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| 9/16/2002 12:00:00 AM

Mes de Quijotes

En septiembre diversas salas de Colombia le abren sus puertas al jazz, que cuenta con un público reducido pero irreductible. Bogotá, Medellín y Barranquilla lo disfrutan en sus diferentes festivales.

Ya se ha vuelto tradicion: septiembre es para los colombianos el mes del jazz. Por coincidencia, o por conveniencia, los organizadores de festivales dedicados a esta música en distintas ciudades han decidido programar sus recitales en fechas aledañas. Esto significa, por ejemplo, que un músico que esta noche toca en Bogotá puede aparecer mañana en Barranquilla. Y significa también que la dosis de buena música que invade al país por estos días no es sólo una cuestión capitalina. Durante septiembre el jazz es un asunto nacional.

De paso, el número y la calidad de artistas que visitan al país le dan a Colombia una buena reputación en materia de jazz, al menos a nivel latinoamericano.

En Europa existe el festival de Montreux y en Estados Unidos el de Nueva York. Lo que sucede en Colombia palidece en comparación, pero al menos sucede: el jazz es una música tan minoritaria que en Estados Unidos, su cuna, representa apenas un 6 por ciento del total de las ventas anuales de discos. Y si surge un artista que venda cientos de miles de copias de un álbum, como es el caso actual de Norah Jones, saltan de inmediato los llamados 'expertos' a decir que eso no es jazz.

"Si hay algo quijotesco es el jazz", decía hace unas semanas Juan Carlos Valencia, realizador de espacios radiales sobre esta música y dueño, hasta hace poco, de un bar especializado en el barrio bogotano La Macarena. Valencia decidió vender su bar pero, por fortuna, se encontró con otros quijotes que quisieron continuar el proyecto. Así es como persiste el jazz, pasando de unos locos obstinados a otros aún más obstinados.

La programación de un festival dedicado a esta música no es menos aparatosa. Por ende, esta semana son tres las ciudades colombianas que pueden ufanarse de tener una naturaleza quijotesca, de apostarles a esas causas perdidas que, de todos modos, no lo son tanto.

Medellín

La organización del festival de jazz de Medellín corre por cuenta de la Universidad Eafit y tal vez por eso es, de todos los eventos de este estilo, el que tiene un enfoque más académico. Eafit combinó la actividad de conciertos con un ciclo de conferencias y documentales para que además de entretenido fuera didáctico.

Cabe la pregunta de si un acercamiento demasiado académico al jazz no le hace perder su espontaneidad característica. Pero quizá la mejor respuesta esté, precisamente, en una frase de un jazzista legendario. Cuando le preguntaron si el paso por un conservatorio era útil para enriquecer el jazz Charlie Parker dijo: "Claro, hay que conocer las reglas para después quebrantarlas".

Eafit presentará el miércoles 18 al grupo La República de Juan Diego Valencia (quien paralelamente dirige la banda Puerto Candelaria, uno de los pocos ensambles de jazz colombiano que ya han grabado disco). El jueves 19 se presenta un trío de profesores de la Universidad de Berkeley; el viernes 20 estará Antonio Arnedo y el sábado 21 el guitarrista Ben Monder.

Barranquilla

Una de las ventajas de estos festivales simultáneos de jazz es que permiten contemplar un panorama de la idiosincrasia de cada ciudad. Barranquilla prefiere una música que raya casi con la rumba. Y no es que sea un descubrimiento reciente, pero confirma la presencia de una melomanía que quizá no tiene comparación en otras ciudades de la Costa. Barranquilla le apuesta al llamado latin jazz, en el que se cuelan elementos de salsa, que hace furor por estos días en Europa gracias a Calle 54, documental de Fernando Trueba que aún no ha llegado a las salas de cine colombianas. Pero no se trata de una moda reciente: ya a comienzos del siglo XX, es decir, 50 años antes de que se inventara la salsa y de que se acuñara el término 'jazz latino', el legendario pianista 'Jelly Roll' Morton decía lo siguiente: "Si tú no eres capaz de insertar ingredientes hispanos en tus composiciones de jazz jamás lograrás obtener el perfecto condimento".

En Barranquijazz se presentan los siguientes músicos: el miércoles 18 el grupo de ganadores del concurso Barranquijazz; el jueves 19 la Puerto Rico All Stars con el trombonista Steve Turré (quien suele sorprender sobre el escenario cuando hace a un lado el trombón y toca unas caracolas marinas); el viernes 20 los pianistas Fred Hersch y Hilton Ruiz y el sábado 21 el conjunto Cubanismo y Richi Plá.

Bogotá

La actividad jazzística de esta semana comienza en el Teatro Colón con un concierto de Antonio Arnedo el miércoles 18. Arnedo continúa en su búsqueda de hacer un jazz puramente colombiano y ahora agrega instrumentos autóctonos, como la marimba de chonta del Chocó. El Teatro Libre presentará el viernes 20 al grupo Cubanismo y el sábado 21 al pianista Fred Hersch. En el teatro La Media Torta se llevará a cabo los días 21 y 22 el festival Jazz al Aire Libre, organizado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, en el quealternarán importantes agrupaciones nacionales con las alemanas David Friedman y su grupo Tambour, y el Quinteto de jazz de la Universität der Kunste de Berlín. También se llevarán a cabo conferencias y talleres complementarios en diversas escuelas de música.

¿Para qué sirven todos estos esfuerzos si el jazz es arte de minorías? Sería más rentable organizar un superconcierto de rock en un estadio en lugar de varios recitales en salas especializadas. Pero los melómanos agradecen el esfuerzo, saben que con septiembre llega su oportunidad para cambiar de banda sonora y ampliar su experiencia musical. El que es quizás el libro más importante sobre esta música -El Jazz, de Joachim Berendt- se inicia con estas palabras: "Quien se aficiona al jazz eleva con esta actitud el nivel musical, espiritual, intelectual y humano, el nivel de la conciencia". Solía pensarse que estas empresas quijotescas son obra de inconscientes, pero resulta ser todo lo contrario.
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