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| 5/4/2015 6:20:00 PM

Así ve Salud Hernández a 'Pacho' Santos

Con motivo del lanzamiento de ‘Convicciones firmes’, el nuevo libro del precandidato a la alcaldía, publicamos el prólogo que le dedicó la periodista.

Salud Hernández-Mora fue la encargada de escribir el prólogo de ‘Convicciones firmes’, el nuevo libro de Francisco 'Pacho' Santos. En el texto, la periodista describe a su amigo y ofrece un abrebocas de lo que trae la publicación.

El ex vicepresidente compiló una selección de columnas publicadas entre 1995 y el 2002, años en los que trabajó como periodista y jefe de redacción de El Tiempo.

“Recorrer mis columnas periodísticas es descubrir los énfasis, las preocupaciones y los valores que han guiado mi vida. El que quiera conocerme de verdad podrá recorrer estos textos y se encontrará con un hombre que siempre dice lo que piensa y hace lo que dice. Un hombre de convicciones firmes”, escribe 'Pacho' en el primer capítulo. El libro aparece unos meses antes de las elecciones a la Alcaldía de Bogotá, en las cuales será el candidato del Centro Democrático.

El lanzamiento de ‘Convicciones firmes’ se llevó a cabo la noche de este lunes en el Museo del Chicó, en donde el aspirante a la alcaldía conversó con Óscar Iván Zuluaga y Carlos Holmes.

A continuación reproducimos el prólogo al libro, escrito por Salud Hernández-Mora:

Conozco a Pacho Santos desde hace años y puedo asegurar que es, antes que nada, un estupendo ser humano. Uno podrá estar a favor o en contra de sus tesis, de su manera de hacer política y de la selección de sus aliados, pero quienes lo han tratado de cerca, ya sean de izquierda o derecha, no pueden negar que es una persona transparente, honesta, con un enorme corazón. Alguien que ha sido siempre sincero a la hora de expresar sus opiniones acerca de algunas cuestiones fundamentales del país, como queda reflejado en las columnas que publica en esta recopilación. Es, además de un lector voraz, una persona tolerante, siempre dispuesta a cambiar de opinión si los argumentos contrarios lo convencen.

Al repasar los escritos que se refieren a las Farc, evidencia que en todo momento apoyó la estrategia de mano dura frente a la violencia sin cerrar la puerta a una salida negociada. “La premura del gobierno por entregar espacios (a las Farc) sin exigir nada a cambio lo dejó, como dicen vulgarmente, en pelota”, señala en uno de sus artículos. “Parece llegado el momento de exigirle a este grupo que no hay más intentos de acercamiento sino se comienza por respetar a la población civil”. Podrían ser frases suyas sobre el actual proceso de paz pero datan de 1995.

Más tarde apoya de manera entusiasta, decidida y clara, fiel a su estilo, las negociaciones del Caguán y aplaude el paso dado por Manuel Marulanda, unas palabras que podrían echarle hoy en cara pero que él no oculta. Después, como ocurrió con tantos colombianos, se desencantó al comprobar que la guerrilla utilizó las conversaciones para fortalecerse y defendió la ofensiva militar sin descartar un nuevo proceso pero con una tregua de las Farc.

Santos también dedicó buena parte de su carrera periodística a destapar escándalos de corrupción y criticar sin tapujos las relaciones incestuosas entre la mafia y la clase política. En varias columnas se va lanza en ristre contra el Presidente Samper y la manera en que se atornilló al poder, así como los intentos de algunos de imponer una ley de punto final que cubriera a la clase política que se alió con el cartel de Cali.

Por contra, en esos mismos años propone al gobernador de Antioquia del momento, Álvaro Uribe, dejar su región para lanzarse a la presidencia. “Si a la firmeza de carácter se le añade la buena gestión administrativa, Antioquia tiene hoy no solo a un gran líder sino un ejemplo de cómo gobernar el país”, escribe en una columna. Lo que no podía prever es que Uribe, de quien sigue pensando igual, le haría abandonar el periodismo y la movilización social para adentrarse en el turbulento mundo de la política.

Su Bogotá natal es otros de los temas que aborda en sus columnas. Gobernar una ciudad que se antoja ingobernable tras dos nefastas administraciones, es uno de sus sueños. Al repasar sus columnas de los noventas, resulta deprimente comprobar que los problemas de hoy son en buena medida los mismos de entonces, y que la improvisación a la hora de buscar soluciones ha sido con demasiada frecuencia la norma.

“Hay que acabar la guerra del centavo, racionalizar las rutas”, escribía en el 95, y la urbe ha tardado veinte años en empezar a lograrlo. “Gran parte del problema son los huecos”, agregaba. “El atraso del plan vial es ya un cáncer crónico”. Para luego pasar a respaldar al alcalde del momento, Antanas Mockus, al que votó dos veces, por enfrentarse a la politiquería local. Cuatro años más tarde da su espaldarazo a Enrique Peñalosa por razones parecidas: no dar su brazo a torcer en medidas que ayuden a mejorar la ciudad así tenga “que pisar muchos callos”.

Se trata, en suma, de un recorrido por las columnas de opinión de Santos en El Tiempo. Dejan entrever rasgos de su carácter y de su pensamiento político, así como algunas de sus ideas sobre Bogotá. Es un aporte interesante para conocer mejor a uno de los aspirantes al Palacio de Liévano en los comicios de octubre de este año.
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