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| 6/26/1989 12:00:00 AM

¿NOTICIAS - ESPECTACULO?

El debate nunca cerrado sobre la violencia y los medios de comunicación.

Amparo Cadavid, investigadora del CINEP, publicó en el última número de la revista "Análisis" un artículo que toca un punta muy polémico en el campo del periodismo: los medios frente la violencia. SEMANA ha considerado de interés reproducirlo para complementarlo ha indagado la opinión de algunos directores de los noticieros de televisión, informativos que se han convertido en blanco particular de las críticas en este debate.
Sería ingenuo negar que los medios de comunicación tienen niveles importantes de incidencia en la vida de los públicos a quienes llegan. Sin embargo, lo que hace superficial y poco útil la perspectiva de análisis efectivista en la relación medios-violencia es que se queda en una condena a los medios porque dicen lo que dicen, sin mirar a fondo la sociedad donde se ubican y a la cual expresan .

VIOLENCIA Y TELEVISION
La violencia en este país ha sido anterior a la existencia de los medios. Como bien argumenla Daniel Pecaut, la violencia ha sido la condición sine qua non de la construcción de esta sociedad y el requerimiento para el establecimiento de un orden, aunque éste aún nos resulte precario. Por lo tanto, hay que buscar sus explicaciones en las maneras como se efectuaron los procesos culturales, sociales. económicos y políticos que nos armaron, es decir, en una historia profunda de la construcción del pueblo, del Estado,de la nación y de una identidad colectiva. En la relación medios-violencia es pertinente mirar cómo los medios procesan la realidad para construir y reelaborar las imágenes de lo que es el país, de sus conflictos y de la resolución de estos por la vía de la violencla.
Por lo tanto, ellos no son importantes en sí mismos sino en relación con el lugar que la sociedad les ha otorgado . Con gran pertinencia argumenta Jesús Martín Barbero que el "impacto" de la televisión -y esto sería generalizable a los medios- es siempre relativa al papel que cumpla y al peso que tenga en la vida de la gente. Martín Barbera demuestra cómo la importancia que este medio ha llegado a adquirir en nuestra sociedad ha sido proporcional al desgaste de las instituciones políticas y a la profunda fragmentación cultural y social que aún vive el país.

LA SOCIEDAD Y SUS PROPIOS MEDIOS
Sobre el mismo tema,la reciente mini-serie "Televisión" (preparada hace unos años por la B.B.C. de Londres y recientemente emitida en Colombia) ilustra no sólo la manera como cada sociedad ha construido su propia televisión, sino el modo como cada una se ha apropiado, de manera diferente de las pautas y modelos que han provenido principalmente de los Estados Unidos y la Gran Bretaña. Esta serie coloca en tela de juicio el alcance real del imperialismo cultural que llega al Tercer Mundo como reflejo inevitable del imperialismo económico y político. Muestra que los medios ofrecidos por la programación norteamericana son funcionales a las condiciones de los otros países, como lo son las negociaciones de la deuda externa o la aceptación de ayuda técnica y militar. Solamente que en el caso de la industria cultural -la televisión en este ejemplo- los productores y artistas criollos rediseñan y redimensionan las pautas extranjeras y producen sus propios programas recreando los modelos ofrecidos. De manera, que participar de un lenguaje universal no les impide desarrollar uno propio.
El gran aporte de la serie "Televisión" a este debate es que muestra cómo las características culturales,políticas, económicas de una sociedad, su historia y sus conflictos en un momento dado, son las condiciones estructurales que definen el tipo de medios y de actividad comunicativa que desarrollan. Las posibilidades de informar, por ejemplo, se derivan directamente del sistema efectivo de gobierno, de cómo se entiende y practique la libertad de prensa y de las demandas de la sociedad.

