Martes, 24 de enero de 2017

| 1994/02/07 00:00

MISTERIOSO ASESINATO EN MANHATTAN

Aparte de su humor característico, Woody Allen no aporta mucho en esta película.

MISTERIOSO ASESINATO EN MANHATTAN

WOODY ALLEN pertenece a esa raza de directores que no conoce un término medio en los comentarios de los espectadores. Tal vez por eso las críticas son extremas y las calificaciones sobre una de sus películas puede ser al mismo tiempo excelente y desastrosa.
Es probable que con Misterioso asesinato en Manhattan suceda lo mismo. La cinta, la primera después de su separación de Mia Farrow, narra la historia de una pareja de neoyorquinos en su intento por aclarar la muerte por infarto de su vecina, en un edificio de apartamentos en Manhattan. La investigación del supuesto crimen, con toda la diversión que el caso suscita en el público, es también una excusa para introducir una de las manías de Allen: los problemas de pareja.
El tema ha sido explotado ya en realizaciones pasadas (Manhattan, Annie Hall, Hanna y sus hermanas, entre ellas), hasta llegar a Maridos y esposas, película criticada pero también muy aplaudida por la madurez con que Allen había logrado describir y resumir el riesgo de relacionarse.
Muchos creyeron que con este filme el director había llegado al culmen de su investigación sobre el matrimonio y sus derivaciones existenciales, cuando apareció Misterioso asesinato en Manhattan, una cinta en la que Allen vuelve a utilizar los elementos de sus anteriores películas, con el infortunio de no aportar ninguna novedad.
Con la actuación de Diane Keaton, Alan Alda, Anjelica Huston y el propio Woody Allen, la película, a pesar del humor, es reiterativa en su tratamiento. En últimas, es una comedia más, sin ninguna novedad de parte del director.

AHORA, A HOLLYWOOD
CON EL éxito de Como agua para chocolate en Europa y Estados Unidos, al director de cine mexicano Alfonso Arau se le abrieron las puertas de Hollywood. Este año estará al frente A walk in the clouds, película que producirá Zucker Bros para la Metro Goldwyn Meyer. Y todo parece indicar que la casa cinematográfica no ahorrará esfuerzos en la producción. Para el reparto, por ejemplo, se barajan nombres como los de Robert De Niro, Sonia Braga, Anthony Quinn y Tom Cruise.
Pero eso no es todo. Alfonso Arau también está listo para la filmación de Estrellita Marinera, una historia en la que una mujer mexicana hereda un circo, en el que, además de los leones, elefantes y tigres, hay sirenas. El guión está escrito por Laura Esquivel, su esposa. Todo apunta, pues, a que la llave Esquivel-Arau triunfe una vez más en las pantallas internacionales con el estilo que manejó en Como agua para chocolate: el realismo mágico.


EL JARDIN SECRETO
La historia puede ser hermosa, pero le falta magia.

DESPUES DE SU controvertida versión de Drácula, Francis Ford Coppola regresa a las pantallas, esta vez en calidad de productor ejecutivo, en El jardín secreto, la versión contemporánea de la clásica novela inglesa de Frances Hogson Burnett, llevada al cine en 1949.
Dirigida por Agnieszka Holland, la película cuenta la historia de una niña enérgica y caprichosa (Kate Maberly), un joven inválido y débil (Heydon Prowse) y un pequeño campesino jovial de las montañas inglesas (Andrew Knott), decididos a darle vida a una imponente mansión deteriorada.
Si en un principio la cinta parece insinuar una bella historia infantil, poco a poco va desapareciendo el encanto en el espectador al descubrir que al relato le hace falta ese toque de credibilidad necesario hasta en los sucesos más fantásticos. Todo sucede rápido, sin razones justificadas, sin cabos enlazados. Así, las peripecias ocurridas en la mansión, los rígidos regaños del ama de llaves (Maggie Smith) a los niños y, en general, todo lo que pasa alrededor del descubrimiento del anhelado jardín secreto, son ajenos a esa dosis de imaginación de hadas indispensable para causar el efecto de ensoñación y armonía que se intenta transmitir.
Aunque posee escenas lindas y emotivas para el público infantil, El jardín secreto carece de magia, algo sin lo cual este tipo de películas sucumbe.

LO MEJOR DEL 93
DESDE EL 2 de enero se viene presentando en la Cinemateca Distrital de Bogotá un ciclo con las 25 películas más taquilleras del año pasado en el país. La programación se extenderá hasta el 26 de este mes y desde el martes 11 se podrán ver películas como La discreta, de Cristian Vincent; Chaplin, de Richard Atenbouroug; Thefirzn, de Sydney Pollack; Código de honor, de Robert Mandel; El campo, de Jim Sheridan; Vida de solteros, de Camerón Crowe; Sangre por sangre, de Taylor Hacksord; Los últimos rebeldes, de Tomas Carter; Nieve tropical, de Ciro Durán; Eternamente joven, de Steve Miner; Un díá de furia, de Joel Schumacher; El fúgitivo, de Andrew Davis, y Nada es para siempre, de Robert Redfort.

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