Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1982/06/07 00:00

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

Un libro casi desconocido en Colombia, es hoy "descubierto" por una editorial francesa.

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

ALGO TAN FEO DE UNA SEÑORA DE BIEN, de Marvel Moreno. Editorial Pluma.
El libro aparecido hace apenas un semestre, ha pasado en puntas de pie para nuestra crítica local. Ahora, "Algo tan feo en la vida de una señora bien" de la escritora barranquillera Marvel Moreno, acaba de ser "descubierto" por Editions les Femmes, una importante editorial francesa que después de someter el texto a un minicioso equipo de lectoras -la traductora de Borges entre ellas- decidió finalmente llevarlo al francés para publicarlo en septiembre del presente año.
El hallazgo es aún mayor si se considera que es el primer libro de relatos de la autora barranquillera, desconocida aún en nuestro país mientras merece el elogio y reconocimiento de destacadas figuras literarias como lo son el escritor Juan Goytisolo quien hace la presentación al libro y el eminente crítico francés Jacques Gilard, su lector de cabecera y quien realizó el extenso ensayo añadido a su obra.
Cuando "Algo tan feo en la vida de una señora bien" empieza a ser valorado e incluido como texto obligatorio en una universidad francesa, aquí solamente alcanza a obtener una escueta y marginal nota critica realizada por Gustavo Cobo Borda, nota que la emparenta caprichosamente con la escritora Elena Araújo, cuando hacen parte de distintas generaciones y trayectorias literarias.
Porque Marvel Moreno nace en Barranquilla en 1939: completa la estirpe de escritores costeños que han llevado a primer plano nuestra literatura nacional y a la cabeza de los cuales está la figura de García Márquez.
Sale del seno de una familia burguesa (prima del ministro Antonio Abello) a la que opuso una temprana rebeldía y vocación de desafío que la distrajeron durante mucho tiempo de su íntima convicción literaria.

UN RETO A SU MEDIO
Cuando cumplía el itinerario ambicionado por una muchacha de sociedad (Reina de Carnaval en 1959, candidata a señorita Atlántico) decide bruscamente abandonar su mundo de fiestas y té-canastas, para trabajar como asistente en un hospital de caridad e ingresar más tarde en el colegio de varones de la Universidad Libre, donde decide culminar sus estudios de bachillerato; un reto a su medio social, desde luego, pues aquel Liceo, compuesto por muchachos de extracción popular, era el último lugar donde podía estar una "señorita bien".
Siguiendo su trayectoria de provocaciones, se casa -ella, una chica de colegio- con un periodista de izquierda en aquel entonces (hoy el escritor Plinio Apuleyo Mendoza). Y embarazada continúa sus estudios para interrumpirlos por un mes, cuando da a luz su primera hija.
De todo este nudo de contradicciones, concesiones y rechazos, se libera cuando decide asentarse en el exilio: cuando llega a París y sin un minuto de vacilación la declara ciudad preferida de su corazón a sabiendas de que la intuición no traiciona las elecciones apresuradas; allí Marvel Moreno pudo finalmente abocar su condición de escritora y seguir supersticiosamente fiel a su repentina decisión alargada durante trece años.
De todo este recorrido vivencial se nutre la autora barranquillera para escribir "Algo tan feo en la vida de una señora bien" que cubre generosamente todo el proceso de su iniciación en la escritura. Una escritura, es cierto, exenta de las esperanzas en el lenguaje o los desniveles narrativos que tan a menudo encontramos en nuestros jovenes escritores.
Condensa aproximadamente diez años de labor repartida entre siete cuentos y una novela que cierra magistralmente el libro. Su primer cuento "El Muñeco" o el inmediatamente posterior "Oriane, tía Oriane", preparan largamente su aprendizaje literario que ya en "Ciruelas para Tomasa" la consolida en su madurez como escritora.

UNA FELICIDAD QUE MATA
Pero el cuento que define con brillantez la concepción y el trabajo literario de Marvel Moreno es indudablemente "Algo tan feo en la vida de una señora bien" que le da el título del libro.
Anecdóticamente hablando, el relato sigue la historia de Laura de Urueta, una "señora bien" que como tantas otras, ha condensado las aspiraciones de su vida en la consecución de unos valores burgueses representados en distintas cosas: en estar casada con un hombre pulcro y ambicioso, en poseer una lujosa casa en El Prado, en acoplarse a una actitud resignada que la sustrae de toda rebelión, cuando siente todavía la mirada reprobatoria de una sociedad que antaño la excluyó por abrazar un amor pasajero y sin otro porvenir que su atolondrado y febril convencimiento afectivo. En ese entonces fue capaz de dominar las amenazas maternas, saltar las barreras de clase y omitir las restricciones sexuales para entregarse incondicionalmente a su afiebrada pasión ("lo feo" de una señora bien). Finalmente descubre que ese viejo amor también fue una farsa alimentada por un hombre que la traicionó: el endeble piso de su mundito burgués, hecho de mentiras contidianas y apatías sentimentales, se viene abajo para acorralarla en un callejón sin salida que termina llevándola al suicidio.
Si en los cuentos de Marvel Moreno alcanza una equilibrada perfección formal, es en "La noche feliz de Madame Yvonne", la novela corta que cierra este libro de relatos, donde pule su destreza literaria, donde despliega una ambiciosa pero bien calibrada experimentación estructural, suficiente para definirla más como excelente novelista que como escritora de cuentos. De ello podrá dar cuenta la descomunal novela que tiene en ciernes, titulada "En diciembre llegaban las brisas" y que a través de 600 páginas amplía y recupera las propuestas de su primer libro.
"La noche feliz de Madame Yvonne" transcurre de principio a fin en una fiesta de carnaval realizada en un elegante club barranquillero. Allí se dan cita los habitantes del pueblo simbólicos "representantes" de la Comedia Humana: desde el ambicioso capitalista Federico Aristaguieta hasta el caudillo izquierdista, desde la señora burguesa hasta la bruja del pueblo y todos observan, hablan y analizan desde sus mesas de invitados. La escritora logra así tener un ininterrumpido fluir de conciencias (un poco a la manera de Virginia Wolf) y condensar de un tajo las particulares condiciones de cada uno hasta llegar a una ambiciosa y aguda radiografía social.

UNA METAFORA DE LA VIDA
Es a través de esta fiesta carnavalesca, gran metáfora de la vida y condición humana con su amalgama de arquetipos (?) sociales: el burgués, el revolucionario, el desclasado, etc., como Marvel Moreno alcanza su acendrada y penetrante crítica.
Es con su virtuosismo narrativo capaz de resistir el bullicio de tantas voces entremezcladas como se instala en su condición de novelista para lanzar su inminente juicio que, sin excepciones, pudo cobijarlos a todos.
"Algo tan feo en la vida de una señora bien" es ante todo una larga y mantenida reflexión sobre la figura femenina. En las mujeres protagonistas de todos los relatos que bien encarnan la perversidad adolescente ("El Muñeco"), la mojigatería ante la virginidad ("La eterna virgen") o la resignada frustración de la mujer burguesa ("Algo tan feo en la vida de una señora bien"), Marvel Moreno sigue denunciando los peligros que todavía acechan la condición femenina, tan subyugada durante siglos y que hoy finalmente empieza a levantar su voz de protesta desde distintos campos y de diversas maneras.

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