¿SON LOS MUERTOS?
Esta reflexión nos lleva a preguntarnos en nuestro caso, de qué estamos hablando cuando hablamos de violencia y medios. Si nos referimos a un exceso de programas, mensajes y noticias de violencia; al tratamiento amarillista que se les da, a la falta de contextualización y explicación de los hechos de violencia; al sesgo en la consulta de las fuentes o a la toma de partido de los medios frente a los hechos.
Hemos anotado que la gran mayoría de quienes recientemente se han ocupado de este problema se han centrado en la condena a uno de sus aspectos: a la violencia como "tema", esa que es fácilmente distinguible y medible. Por ello,solo ven violencia en los mensajes que la tratan directamente, como son las películas de guerra con disparos y muertos o las noticias de masacres. Esta obsesión por lo claramente manifiesto les ha impedido mirar lo que se oculta en los marcos de referencia y en las fórmulas de construcción de los mensajes. Es decir, en aquello que se acepta como el "orden normal" del mundo y de la sociedad; "orden" del pensar y el vivir que resulta mucho más violento que los mismos muertos.
Retomando a Martín Barbero, nos referimos a "la presencia y los efectos de la violencia que ejercen, tanto en relatos nacionales como extranjeros, la positiva valoración de las tecnologías de guerra o del autoritarismo justificado por la crisis de valores; la desvalorización de la raza negra o las etnias indígenas;la humillación de la mujer; la burla de los homosexuales; la utilización publicitaria de los niños ;la demarcación de "oficios para sirvientes"; el desconocimiento y descalificación de lo diferente,la ridiculización folclórica de lo popular".
Por consiguiente, para poder establecer una relación entre medios y violencia, debemos obligarnos a preguntarnos qué es lo que le hacen los medios a la realidad y la realidad a los medios.

EL CASO DEL PALACIO DE JUSTICIA
Sobre un análisis sistemático de:comportamiento de los noticieros de televisión durante los días 6 y 7 de noviembre de 1985, hemos encontrado algunos elementos que concretan esta problemática.
1 ) Los noticieros concentraron su interés en narrar aspectos parciales de los acontecimientos de la toma resaltando los que eran visualmente más espectaculares, como el abaleo de lado y lado, el incendio, el ataque de los tanques a Palacio, el arribo de los helicópteros, el rescate de los rehenes los cadáveres incinerados.
Lo que se contó fue un episodio de guerra, una guerra real que se llevaba a cabo en la Plaza de Bolívar de Bogotá, con dos bandos claramente identificados: unos terroristas astutos y unos valientes cuerpos de seguridad. Había víctimas: los muertos en combate, los rehenes y, sobre todo, el edificio del Palacio. Había unos espectadores: los impertinentes y curiosos bogotanos que se encontraban allí. Como en toda guerra se justifica la presencia de armas de todo tipo y un territorio neutral que las equilibre: los silenciosos cuerpos médicos (Cruz Roja) y sus ambulancias.Una guerra con disparos, tableteo de ametralladoras, humo,heridos,muertos, tanques de guerra y un ruido ensordecedor de fondo.
2) Sin embargo, esta opción de los noticieros por reconstruir la toma del Palacio en términos de una historia de guerra no fue suficiente para obligarlos a elaborar un hilo narrativo coherente y articulado. Bien contaban un aspecto, saltaban a otro, quedando sin resolver muchos problemas planteados. Varios de los noticieros, por ejemplo. no contaron como apareció un hueco en el frontis del Palacio.Ninguno contó qué pasó con los rehenes que salían a borbotones por su puerta.
3) En sus narraciones predomina el uso de un lenguaje militar que se preocupa más por seguir minuciosamente la guerra de la Plaza de Bolívar que por dar contexto y dimensión a los acontecimientos: "El Palacio se había convertido en una mortífera trinchera,la estructura del edificio tenía toda la apariencia de un bunker difícilmente conquistable", "hasta la terraza del Palacio llegan las unidades aerotransportadas para dejar hombres para el combate en otros flancos del insólito campo de la batalla y rescatar heridos " .
4) Los grandes protagonistas fueron el edificio como víctima y las fuerzas del orden como héroes. Otros actores como los rehenes, la Cruz Roja, el gobierno, los altos mandos militares, el M-19 fueron tratados muy tangencialmente y no siempre como elementos explicativos del hecho.
5) No se hace referencia a factores centrales del conflicto, los que hubieron desentrañado sus razones, su significado y la manera como se llevaron a cabo los hechos. Por ejemplo: el proceso de paz de Betancur, telón de fondo del problema; las exigencias del M-19;la velocidad sin antecedentes de la respuesta armada por parte de la fuerza pública; el aniquilamiento de las más importantes conciencias jurídicas de la nación y la pérdida de su historia judicial; la alusión a razones humanitarias que hubieran justificado la resolución del conflicto por otros medios; la escasez de esfuerzos en los mecanismos y procedimientos utilizados para apagar el incendio; la solicitud de explicaciones a los responsables sobre la manera como se procedió; por qué nunca se atendió la súplica de Reyes Echandía.

