Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1995/05/22 00:00

NOSTRADAMUS

Esta inteligente versión de 'Nostradamus' lo retrata como un iluminado predecesor de la Nueva Era

NOSTRADAMUS

DIRECTOR: ROGER CHRISTIAN
PROTAGONISTAS: TCHEKY KARYO, AMANDA PLUMMER Y F. MURRAY ABRAHAM

DESDE HACE 500 años la historia del mundo ha tenido una sombra tutelar: las crípticas profecías de Nostradamus. Una serie de versos cabalísticos, que con palabras latinas, neologismos, alusiones a figuras mitológicas y astrológicas, pretenden guardar las claves más terribles del acontecer histórico. Rechazadas por muchos, pero estudiadas con vehemencia por otros, han protagonizado en este fin de siglo místico un verdadero boom editorial.
A este misterioso genio reivindicado por los hombres contemporáneos, sólo le faltaba para completar su pasaporte al actual imaginario colectivo, una figura cinematográfica. Y esa especie de mago iluminado, a quien le fue otorgado el don terrible de la conciencia universal presenta todo el carisma requerido por las pantallas.
Pero a pesar de la innegable atracción que puede provocar un profeta de esta magnitud, el director de la película no opta por la explotación facilista y morbosa de la leyenda.
Desde las primeras tomas se decide por un retrato limpio y luminoso de un hombre real, interpretado con elegancia por el francés Tcheky Karyo. Por eso en esta recreación del personaje se le da prelación a una faceta quizás desconocida por los seguidores que le han conocido en baratas ediciones de bolsillo: la del humanista y médico desinteresado que no teme meterle el hombro a la peste con métodos revolucionarios para su época.
Esta versión de Michel de Nostradamus, más que una reconstrucción histórica minuciosa (aunque se base en ella), prefiere elaborar un personaje, que en muchos sentidos se adapta al modelo propuesto por las modernas tendencias de la Nueva Era. Así muchas partes de la historia recuerdan al San Francisco de Asís recreado por Zeffirelli en su película Hermano Sol, Hermana Luna, que a pesar de estar ambientada en el Renacimiento, tiene un protagonista perfectamente encajado en la sicodélica cultura de las flores.
No es que este Nostradamus con tintes ecologistas, vegetariano, practicante de una cura medicinal a través de las flores y atormentado por la futura destrucción del planeta sea una versión falsa y distorsionada. Sino que recoge, agiganta y pone en primer plano sus rasgos más acordes con el espíritu contemporáneo, un procedimiento totalmente válido en una película que a pesar de basarse en su biografía y en una época histórica determinada, es al fin y al cabo ficción. Esta es la estructura de la película que se inmiscuye en los mecanismos secretos del alma humana y trata de reconstruir la particular sicología de este hombre, que dejó interrogantes a las generaciones de los 500 años que le sucedieron.
Hay que abonarle a esta producción la seriedad del tratamiento de un tema que se prestaba para todos los excesos y sus reflexiones sobre la responsabilidad humana frente al cosmos, independientemente de la verdad o falsedad de esas escabrosas profecías que sin embargo terminan por absolver al mundo de las garras del mismo hombre.

TONTOS Y MAS TONTOS
El mago de las muecas no logra salvar esta aburrida comedia.
DIRECTOR: PETER FARRELLY
PROTAGONISTAS: JIM CARREY Y JEFF DANIELS
JIM CARREY ES EL cómico de moda de los estudios norteamericanos. Con varios éxitos taquilleros, obtuvo realmente su gran reconocimiento con La máscara, una película de guión débil pero con excelentes efectos especiales.
Ahora, ya sin el color verde en la cara y desprovisto de la tecnología de la anterior producción, aparece en la nueva comedia Tontos y más tontos, en la que hace pareja con Jeff Daniels. En esta se dedica, según sus propias palabras, ni más ni menos que a "hacer tonterías". Es esa la filosofía de los 90 minutos de la película, en la que el espectador no encontrará absolutamente nada más, aunque se lo proponga.
Dos pobres diablos desempleados y fracasados recorren las carreteras de Estados Unidos en un ridículo carro tras el rastro de una hermosa mujer y un maletín lleno de dinero, mientras ellos a su vez son perseguidos por sórdidos secuestradores.
A partir de este simple guión se desarrolla la pobre comedia llena de situaciones y que no logra nunca, a pesar de su éxito en las pantallas americanas, emular mínimamente las grandes parejas de cómicos del cine.
El humor de Jim Carrey gira básicamente alrededor de las muecas y estas no logran obviar la total carencia de los demás elementos propios del género. Pues si Jerry Lewis y Louis de Funes en su momento explotaron este recurso, supieron siempre crear sólidos y ricos personajes, que son la razón por la cual han pasado a la historia.
Carrey sólo logra dejar exhausto al espectador, en interpretaciones huecas, llenas de malabarismos y contorsiones. Si a eso se le une la total falta de imaginación de la historia y su facilista viaje por los lugares comunes de los diálogos y las situaciones, se obtiene esta aburrida película, que no logra su objetivo mínimo: hacer reír.-

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