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| 9/28/2013 3:00:00 AM

El escritor colombiano Álvaro Mutis: libro a libro

Luis Fernando Afanador, crítico de libros de SEMANA, hace un recorrido por toda la obra del escritor colombiano.

La balanza, 1948. Fue su primer libro, escrito a los 24 años en colaboración con Carlos Patiño Roselli. La edición, de 200 ejemplares y con ilustraciones de Hernando Tejada, se quemó casi toda en las librerías del centro de Bogotá durante El Bogotazo. En 1997 se publicó una edición facsimilar. 

Los elementos del desastre, 1953. Contiene una mezcla de versos, prosa y poemas en prosa, lo cual demuestra que desde un comienzo Mutis se propuso combinar la narración y la poesía. Predominan los temas del deterioro y la desesperanza, los cuales serán una constante en su obra. 

Reseña de los hospitales de ultramar, 1959. Se publicó en una separata de la revista Mito y consolidó su prestigio como poeta gracias a un elogioso comentario de Octavio Paz: “Un poeta de la estirpe más rara en español: rico sin ostentación y sin despilfarro”. Aquí aparece por primera vez su emblemático personaje Maqroll el Gaviero. 

Diario de Lecumberri,
1960. Cuatro crónicas sobre su experiencia como recluso en la cárcel de Lecumberri (México), en la cual permaneció 16 meses. Un testimonio honesto y desgarrador pero contenido en su lenguaje.

Los trabajos perdidos, 1965. Reúne poemas escritos en la cárcel y otros sobre el exilio, que evocan con una conmovedora nostalgia de su hacienda Coello. Es, quizá, su mejor libro de poesía.

La mansión de Araucaíma, 1973. Un relato gótico en tierra caliente. En una vieja casa, varios personajes marginales construyen un precario orden basado en ritos sexuales. La aparición de una muchacha precipita el desastre. Esta obra respira erotismo y sensualidad. 

Caranvansary, 1981. Caravaneros del Asia central, oficiales del Imperio napoleónico, Alexander Pushkin en su lecho de muerte, un príncipe elector y, por supuesto, Maqroll el Gaviero en el trópico, hablan en las páginas de estos intensos poemas en prosa y nos revelan momentos epifánicos de sus vidas. 

Los emisarios, 1984. Retoma los personajes históricos –hay un poema a Cesare Borgia– pero este libro se distingue por su reencuentro con España –Tríptico en la Alhambra, Una calle de Córdoba– y por su incursión en la poesía lírica con Diez Lieder. 

Crónica regia, 1985. El palacio de El Escorial, construido para desafiar el tiempo, la infanta Catalina Micaela y Felipe II, pintados por Sánchez Coello: el reino del siglo XVI español es evocado por Mutis quien a su vez intenta perpetuar ese orden monárquico con la palabra escrita. 

La muerte del estratega, 1985. Este relato extenso, escrito en Lecumberri, cuenta una historia de amor en los últimos días de la caída de Bizancio. Es una síntesis de su contradictorio universo narrativo: el anhelo de un orden sagrado y la afirmación del deseo terrenal. 

Un homenaje y siete nocturnos, 1986. Cierra el ciclo de su poesía con una celebración de la música –Mario Lavista, Chopin– y un gran escepticismo frente al poder de las palabras. Es, también con su Nocturno en Compostela, el más espiritual de sus libros. 

La nieve del almirante, 1986. Es la primera novela de la saga de Maqroll, en la cual el viejo marinero emprende un viaje por el río Xurandó en busca de unos aserraderos. Metáfora de la inutilidad de las empresas humanas y de la necesidad de resistir hasta el final.

Ilona llega con la lluvia, 1988. Aparece aquí un Maqroll menos filosófico y más mundano que se involucra en actividades al margen de la ley y es testigo impotente de la pasión fatal de su amiga Ilona. Fue llevada al cine por Sergio Cabrera, en 1996.

Un bel morir, 1989. En esta novela, que en principio cerraría la saga de Maqroll con su muerte, Mutis se aproxima al amor senil y a la demente violencia colombiana. 

La última escala del Tramp Steamer, 1989. Narrada por el propio Mutis –Maqroll aparece tangencialmente– cuenta con gracia los tristes amores de un veterano marinero vasco y la joven y bella Warda Bashur, contrastados con el final de un barco de otros tiempos.

Amirbar, 1990. Es un homenaje a esos hombres que en la gesta de colonización antioqueña se enloquecieron por el oro y también una reflexión sobre el simbolismo que hay en esa quimérica búsqueda.
 
Abdul Bashur, soñador de navíos, 1991. Abdul Bashur, el amigo entrañable de Maqroll, cuenta sus andanzas con los episodios más novelescos que puedan encontrarse en la obra de Mutis.

Tríptico de mar y tierra, 1993. Un elogio de la amistad –Maqroll y Alejandro Obre-
gón–; una parodia del puritanismo y el nacimiento de la desesperanza en un niño; tres historias disímiles conforman este tríptico que da fin a las empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero.
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