¿COMO SE CONSTRUYE UNA NOTICIA?
Esta historia de guerra en el aire, sin razones, sin contexto, sin explicaciones ni proyecciones es producto de tres condiciones de producción desarrolladas en nuestro periodismo: la interiorización del esquema narrativo de películas de acción, donde lo que importa es la minucia de la táctica y el movimiento porque es lo que hace espectáculo; el desarrollo de un discurso militarista en los medios y una precaria capacidad profesional para tejer marcos de referencia que permitan elaborar y explicar los hechos dentro de un contexto y una historia.
El asunto es qué es lo contable en un caso como éste y qué de lo contable decide mostrar un noticiero. De hecho, había muchísimas limitaciones: la censura de prensa impuesta por el gobierno; la imposibilidad de un acceso adecuado al lugar de los hechos; las dificultades de encontrar explicaciones e información disponible de inmediato sobre la toma; la inaccesibilidad a las fuentes responsables; el fuerte impacto inicial que también afectó a periodistas; el cerco militar a la información directa y, sobre todo, la posición del noticiero, su línea de pensamiento, su concepción y su práctica de lo que es la libertad de prensa, el espacio de lo decible y la obligación de informar a un público Pero, ¿obligaban estas limitaciones a optar por ese único esquema e imagen que se presentó?

LOS NOTICIEROS
Los medios no escapan a las demandas, las lógicas y actitudes culturales inherentes a una sociedad: ¿por qué nos informan los hechos sin contexto por fuera de una historia?
Es una actitud social el no sentirnos dentro de un proceso histórico y no sentirnos parte de él. Ni en el hogar, ni en la escuela, ni en otras actividades sociales la dimensión histórica tiene el peso que debiera. Tenemos una visión tergiversada de la historia. No la conocemos más allá del recuerdo entremezclado de conquistadores, virreyes y batallas libertadoras.Sólo el presente nos preocupa. Los medios son coherentes con estas demandas y expectativas: por ello, el "sindrome de la chiva" desarrollado por la prensa es funcional y rentable en nuestra sociedad.
¿Por qué los mensajes noticiosos privilegian el espectáculo y drama? Somos una sociedad con tendencia al melodrama en todos los niveles. Nos gusta el espectáculo callejero, el de la miseria humana, el del loquito, el herido, la catástrofe, la curiosidad por inmiscuirse en la vida del vecino. Disfrutamos la acción, el misterio y el suspenso en todas sus formas, desde el chisme de barrio hasta el de las altas esferas de la política, la gran empresa y la intelectualidad. Estas actitudes se ha arraigado profundamente volviéndose lugares de conocimiento y lectura de la vida, dejando de lado el interés por buscar explicaciones trascendentales que nos compliquen la vida, y, más que eso, nos comprometan con ella.
Pero hay otro elemento importante en este debate: el medio cuenta la historia dentro de una gama de historias posibles de contar. Y muchas veces "la historia" real es incontable porque es compleja y no apta para el conocimiento público. No es apta porque nadie puede contarla, ni explicarla. No se tiene la preparación suficiente ni el interés para entenderla, ubicarla y analizarla y no se tiene la independencia para luchar por el derecho a contarla de otras maneras no "oficiales". Tal vez tampoco se tiene la valentía para profundizar y tener que enfrentarse al cúmulo de dificultades que significa mostrar otras facetas y razones del hecho. Pero, la más importante dificultad es que definitivamente no se tiene la exigencia de un público deseoso y demandante de noticias coherentes, ubicadas y significativas. Creemos que este es el caso de la toma del Palacio de Justicia.
Hoy, 3 años y medio después, tenemos la ventaja del paso del tiempo y con ello la posibilidad de "objetivar" el hecho. Sin embargo, todavía no se esgrimen a nivel público los porqués y para qués del holocausto de la toma. Las razones históricas, trascendentales, las explicaciones no han llegado. Tanto así es que las gentes sólo recuerdan las tanquetas rompiendo la puerta del Palacio y el incendio infernal. Se han conformado con las explicaciones, muchas veces especulativas provenientes de las conversaciones de café u oficina. Queda la sensación de que en cualquier caso "el conflicto no fue con nosotros, aunque nos duelan algunos muertos". El horror ya pasó y quedó su débil espectro en el recuerdo

