Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1989/07/31 00:00

NOBEL PROHIBIDO

Por su novela "Hijos de nuestro barrio", Naguib Mahfuz es otra víctima de los extremistas religiosos.

NOBEL PROHIBIDO

"Hijos de nuestro barrio"
Novela. Autor: Naguib Mahfuz
Editorial Alcor. 488 páginas
Después de Salman Rushdie,el premio Nobel de literatura de 1988, Naguib Mahfuz, es una nueva víctima de la persecución de los integristas islámicos. Mahfuz ha sido llamado a juicio tras la publicación de su novela "Hijos de nuestro barrio" de reciente aparición en Colombia.
Empero, el libro no es nuevo.Mahfuz comenzó a escribir su novela a partir de 1957,y en 1959 se inició su publicación por entregas semanales en el diario egipcio al-Alhram. Ya en 1967 se editó por fin en forma de libro, pero en circulación restringida lo mantuvo dentro de cierta clandestinidad. Ahora "Hijos de nuestro barrio" aparece de nuevo, desafiando el hecho conocido de la amenaza islámica. Los integristas ortodoxos han hecho recaer sobre el autor la prohibición de su publicación, bajo pena de muerte.
Los 30 años que separan la edición del libro de su escritura no han afectado para nada su valor intrínseco. "Hijos de nuestro barrio" está situada a finales del siglo XIX en un suburbio de El Cairo, que es como una metáfora del mundo. Es probable que Mahfuz haya tomado al pie de la letra el consejo de Tolstoi: "Describe tu aldea y serás universal". De esta manera ha procedido el escritor egipcio,extremando aún, si ello es posible, la universalidad de su sentido. La novela es, en realidad, una larga alegoría de la historia de la humanidad.
Si bien en su primera apariencia tiene la forma de un relato de corte realista, el lector, a lo largo de la historia, va descubriendo las similitudes de ciertos personajes con figuras históricas, que van indicando cómo la novela amplía el horizonte de sus significados. La alegoría, entonces,se destaca nítidamente y, como en Kafka, un aspecto del mundo refleja al mundo entero. En "Hijos de nuestro barrio" el narrador va recogiendo las historias que en la ciudad se narran y que al pasar de boca en boca conforman su tradición. Ellos las oyeron y las repiten, y las generaciones sucesivas así las van conociendo. En el fondo, un motivo ancestral domina las líneas de fuga de la novela: la presencia de la Casa Grande, que linda con el desierto. De ella se dice sentenciosamente y para todos los tiempos: "Esa es la casa de nuestro antepasado, todos descendemos de él, todos tenemos derecho a sus tierras, ¿ por qué, pues, hemos de pasar hambre y ser desgraciados?". Es, sin duda, la pregunta que se hizo el hombre tras olvidar la expulsión del paraíso. La alegoría de "Hijos de nuestro barrio" parte de un origen bíblico de esta naturaleza y transponiendo nombres, lugares, acontecimientos y culturas configura el mundo a imagen y semejanza de la historia general de la humanidad. Ahí está, pues, la rivalidad entre dos hermanos, Adham e Idris, uno bueno y el otro malo. En el episodio en que Idris tienta a Adham, el sustrato bíblico aparece con toda nitidez bifurcándose cuando de los hermanos se deriva la posterior multitud de los hombres que pueblan y configuran el barrio, o sea, el mundo. Entonces allí, como en toda sociedad humana, surgen las divisiones, se establecen las jerarquías, se fractura la gran unidad originaria y las diferencias definen en adelante la conformación social.El trabajo de unos,el oportunismo de los otros; la riqueza de unos, la pobreza de los otros; la justicia y la injusticia, los poderosos y los oprimidos. En estos contrastes y con la aparición de los profetas, el libro revela plenamentesu cáracter de alegoría mística. En efecto, los tres profetas que llegan para aliviar los dolores del mundo, Gaabl, Rifaa y Qasim, por sus rasgos particulares encubren las figuras de Moisés, Jesucristo y Mahoma. Luego, un nuevo profeta hace oír su voz, Arafa, portador de las luces del progreso cientifista y material, que es como el emblema del pensamiento positivista del siglo XX.
Novela apasionante de principio a fin, "Hijos de nuestro barrio" ha sido parangonada con "Matusalén" de Bernard Shaw; "Cristo de nuevo crucificado", de Nikos Kazantzakis y también con "Rebelión en la granja", de George Orwell.
Naguib Mahfuz con su obra literaria regresa a la fuente de los valores espirituales y auténticamente humanos.Ahí está reflejada con sentido crítico la sociedad que el hombre ha creado a lo largo del tiempo en todas las culturas. Mahfuz, en su perspectiva crítica, anuncia que da a la literatura lo contrario de lo que le dio Swift, cuando afirma que el autor inglés "criticó la realidad por medio del cuento y yo he criticado los cuentos por medio de la realidad". Es claro que se trata de dos épocas, dos estilos, pero una misma controversia frente al dogmatismo religioso y un sentimiento común hacia la naturaleza humana.

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