Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1989/10/02 00:00

NADIE SE SALVA

Poco conocidos en Colombia, llegan los libros de Evelyn Waugh, el mejor humorista inglés.

NADIE SE SALVA

"Decadencia y Caída", 238 páginas;
"Merienda de negros", 232 páginas,
"¡Noticia bomba!", 284 páginas.
Evelyn Waugh--novelas--Editorial Anagrama.

Seth es el emperador, o mejor, el tirano de Azania desde hace 24 años. Estudió en Oxford pero es un salvaje completo, como su pueblo.
El abuelo, Amurath, un fornido guerrero introdujo en la nación un invento revolucionario, el ferrocarril, y otro más audaz, la libertad absoluta de cultos. Con 10.000 soldados mantenia el orden dentro de sus fronteras y poco a poco se convirtió en un mito, hasta cuando murió y lo sucedió la emperatriz y después el actual monarca. Seth, quien ahora, en medio de una sangrienta revuelta en las colinas se dedica a diseñar cruces y medallas para premiar a sus favoritos, siente miedo. Mucho miedo.

El caso es que el emperador Seth vence a los rebeldes, encabezados por su padre, y se afianza en el poder, en medio de la peor matanza. Entonces, surge un personaje cínico, derrochador, irresponsable y amoral, Basil Seal, quien todos los días amanece en una cama diferente y extraña. Fue condiscípulo del emperador en Oxford y es llamado por el monarca para que lo ayude a gobernar a Azania, a modernizarla. Lo nombra ministro de Modernización.

Seth, Seal, los embajadores, los negros, los guerreros caníbales que a veces comen camello crudo, muchas mujeres negras y blancas son los personajes, algunos de los personajes de "Merienda de negros", una venenosa diatriba sobre el colonialismo europeo y el salvajismo africano, escrita por quien es considerado el escritor más cómico de este siglo en Gran Bretaña, Evelyn Waugh.

Waugh está otra vez de moda. Una serie televisiva sobre su obra "Brideshead revisitada", ha tenido un éxito enorme en Europa y apareció en videocasetes en Estados Unidos mientras una pieza de teatro basada en su novela "Lo seres queridos, está siendo montada en Paris y Londres. Varios años atrás, Tony Richardson hizo una película con esa historia burlona contra el sistema funerario norteamericano.

Es que Waugh difícilmente puede pasar de moda. Su humor negro, su desfachatez, el cinismo con que narra las atrocidades más grandes atraen a nuevas generaciones de espectadores y lectores. En castellano, Anagrama ha reeditado varias veces sus novelas, con notable éxito.

"¡Noticia bomba!" surge de una terrible equivocación. Un famoso escritor, John Boot, es escogido para que cubra la guerra civil que tiene como escenario el remoto lugar llamado Ismailía. Es un escritor de éxito y el periódico confía en él. Pero, gracias al azar, el redactor de una columna agrícola, William Boot es quien recibe el encargo y se marcha a un país salvaje a realizar una misión improbable y sin la menor preparación anímica ni profesional. Para Waugh, esta es la ocasión de burlarse de los periodistas, las primicias, la cacería de exclusivas, la imparcialidad, la verdad informativa y, sobre todo, para burlarse del falso heroísmo de algunos.

Es una novela cruel porque la figura del campesino que nunca había salido de su finca y vivía rodeado de parientes ancianos y agonizantes, que enviaba sus cuartillas por correo y solo escribía sobre pájaros, vacas y flores, cubriendo la que se considera la noticia más importante del año porque ha suplantado al verdadero periodista y escritor, provoca páginas sarcásticas, duras y despiadadas.
Cuando se presenta la noticia del año, la que nadie esperaba, la que habrá de cambiar las relaciones internacionales de los británicos, será ese hombre ignorante y torpe en asuntos periodísticos quien se alce con la primicia y es ahí donde el sentido del humor negro del escritor alcanza una de sus muestras más agresivas.

Una tercera novela, "Decadencia y caída" (fue su primer libro publicado y desde ahí comenzó su fama de narrador sarcástico y demoledor) tiene como protagonista a uno de los personajes más oportunistas, amorales y deliciosos, Paul Pennyfeather, expulsado de la Universidad de Oxford por ofensas a la moral, casado con una aristócrata que tiene relaciones comerciales y sexuales con innumerables clientes, cazador de oportunidades, profesor en varios colegios y símbolo de esa generación de muchachos exquisitos que intentaron vivir a su manera, cuando faltaban pocos meses para la iniciación de la Primera Guerra. El tono decadente y sofisticado del relato, la distancia que Waugh guarda con sus personajes, la descripción de sitios y circunstancias, tomados en cierta manera de la vida real, convierten ese libro en un ejemplo del retrato social que informa al lector sobre toda una época conflictiva, con más profundidad que el más extenso tratado sobre sociología o economía.

Evelyn Waugh murió en 1966, a los 63 años de edad, feliz de haber escrito esos libros desfachatados, agresivos y alegres, con los cuales, según Anthony Burguess, demostró que escribir novelas también puede convertirse en el oficio más divertido del mundo, aunque muchas cabezas rueden en esas páginas. Por eso sigue estando de moda y las reimpresiones constantes de sus libros así lo demuestran.

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