LAS LIMITACIONES
¿Podríamos siquiera plantearles la hipótesis de que si los medios de comunicación, en el caso del Palacio de Justicia, se hubieran comportado de una manera diferente, otro hubiese sido el desenlace?
No sabemos con exactitud cuáles fueron los acuerdos que se pactaron "por debajo de la mesa" entre los medios y un gobierno en total estado de fragilidad y de falta de autocontrol. Lo que sí vimos fue que los medios no llevaron a cabo en ese caso sus tácticas de "misioneros" y "mediadores" exitosos del conflicto ni mostraron la sensibilidad social que ejercitaron en otros casos como el muy cercano de la tragedia de Armero.
Si una sociedad no puede explicar sus propios dramas, ¿podemos pedirle a los medios que vayan más allá de estas limitaciones? Tal vez puedan darnos otros estilos y otras historias. Pero unos medios capaces de elaborar noticias coherentes y contextualizadas, unos medios fiscalizadores e inquisitivos, guardianes de los valores, requieren de tres "operaciones" sociales que todavía no tenemos en este país: un público demandante y organizado para exigirles ese rol. Unos periodistas independientes y fuertes teórica y profesionalmente. Y un Estado maduro que comprenda que su responsabilidad en cuanto a la actividad informativa no está solamente en la defensa del derecho de expresión de las minorías no dueños de los medios, sino fundamentalmente en apoyar las iniciativas que permitan a las mayorías ejercer el derecho de estar informadas de acuerdo con sus necesidades y con el elemental principio de ser fuente y destino de todo hecho social.

1. ¿Considera que las noticias sobre violencia se han vuelto noticiasespectáculo?
2. ¿ Cómo piensa que, ante la necesidad de cubrir la violencia en un país violento, se debe hacer ese cubrimiento?

GLORIA PACHON
Directora "Noticiero del Mediodía"
1. Es indudable que sí. Pero se ha hecho tanto que hoy en día más que espectáculo, las noticias de violencia se han vuelto rutina.
2. Yo no creo en las campañas de autocensura. Hay que informar sobre la realidad, evitando, claro está, los excesos.En fin, yo creo que hay que decir la verdad y no hay que manipularla ni exagerando los héchos ni minimizándolos.

JAVIER AYALA
Director "Noticiero Nacional"
1. No. Creo que la violencia es noticia y que infortunadarnente es frecuente en Colombia.No creo que se haya vuelto espectáculo, sino que se ha vuelto permanente e ineludible.
2. Creo que el cubrimiento debe ser con toda claridad,con lealtad a la audiencia que tiene el derecho de ser informada sobre lo que pasa. Creo que por ejemplo,en T.V.,no se debería explotar la acción violenta,sino mostrarla en su justa dimensión. Es importante no abusar de la imagen violenta para hacer una explotación exagerada de la noticia.La violencia no debe magnificarse, pero tampoco creo en la tesis de los que piensan que no hay que publicarla.

