -

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