Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/6/2011 12:00:00 AM

Media noche en París

Woody Allen cuenta la divertida historia de un guionista de Hollywood que se salva, por obra y gracia del cine, de la decepción. ****

Título original: Midnight in Paris

Año de estreno: 2011

Género: comedia

Guion y dirección: Woody Allen

Actores: Owen Wilson, Rachel McAdams, Kurt Fuller, Carla Bruni.

Si usted se pone en la tarea feliz de ver un puñado de las cuarenta películas que ha hecho Woody Allen, si, por ejemplo, les dedica los siete días de su próxima semana a ver Annie Hall (1977), Zelig (1983), La rosa púrpura del Cairo (1985), Alice (1990), Todos dicen te quiero (1996), Los enredos de Harry (1997) y Medianoche en París (2011), lo más seguro es que llegue a una moraleja semejante a la siguiente: que, en el universo fascinante que Allen ha construido con una consagración incomparable en la historia del cine, el infierno no es más ni menos que la vida real. Sus conmovedores héroes, hombres y mujeres nostálgicos que tarde o temprano pronuncian la frase "algo me está haciendo falta", sueñan despiertos con ser otras personas: con encajar en un mundo que se parezca a las románticas novelas de los siglos pasados o a las glamurosas películas del viejo Hollywood.

Gil Pender, el protagonista de la maravillosa Medianoche en París, siente que vive la vida equivocada: que no debería estar de vacaciones en su lugar favorito, en París, sino vivir con su futura esposa en aquella ciudad que todo el tiempo lo hace sentir enamorado; que no debería ser ese guionista cansado que gana cientos de miles de dólares por repetir las mismas fórmulas de las mismas historias de siempre, sino un novelista norteamericano en el exilio que camina por la orilla del Sena con una baguette debajo del brazo; que no debería estar soportando esta época adormilada que los mediocres se han tomado por asalto, sino haber nacido en esos días gloriosos en los que los artistas se jugaban el todo por el todo en el intento de articular la vulnerabilidad de la vida en sus libros, sus pinturas, sus canciones.

Solo un giro fantástico, de relato de Woody Allen, podría salvar a Gil del tedio: vale la pena ver con los propios ojos el pequeño milagro que, por obra y gracia del cine, le sucederá.

Si usted se pone en la tarea feliz de ver Medianoche en París, si se ríe con esta comedia encantadora de la frase "todo tiempo pasado fue mejor", lo más probable es que se deje llevar desde las primeras imágenes (un día en la vida de la ciudad bajo la música del clarinetista Sidney Bechet) por una corriente hecha de la fotografía melancólica de Darius Khondji, las conseguidas interpretaciones de un elenco estupendo liderado por la cara de asombro de Owen Wilson, y la elegante puesta en escena de un guion, lleno de pequeñas sorpresas, que sospecha que es la ilusión lo que hace posible la realidad. Siempre ha estado París, en las narraciones de Woody Allen, como un sueño, como la solución a todos los problemas, como el paraíso perdido de las películas de Hollywood. Pero, desde aquel cuento titulado El experimento del profesor Kugelmass, también ha estado siempre el refugio de la imaginación. Y esta es la moraleja: que el mundo, sin la ficción, es el infierno.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.