AMILCAR HERNANDEZ
Director "Noticiero Cinevisión"
1. Los colombianos tienen derecho a estar bien informados y el deber que nosotros los periodistas tenemos es el compromiso de garantizar ese derecho. Sin embargo, esto no quiere decir que se pueda hacer espectáculo con las noticias. Se trata de realidades que estamos viviendo y sobre las cuales estamos obligados a informar, sin convertirlas en un espectáculo.
2. Aquí en Cinevisión trabajamos con base en dos elementos: responsabilidad y objetividad. Hay que tener responsabilidad para saber que no hay que aprovecharse del dolor ajeno en una tragedia, y que los testimonios de víctimas y testigos deben manejarse con mucha delicadeza. Y hay que tener objetividad para no cerrarle los canales de expresión a ningún protagonista: si hay un asalto guerrillero y la guerrilla quiere hablar, que hable, pero que también hable el comandante del puesto de Policía. Eso para la guerra, y para la paz, si Pizarro quiere hablar, que hable, y si el ministro de Defensa quiere hablar, que hable también.

MARIA ISABEL RUEDA
Directora "24 Horas".
1. No. Los noticieros reflejan la realidad del país y es que el país se ha vuelto un país muy violento.
2. Los noticieros no pueden apartarse de la realidad nacional y si el país produce noticias violentas, la información que debe transmitirse es violenta. La función de los noticieros no es "colar" la realidad nacional, si no informar sobre ella.

ALEJANDRO MONTEJO
Director "Criptón"
1. Desgraciadamente considero que las noticias sobre violencia son de por sí un espectáculo y los periodistas no tienen otra cosa que hacer que publicarlas tal y como ellas se producen.
2. Hay tres tipos de actitudes de los periodistas frente a la violencia: registrarla, promoverla o inventarla . El periodista debe registrarla, no promoverla a base de repetirla y definitivamente no crearla. El periodista debe ponerse en guardia para no magnificar las noticias de violencia y mucho menos inventarlas. Por ejemplo,hay un caso reciente: el de la violencia contra Guillermo Ford, de la oposición panameña. La noticia había que registrarla, pero por ella no podía, por ejemplo, decirse que el terrorismo y la muerte se apoderaron de Panamá. En este caso, mediante la magnificación, se estaría cayendo en la invención.

JORGE ENRIQUE PULIDO
Director "Noticiero Mundovisión"
1. Dolorosamente hay que decir que sí, las noticias sobre violencia se están convirtiendo en noticias espectáculo, no en todos los casos, claro está, pero en muchos.
2. Conscientes de este problema hicimos una investigación en siete ciudades y encontramos que el 71% de los encuestados no quiere ver noticias de violencia.Sobre todo,no quiere, aceptando que debe ser informado de los acontecimientos graves que están sucediendo en el país,que se los restreguen en forma permanente. Una señora de Medellín, familiar de una víctima de un episodio violento, dijo a los investigadores que más que la muerte de su allegado, le había dolido ver su cadáver tres días seguidos en los noticieros.Por eso resolvimos disminuir la resonancia espectacular de ese tipo de noticias y -esto quizá es lo más importante- respetar la dignidad y la intimidad de víctimas y allegados. No más micrófonos abiertos cuando una viuda llora sobre el ataúd de su esposo.

MARGARITA MEZA
Directora "Noticias Uno"
1. En ocasiones, algunos medios sí las han convertido en espectáculo, pero esa no es la regla general. En televisión, estar con una cámara en el lugar de los acontecimientos definitivamente produce un gran impacto. Pero eso no significa que los periodistas de televisión seamos los generadores de esos hechos. No tenemos otro remedio, es más, debemos informar, debemos presentarlos, pues ese puede ser el primer paso para que dejen de producirse.
2. La opinión publica tiene derecho a estar informada sobre lo que sucede, y no sólo debe ser informada sobre lo que es agradable. Pero esa información se puede realizar de manera que no choque contra la dignidad de las víctimas o de quien es informado. Se trata de realizar las noticias sin ser grotescos, pero contándolo todo. Para esto es muy útil salirse de lo anecdótico y darle un contexto al hecho, analizar su significado para el país y, muy especialmente, no utilizar a las víctimas como protagonistas de un espectáculo.
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