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| 7/30/1990 12:00:00 AM

NUEVA VIDA

Modernización a todos los niveles y grandes proyectos marcan la nueva etapa del Museo Nacional.


El Congreso Constitucional de la Gran Colombia creó, el 28 de julio de 1823, el "Museo Nacional", destinado inicialmente a preservar la obra de la Expedición Botánica dirigida por José Celestino Mutis. Un año más tarde, el general Francisco de Paula Santander hizo pública declaración de esta creación, ratificando así la presencia de la que hoy en día es una de las instituciones culturales más antiguas del país y que en la actualidad se encuentra en uno de sus mejores momentos, gracias al interés puesto en ella por Liliana Bonilla, directora de Colcultura, y al entusiasmo, talento y dedicación de su actual directora, la arquitecta Olga Pizano.

Después de trashumar por diferentes sedes, el Museo Nacional llegó en 1948 al edificio que actualmente ocupa en el centro de la capital, el que había sido originalmente el Panóptico del Estado de Cundinamarca. Es ésta una de las mejores edificaciones públicas realizadas en el siglo XIX. Fue su arquitecto Thomas Reed, antillano de Saint Croix, de ascendencia danesa, con algo de filibustero según crónicas y cuentos, y autor también de los planos del edificio público más importante del período republicano en Colombia, el Capitolio Nacional.

Iniciado en 1873 y concluido posiblemente en 1905, el edificio del Panóptico se situó en lo que eran entonces los extramuros de Bogotá. La adecuación como sede del Museo la realizó el arquitecto Hernando Vargas Rubiano entre 1946 y 1948. En 1975 fue declarado "Monumento Nacional" y, gracias al interés de Gloria Zea, entonces directora de Colcultura, y de Emma Araújo, directora del Museo, se emprendieron obras de adecuación interior dirigidas por Dicken Castro. Los trabajos de montaje corrieron a cargo de Jacques Mosseri y Carlos Niño. En 1988 Carlos Valencia, director de Colcultura, creó un comité técnico formado por profesionales destacados de diferentes ramas, el cual inició el estudio a fondo del estado físico del terreno y del edificio, desde los suelos hasta la estructura, y proyectó una serie de obras de infraestructura indispensables para el buen funcionamiento del Museo. Instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas, sistemas de control, vigilancia e intercomunicación y sistemas de protección de incendios. También se logró la rehabilitación de una sala cerrada por problemas de humedad, causados por los vecinos, dos colegios públicos instalados desde hace varios años en los predios situados a espaldas del edificio, y de otras por fallas estructurales. La actual dirección de Colcultura asumió la realización de esas obras y las complementó con un excelente proyecto arquitectónico preparado por el arquitecto Alfredo de Brigard.

Paralelamente a las obras y bajo la dirección de Beatriz González, fue preparado un guión museológico, basado en la intención de presentar al ciudadano una visión del desarrollo histórico y cultural del país, desde el período prehispánico hasta el presente. Con este nuevo guión se ha reordenado ya la mayoría de las salas, y se espera completar la labor en breve tiempo. Se espera, igualmente, ocupar con la Galería de Arte Nacional, la cual sustituye en parte la antigua sección de "Bellas Artes" del Museo, los espacios que liberará el traslado del Instituto Colombiano de Antropología a una sede propia en el centro histórico de la ciudad. Se ha efectuado también el inventario completo del contenido del museo, se ha sistematizado y se han fotografiado todas las piezas que lo componen.

Hasta aquí todo marcha muy bien. Sólo hay que anotar, como una falla en este acertado trabajo, la dificultad en lograr salvar las áreas del primer piso, afectado por la humedad. Para ampliar sus espacios, los colegios vecinos rellenaron los antiguos patios del Panóptico hasta la altura del primer piso. Uno de ellos, el Liceo Nacional Femenino "Policarpa Salavarrieta" situado en el ala norte, permitió la construcción de un talud que despejó la fachada y la instalación del drenaje recomendado por el comité técnico. Las directivas del Colegio Mayor de Cundinamarca se han opuesto rotundamente a la realización de los trabajos en el ala sur, los cuales afectan el lugar donde se estacionan vehículos de su establecimiento. De esta manera, la intención de rescatar esa sala queda por ahora bloqueada, a pesar de que el Consejo de Monumentos Nacionales decretó el año pasado la ampliación del área de influencia del Museo para abarcar esos patios, actualmente invadidos por los colegios.

Queda ahora el Museo Nacional en una óptima disposición para continuar y expandir la tarea de representación cultural de la nación, asumida hace más de siglo y medio. Es de esperarse que esta labor desarrollada en el corto lapso de un año y medio, sea apenas el primer paso en el desarrollo de una institución museológica de mayor envergadura, que sus instalaciones se extiendan por todo el predio que actualmente está subdividido por los colegios y que ese lugar sea, como debe ser, un hito de primera importancia en la estructura cultural de la capital y del país.-
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