Viernes, 20 de enero de 2017

| 1990/10/29 00:00

OBRAS SON AMORES

Dos construcciones de un ilustre "tegua" de la arquitectura se convierten en monumentos nacionales.

OBRAS SON AMORES


Hace un siglo llegaron al país los primeros miembros de la Comunidad Salesiana de Turín, conmiras adesarrollar en Colombia los principios de la formaciòn de la juventud establecidos por su fundador, San Juan Boco. Para su sede, la Comunidad recibiò del gobierno nacional el antiguo claustro del Carmen en Bogotá, construido a finales del siglo XVII y semiderruido después de haber sido saqueado a mediados del siglo XIX y de haber alojado las instalaciones provisionales de un hospital de Guerra. Los salesianos iniciaron su reemplazo por nuevas construcciones, las cuales se terminaron hacia 1930 e incluyeron la sede para el Colegio Leòn XIII y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, trazadas y dirigidas por el coadjutor salesiano don Juan Buscaglione. Estas dos edificaciones han sido declaradas monumentos nacionales recientemente, destacando así su calidad e importancia en el patrimonio cultural colombiano.

Don Juan Buscaglione nació en Novara, Italia, en 1874. Estudiò con los salesianos en Turìn y en 1898 se vinculò a la comunidad como coadjutor, salesiano laico orientado a la formaciòn técnica de la juventud. Su aprendizaje fue diverso e incluyò un tìtulo en ingeniería eléctrica, conocimientos de arquitectura, algo de medicina y conocimientos musicales avanzados. En 1910 llegò al país con el encargo de instalar una planta de gas para generaciòn de energía eléctrica en el claustro del Carmen.

Una vez instalado en Colombia, don Juan Buscaglione desarrollò una intensa actividad arquitectònica que iniciò con la construcciòn de una capilla y un tramo de habitaciones en el Noviciado Salesiano de Mosquera y continuò luego con los dos grandes proyectos del Colegio Leòn X[II ( 1922) y la iglesia del Carmen (1925) en Bogotá.
Fue llamado a Medellìn para concluir la construcciòn de la catedral de Villanueva y realizar la obra del altar mayor y de paso construyò allí el edificio para el seminario Conciliar, hoy recuperado y ocupado por el centro comercial Villa nueva.
Construyò edificios para colegios salesianos en varias ciudades, dirigiò las obras de los seminarios de Cali y de Santa Rosa de Osos y trazò las iglesias de Socorro, Belén de Cerinza, Corrales, Puerto Berrío, Guatavita, Nocairna, Sesquilé, Tenjo y Agua de Dios. Falleciò en Bogotá en 1940.

La iglesia del Carmen en Bogotá es quizás el ejemplo más extraordinario de su trabajo, tanto por su concepciòn como por su omamentaciòn, que incluye una serie de mosaicos fabricados directamente en Venecia. Vista todavìa con recelo por quienes se niegan a reconocer los valores de la arquitectura ecléctica de comienzos del siglo, se encuentra hoy en pleno trabajo de restauraciòn bajo la direcciòn experta del arquitecto Ernesto Moure, la cual garantizará su permanencia en la memoria física de la ciudad.

Otras obras arquitectònicas de don Juan Buscaglione se encuentran en las listas de edificios que serán declarados monumentos nacionales. Su labor, al igual que la de otros europeos que inmigraron al país a finales del siglo pasado y comienzos del presente, dejò testimonio de la calidad y del esmero con el cual se enfocaba el trabajo de la arquitectura, incluso por "teguas ilustres" como don Juan que sabían que uno de los secretos de la arquitectura se encuentra en la dosis de amor con la cual se realiza.

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