Viernes, 20 de enero de 2017

| 2006/04/29 00:00

No sólo para niños

Las editoriales colombianas vuelven a apostarle a publicar libros infantiles de gran calidad tanto en el texto como en las ilustraciones. Un mundo fascinante al alcance de todos.

No sólo para niños

Hay una máxima en el mundo de la literatura infantil: un buen libro para niños tiene que ser también un buen libro para adultos. Nada más cierto. Con seguridad son pocos los adultos que no se han dejado seducir por alguno de estas obras en las que un universo de mundos fantásticos llevados a la realidad por la magia de la ilustración se complementan con textos inteligentes, sorpresivos y con sentido del humor. Nada más gratificante que descubrir en compañía de un pequeño estos libros-álbumes en los que las imágenes y los textos crean una gran historia. Que generalmente tienen la gran virtud de ser historias originales, sencillas y complejas al mismo tiempo.

El mundo editorial colombiano está rescatando de nuevo este tipo de libros a los que se les dejó de prestar atención por muchos años después de haber sido Colombia uno de los líderes en el continente. Por un largo período, las editoriales habían centrado todo su esfuerzo en editar textos de lectura infantil amarrados a la enseñanza académica, que promovieran la lectura en el colegio. Lo anterior no tiene nada de criticable. Sin embargo, habían dejado a un lado los libros más elaborados en los que la buena calidad de las ilustraciones sea tan fundamental como la calidad del texto. "Vemos que en la actualidad hay una necesidad en las editoriales de hacer libros infantiles producidos en el país y con temas colombianos", explica Janeth Chaparro, de Fundalectura.

"En Colombia se está dando un cambio en la concepción sobre lo que debe leer el niño y la importancia que tiene la lectura en su educación, explica María Fernanda Paz-Castillo, responsable de la nueva colección Iguana, de Ediciones B, que tiene como objetivo hacer textos infantiles y juveniles de gran nivel a un bajo precio. Pero el esfuerzo de Ediciones B no es aislado. A ellos se suma, entre otros, la colección Nidos de Papel, dirigida por la escritora Yolanda Reyes, de la editorial Alfaguara. "Decidimos apostarle a crear una cultura de lectura entre padre e hijo", explica Reyes, quien escogió 15 títulos selectos de la literatura infantil tanto nacional como internacional. Entre ellos se encuentra Muertos de susto, escrito por Paz Castillo e ilustrada por María Osorio, seleccionado por la biblioteca de Munich como uno de los 250 mejores títulos infantiles publicados en el mundo el año anterior.

En ese selecto grupo también fue seleccionado el Circo de Pulgas, de la editorial Gato Malo, uno de los pocos esfuerzos independientes que hay en el país para hacer literatura infantil. Enrique Lara, su creador, decidió hace unos años desmarcarse de las grandes casas y hacer su propia editorial con todo lo que esto significa. "Una de las características de los libros infantiles es que son muy caros, pero nosotros pretendemos que los nuestros sean de fácil acceso para la gente", explica Lara, cuyos esfuerzo y labor tendrían que ser admirados por todos aquellos que aman los libros, pues su calidad y diseño son sorprendentes.

María Osorio es otro ejemplo de las personas que le apuestan a pequeñas editoriales independientes. Babel, su recién creada casa editorial, es destacada desde ya por todos los conocedores de los libros para niños. Osorio, que tiene una larga trayectoria en el mundo de la literatura infantil, le apostó a su propio sello en el que publica clásicos de la literatura nacional, como los Chigüiros, de Ivar da Coll y artistas jóvenes como María Paula Bolaños. "Yo estoy muy contento de que Babel esté publicando a nuevos nombres. María Paula es una gran promesa que va a dar mucho de qué hablar. En este sentido, María Osorio está haciendo un trabajo excelente", dijo a SEMANA Da Coll, uno de los pocos que escriben e ilustran libros infantiles al mismo tiempo. Da Coll es uno de los clásicos de la literatura infantil colombiana, y acaba de publicar Azúcar con el Fondo de Cultura Económica, que cuenta a los niños la vida de Celia Cruz.

"Estos libros también introducen a los niños en el mundo del arte. Les ayudan a crear criterio y personalidad", concluye Da Coll. Y por eso es una gran noticia que en Colombia se esté prestando de nuevo atención a editar este tipo de libros. Que la iniciativa no se frene.

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