Lunes, 20 de febrero de 2017

| 2002/11/23 00:00

8 mujeres

Un divertido homenaje a las actrices francesas, los secretos de la feminidad y los colores del Hollywood de los años 50.

Director: François Ozon
Protagonistas: Fanny Ardant, Emmanuelle Beart, Danielle Darrieux, Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Virgine Ledoyen, Firmine Ricahrd, Ludivine Sagnier

Es un pretexto. El señor de la casa acaba de ser asesinado, en la víspera de una Navidad de hace 50 años, y cualquiera de las ocho mujeres de su vida, desde su esposa hasta su suegra, pudo haberlo hecho, pero lo que de verdad le importa a François Ozon, el director de 8 mujeres, es divertirse junto con algunas de las mejores actrices francesas de todos los tiempos, recrear la realidad imposible del Hollywood de los años 50 y parodiar los musicales que directores como George Cukor, Douglas Sirk y Vincent Minelli filmaron en las épocas de gloria del technicolor.

No se necesita ser un cinéfilo de aquellos para comprender la locura de 8 mujeres, pero sin duda ayuda a disfrutarla. Saber, desde los créditos del principio, que las ocho protagonistas son estrellas del cine francés y darse cuenta de que cada una ha sido identificada con los colores, las formas y las fragancias de una flor diferente puede ponernos de pies sobre la tierra. Nos deja en claro, de una vez por todas, que vamos a ver una película que está enamorada de sus actrices: sí, partirá de una célebre obra de teatro escrita por el francés Robert Thomas, y sí, su borrosa trama policíaca se reirá de los crímenes perversos que Agatha Christie diseñó para sus relatos, pero lo único que se tomará en serio será el esfuerzo por captar, para siempre, el talento, la belleza y el ingenio de Fanny Ardant, Emmanuelle Béart, Danielle Darrieux, Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Virgine Ledoyen, Firmine Richard y Ludivine Sagnier.

La diseñadora Pascaline Chavanne, inspirada en las primeras colecciones de Christian Dior y en el color que cada personaje se merece, las vestirá como si fueran Lana Turner, Audrey Hepburn, Ava Gardner, Verónica Lake o Jeanne Moreau. El coreógrafo Sébastien Charles, después de largas conversaciones con cada una, las ayudará a bailar como Rita Hayworth en Gilda y Marilyn Monroe y Jane Russell en Los caballeros las prefieren rubias. La operadora Jeanne Lapoirie, directora de fotografía de las películas de André Téchiné, las filmará como si se tratara de hacerles justicia a sus caras y sus manos.

Y François Ozon, el joven realizador de Bajo la arena, que sabe muy bien lo que hace y lo que busca, se centrará en "darle fuerza al humor, dimensionar a los personajes y poner al día los conflictos entre las ocho mujeres". Conseguirá una atmósfera artificial que potencie el glamour de las actrices y se dará el gusto de oírlas interpretar una canción que hará las veces de monólogo y volverá "más extraña, colorida y significativa la crueldad de la historia". El resultado será, dice el autor en www.8women.com, "una reflexión sobre la feminidad, la lucha de clases y los secretos familiares". Pero nosotros, para no entrar en debates, pensaremos que sólo se trata de un juego, un homenaje, un pretexto.

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