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| 10/3/1988 12:00:00 AM

NOCHES DE MEXICO

Todo el problema de la identidad mexicana, en la última novela de Elena Poniatowska.

Para los que conocen a Elena Poniatowska, "La Flor de Lis", su última novela, es uno de esos libros esperados porque dan la posibilidad de volver a vivir en un mundo de ficción creado va en otras narraciones. Para los que no la conocen, la novela es una acogedora puerta de entrada al resto de su obra. Este es uno de esos libros que se leen deseando que no se acabe nunca.

La novela es la historia de Mariana, una duquesita de padre francés y madre mexicana. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, ella viene a México con su madre, Luz, y su hermana, Sofía, dejando todo un mundo tras de sí. Es en este país de "emociones violentas" donde ella crece.
Por eso el libro, además de narrar su vida desde los siete hasta los 18 años, juega con el problema de la identidad mexicana, del pertenecer a una cultura, a un pueblo. Mariana es una especie de puente en el que convergen dos extremos que se desprecian mutuamente. A través de sus palabras se ve la mezcla de lo mexicano y lo francés, del pueblo y de la oligarquía.

Esta ambiguedad cultural hace de la niña un ser solitario, que no pertenece a ningún lado del abismo. Por eso, ella dice desde el inicio: "Ese miedo a la puerta no me abandonará nunca. El batiente estará siempre machucando algo, separando, dejándome fuera". Esta posición ante la vida hace de Mariana un personaje testigo, que vive y crece más por las acciones de los demás que por las suyas. Su única acción externa, aunque sin propósito alguno, es la narración de la novela, que está escrita como un diario fragmentado en el que la voz de la niña dibuja escenas de la vida cotidiana, dominadas casi siempre por otros.

Esos otros, que tanto determinan a Mariana, son dos fuertes personajes que funcionan como focos en las dos partes de la novela. El primero de ellos es Luz, la madre hiperactiva y ausente que obsesiona a la niña. El segundo es el padre Teufel, un cura francés que encarna en su condición de clérigo las contradicciones humanas, que lo hacen parecer un ángel demoniaco. En la primera parte de la novela, siguiendo los movimientos de su madre, Mariana narra su vida de niña, el impacto de la guerra y la llegada a México. La segunda parte se abre con la llegada de Teufel a la vida de los aristócratas mexicanos, haciendo tambalear sus vidas y dejándolos asombrados con sus acciones.

Es, siendo testigo de lo que sucede a su alrededor, como Mariana crece.
Y con ella todo se mueve, a través de ,sus palabras todo cambia, hasta las palabras mismas. Es asombroso el tratamiento de lenguaje; las imágenes y las asociaciones evolucionan como la mente de la narradora. Todo en la novela se mueve, toma forma, se talla, hasta los destinos de "estas mujeres siempre extranjeras que dejan huellas apenas perceptibles", como Mariana y su madre. Pero la niña se redime, la narración de la novela es el acto más radical de la presencia de un ser condenado al exilio. --
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