Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1987/12/14 00:00

¡OH GLORIA INMARCESIBLE!

Cumple 100 años el Himno Nacional.

¡OH GLORIA INMARCESIBLE!

Entre gustos no hay disgustos, reza el adagio popular. Y en el caso de los Himnos Nacionales se podría decir, echando mano de este refrán, que no los hay más o menos emotivos, porque igual vibra un guatemalteco con su himno Patrio que un inglés con el suyo. Sin embargo, hay quienes creen que el himno más lindo del mundo es el francés -La Marsellesa- y que el colombiano, que está cumpliendo por estos días 100 años, le pisa los talones.
Lo que no parece quedar muy claro ni para los historiadores, ni para quienes cada 31 de diciembre en medio de voladores lloran copiosamente al oír las notas del Himno Nacional, es dónde se escribió su música. Los habitantes de la población cundinamarquesa de Nilo aseguran que fue allí donde el italiano Oreste Sindici escribió las notas del himno y que fue con los estudiantes de su escuela con quienes ensayó los primeros compases. Tan convencidos están de tal versión, que en su plaza central se encuentran partes del viejo armonio en donde se supone se inspiró Sindici.
Sin embargo, publicaciones de la época como el Gráfico de 1916, dicen que fue por obra y gracia del cachaco José Domingo Torres que se creó el Himno Nacional. De profesión pintor, pero de oficio empleado público, Torres sentía por Rafael Núñez una gran admiración, al punto de que coleccionaba toda la correspondencia que se cruzaban desde 1860. Núñez había reformado la Constitución en 1886 y un grupo de delegados regionales le propusieron extender su mandato para el período comprendido entre 1886-1892.
Con motivo de las fiestas de Cartagena del año de 1887, José Domingo Torres, que buscaba halagar al Presidente, se ingenió una celebración santafereña de la efémerides cartagenera, que incluía actos y representaciones. Además, pensó que una manera de ganarse aún más el aprecio de Núñez era poniéndole música a unos versos que había hecho el Presidente. Buscó entonces al maestro de canto de las Escuelas Públicas de Bogotá, el italiano Oreste Sindici, que tenía fama de buen mozo y de fumador empedernido. Torres no tuvo éxito con su misión y le tocó rogarle a Doña Justina, esposa de Sindici. Por ese lado la empresa sí le dio resultado. En pocos meses, Sindici entrego la melodía que, según algunos, no era sólo grandiosa y digna de la letra que se le había entregado, sino del país. Sindici vivía entonces en la carrera 15 entre calles 14 y 15, sitio ocupado hoy por cantinas de mala muerte, que han obligado a la Academia de Historia a retirar las placas de mármol que recuerdan la memoria del compositor.
El 11 de noviembre de 1887, con fuegos artificiales a la alborada, entre salvás de artillería, se estrenó en la Plaza de Bolívar el Himno Nacional, en un Té Deum en donde se colocó la primera piedra del teatro Municipal. La prensa de la época dio cuenta de que la ejecución del Himno Nacional, fue acogida con un entusiasmo ruidoso. El coro y las orquestas formados con los mejores artistas de la ciudad, compartieron los aplausos y felicitaciones con el director y el maestro Sindici. Aún miembros de la oposición al "Regenerador Núñez", que se encontraban curioseando, dieron su aprobación al bello canto.
Pero el debut en sociedad lo haría el Himno Nacional, un mes después, el 6 de diciembre de 1887 cuando el Mingobierno de la época; Felipe F. Paúl, citó al estreno oficial del Himno en el Salón de Grados, en la esquina de la calle 10 frente al Palacio de San Carlos, en un acto en el cual se daban cita las autoridades civiles, eclesiásticas, militares y miembros del cuerpo diplomático así como los notables de la ciudad.
EL maestro Sindici encomendó a la Imprenta "La Luz", la primera edición para canto y piano; cuya carátula decía: "Himno Nacional de la República de Colombia. Letra del Excelentísimo señor doctor Rafael Núñez. Música de Oreste Sindici. Bogotá Imprenta de la Luz".
Cuando el país celebró el centenario de la Independencia, en 1910, el Himno resonó con solemnidad sinigual. El 4 de julio de 1946, mediante decreto número 1963, el gobierno adoptó la revisión para canto y piano, y las transcripciones para banda sinfónica y banda militar del Himno Nacional de Colombia, realizados por José Rozo Contreras sobre la partitura original de Sindici.
Cien años después, la que pareció en su momento una lagartada del señor José Domingo Torres, es el Himno Nacional de Colombia que, de acuerdo con expertos musicólogos, es musicalmente bello, aunque le sobran estrofas.






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