Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1984/01/09 00:00

NANA

Una película sin coherencia dramática, que sin embargo, ha contado con la respuesta del público

NANA

El tema ha sido muy tratado en el cine: un personaje que llega a un ambiente y le hace explotar todos los conflictos y la doble moral que lo mantenían en equilibrio aparente. Una especie de catalizador.
Aquí el personaje es Nana, una joven que hace parte de los shows del elegante burdel Minotauro en el París de comienzos de siglo. Llega de lo desconocido y, una vez que ha hecho aflorar toda la podredumbre subyacente en esa clase social, prosigue su viaje perturbador.
Lógicamente esta síntesis es ya una interpretación de la película, pues el interesado en psicología podría decir que se trata del caso de una mujer que nunca se satisface sexualmente y que experimenta en esta búsqueda todas las formas posibles del placer.
Desde otra perspectiva "Nana" podría ser la historia de una mujer que aprovecha la atracción que ejerce sobre los poderosos para dominarlos económica y psicológicamente. Una precursora del más rabioso feminismo.
Si nos preocupa la ética se podria ver en "Nana" un simple producto comercial que aprovecha la fama de la obra de Zola y su pontecialidad temática--sociológica y psicológica- para explotar las escenas de sexo, inútilmente prolongadas y detalladas, con el fin de agotar taquilla. Ciertamente desde este enfoque la película es vulnerable, fuera de la escena en que "Nana" habla con su ama de llaves mientras hace el amor con el banquero Steiner, escena que aporta algo al conocimiento de la actitud de "Nana", las demás se podrían cortar, o al menos insinuar, sin que la película sufriera detrimento. Pero analizar o denunciar esto no agota el problema, quedaría por estudiar por qué la película cumple su objetivo, es decir, qué hay en el público que la haga eficaz sin necesidad de recurrir a los lugares comunes de "es para un público reprimido", o cosas por el estilo.
LA SOSPECHA
¿Por qué la película plantea como línea dramática importante el triángulo padre-hijo-Nana y después lo deja olvidado? ¿por qué cuando se quiere criticar a una clase social, a un orden político o a una epoca histórica se recurre casi que automáticamente a señalar su desorden sexual?
Son dos preguntas que se refieren a dos campos distintos de la película.
La primera se dirige a la coherencia dramática. El triángulo conformado por el padre e hijo, Conde de Muffat y Héctor, enamorados de la misma mujer, "Nana", tenía grandes posibilidades de despertar el interés del público y de servir a la temática de la decadencia de esa aristocracia enredada en una lucha por conquistar los favores de una prostituta. La película enuncia el conflicto y lo abandona inmediatamente. Inclusive el hijo desaparece de la película. Para impedir que el interés decaiga, recurre entonces a cuatro situaciones fuertes: la lucha violenta del negro Bijou, la degradación del Conde, a quien "Nana" obliga a servirle de caballo y de perro juguetón; la cacería, que no es propiamente de conejos y cuyo premio no se limita a alcanzar a las mujeres que corren desnudas y, finalmente, la relación lesbiana que establece "Nana". Como se ve, la película prefiere el impacto visual fuerte a la coherencia de sus conflictos dramáticos.
Esto es lo que crea sospechas sobre "Nana", no por apoyarse en situaciones violentas, sino por ser congruente con lo que ella misma plantea. Pero no he hecho sino volver sobre el problema anotado anteriormente: descubrir estas incoherencias internas no explica su relación con el público.
EL SEXO CRITICO
La segunda pregunta propuesta es sobre el uso de lo sexual como elemento de crítica. Para criticar a los nazis se los ha dibujado con todas las aberraciones sexuales imaginables.
La decadencia de la aristocracia y de la burguesia se ha visualizado también a través de sus conflictos sexuales. Eso es lo que se trata de hacer en "Nana". ¿Por qué esa tendencia?
Seria muy interesante investigar el papel de lo sexual en la diversidad de obras que tratan este tema. Porque no hay duda sobre el potencial de irreverencia y rechazo a las normas de una sociedad que encierra lo sexual en muchas obras de reconocido valor.
En estos casos el sexo aparece como resistencia a la imposición de valores absolutos.
Pero cuando se presenta como expresión de decadencia, caso la "Nana" de Dan Wolman, implícitamente se está domesticando lo sexual, privándolo de su fuerza incontrolable indirectamente, aceptándolo sometido a normas universales y eternas.: Desde esta óptica se podría hacer una interpretación al revés de la película: la joven "Nana" sería el objeto en el cual la aristocracia y burguesia de la época encuentran la fuerza para romper con todas las normas morales, con todas las formas de comportamiento prescritas, con las buenas maneras, con la mesura en la expresión de sus emociones y con todos los controles a los sentidos. Como un momento de liberación de todas las barreras que termina cuando "Nana" decide continuar su viaje en globo.
No tiene nada de raro que la película, a pesar de todas sus incoherencias internas, esté siendo interpretada asi por el público, no como censura a la pérdida de unos valores, sino como expresión de una fuerza que hace explotar todos los absolutos y normas universales que dominan la existencia.
Un paréntesis final, que no tiene nada que ver con lo anterior, y es una protesta de cinematografista al ver que la película nos presenta a George Méliés como el inventor del cine --error histórico--y como el primer productor de cine rojo--crimen histórico--
Hernando Martínez Pardo -

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