Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/03/29 00:00

A MI ME GUSTO MUCHO

Una novela policíaca, con Bogotá, gamines, calle del Cartucho y cigarrillos Pielroja.

A MI ME GUSTO MUCHO

Scorpio City Mario Mendoza Seix Barral. Bogotá, 1998 $ 15.900 ice la solapa que Mario
Mendoza nació en Bogotá, que Scorpio City es su segunda novela y que en 1995 el Instituto Distrital de
Cultura y Turismo le entregó el Premio Nacional de Literatura por su libro de relatos La travesía del vidente.
En la foto parece bastante joven. Scorpio City está concebida a la manera de una novela policíaca y, como
tal, me satisfizo. Narra los asesinatos en serie de prostitutas de los bajos fondos, cuya investigación es
encargada al inspector Leonardo Sinisterra y su ayudante, un cabo de apellido González. Con astucia
Sinisterra logra esclarecer casi desde el principio el móvil de los múltiples homicidios y señalar a los
autores. Pero se atraviesan el poder y la corrupción y comienza entonces una horrible odisea para el pobre
inspector. En ese momento hay cierto desconcierto en el lector, que se pregunta qué va a pasar si el caso
está ya resuelto y falta más de la mitad de la novela. Es aquí donde Mario Mendoza destapa sus cartas: lo
suyo no es hacer una novela policíaca tradicional, sino escribir una saga de esa Bogotá miserable, triste y
sórdida de los bajos fondos del centro y otros sectores deprimidos. Aún más: en realidad Mendoza lo que
quiere y hace es escribir sobre Bogotá y lo demás es un simple pretexto. Al final quien relata la historia de
Sinisterra, un tal Simón Tebcheranny, lo dice: "Escribir sobre Bogotá siempre es una experiencia
inquietante" y advierte la presencia de "una especie de desastre dulce, de tierna destrucción inminente". Esto
fue lo que me atrajo de Scorpio City y lo que la convierte en algo más que una novela policíaca bien hecha:
el afán de darle a Bogotá una entidad literaria. En verdad, es ella la verdadera protagonista. Mendoza, o mejor
Sinisterra, se pasea por San Victorino entre los puestos y tenderetes que van a desaparecer, recorre la
Avenida Jiménez, la Caracas, la Décima, llega al Cartucho, al Pasaje Rivas, a Las Cruces. Esos lugares, sus
ambientes y sus personajes están descritos con tino. No son omnipresentes, sino que figuran en función
de la trama que desarrolla la novela, la cual, por cierto, agarra al lector. La ciudad que muestra Mendoza es un
monstruo que termina por devorar a sus habitantes: Sinisterra acaba en una alcantarilla hedionda. Es una
ciudad que lleva a la desdicha, que favorece la corrupción, que destruye, que es injusta, que elimina al más
débil y miserable: no es una visión grata, pero sí es real. Hay que anotar que los diálogos están bien
manejados y la estructura del relato _con intentos experimentales_ es bien llevada. Mendoza narra con
distintas voces y, apartándose de la novela policíaca tradicional, desconfía de las soluciones claras y del
triunfo de la razón sobre el instinto. El final no es feliz y la justicia, un fracaso. Aunque esto último ya lo
sabíamos los colombianos. n Mario Mendoza es una revelación de la nueva narrativa colombiana Novedades
Parábola del liberalismo Marco Palacios Editorial Norma Bogotá, 1999 Marco Palacios, quien fuera rector de la
Universidad Nacional y profesor de las universidades de Barcelona y Oxford, se encuentra radicado en México
desde hace varios años. Ahora entrega este libro, que recoge seis ensayos suyos sobre distintos temas,
publicados en su momento en diferentes revistas. El título corresponde a uno de ellos, en el que hace un
rápido seguimiento al comportamiento político del liberalismo colombiano, tema que ahonda en otros dos,
estudiando el origen del liberalismo económico en el país y el desencuentro a través de nuestra historia entre
la élite liberal y el carácter popular de ese partido. Otros temas que toca: los fracasados intentos de
modernización en la educación; la guerra de la independencia y la actividad económica; apuntes sobre
ciudadanía y gobernabilidad en Colombia y, finalmente, un breve artículo sobre el 9 de abril del 1948, titulado
'El asesinato de Gaitán, El Carnero y las cajas de galletas' El vuelo diabólico Selección y notas de Guillermo
Martínez González Trilce Editores Bogotá, 1999 Poemas de vampiros y murciélagos, es el subtítulo de este
libro. Reproduce algo más de 50 textos poéticos en los que vuelan esos animalitos entre telarañas, cadáveres,
ataúdes, brujas, Dráculas y Nosferatus, sangre y negra oscuridad. Los poetas son de todas partes, de
diferentes épocas y de disímiles calidades. Baudelaire, Traki, Montale, Lautreamont, Pizarnik y varios
colombianos, como Orietta Lozano, Eduardo Gómez, Rasch Isla, Eduardo Castillo y Gustavo Adolfo
Garcés. El antologista, Guillermo Martínez, escribe un breve prólogo, en el cual explica la atracción de los
poetas por los vampiros. Una antología hermosa.

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