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| 12/26/1994 12:00:00 AM

NUEVOS LENGUAJES

En Valenzuela y Klenner se presentan las obras de cinco jóvenes antioqueños que exploran códigos del arte contemporáneo.

EN LA DENUNCIA de crisis artísticas, sociales, económicas, políticas o ambientales a lo largo del presente siglo, artistas de las mas diversas procedencias han puesto en riesgo sus vidas, elevado un grito en sus obras o resaltado, con la noble presencia de la poesía, los valores en peligro.

Un balance histórico indicaría que, en lo que va corrido de esta centuria, predominan las primeras tendencias. Sin embargo, en la actualidad, la última parece ser la que mayor número de simpatizantes ha logrado, pues a pesar de que se ha mantenido la contundencia de los discursos que reclaman respuestas a los grandes problemas de la humanidad, los lenguajes con que esas posiciones se expresan han perdido virulencia (no poder de convicción).

Dan prueba de ello, entre otros hechos, el premio otorgado en la recién celebrada bienal de Bogotá a la artista Ana Claudia Múnera, quien en la actualidad expone junto con otros jóvenes antioqueños en la colectiva Transgresiones, que hasta diciembre próximo se presentará en la galería Valenzuela y Klenner de Bogotá.

Allí, como en la bienal, la preocupación de Ana Claudia ha sido crear, a partir de medios como el video, la fotografía y otras formas de manipulación de la imagen, una obra que propone al espectador, a través de la humildad y la ternura, un acercamiento a problemas como la pobreza, la injusticia social o la guerra, de los cuales es antiguo aunque insensible conocedor debido a la fría repetición de imágenes que recibe a través de los medios de comunicación masiva.

Con la misma serenidad otra artista, Mariluz Alvarez, trabajó la instalación Deshechos hechos en casa, conformada por una galería de frutos consumidos, cuya forma reconstruyó con cáscaras disecadas con ellos, desde su elemental apariencia, ofrece una cálida reflexión sobre el ser y la existencia, al tiempo que plantea una nueva experiencia de belleza y proceso artístico. Los materiales con que desarrolló el trabajo, y la paciente ejecución que el mismo evidencia, traen de la mano exámenes de conciencia acerca de la desequilibrada relación del hombre con la naturaleza y del progresivo deterioro del medio ambiente, tema que también desarrolla la instalación Oasis de Juan Luis Mesa. Esta, bella y pausada como las anteriores, señala una desconsoladora advertencia sobre un futuro trágico al que conducirían, además de conductas devastadoras, el descuido y el olvido.

Finalmente Ernesto Restrepo, en una línea que se aparta de la de sus compañeros de exposición por la dureza con que visualiza sus argumentos a través de un aparataje que denominó Natura, realizado con figuras de plástico, metal, motores, agua y peces vivos acusa la deshumanización a que conduce la fuerza ciega con que el hombre contemporáneo se aferra a la ciencia y a la tecnología.

No obstante las diferencias de concepción y recursos expresivos, este trabajo se integra sin inconvenientes a la muestra y refleja, en conjunto con las otras obras, la actualidad y claridad con que los artistas antioqueños trabajan, con destacables aportaciones, las tendencias del arte contemporáneo.-
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