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| 2/26/2016 10:40:00 PM

“Picasso pensaba que el comunismo era lo más cercano al humanismo”

Olivier Widmaier Picasso, nieto de Pablo Picasso, está en Colombia para exhibir la muestra fotográfica de grandes pintores del mundo como Dalí, Koons, Botero y, obvio, su abuelo.

Es un productor de música y televisión. Hasta hace algunos años su abuelo, Pablo Picasso, era un detalle más en su vida. Nunca conoció al pintor en persona y eso que cuando murió tenía 12 años (él vivía en Francia y el pintor en España, donde había conformado otra familia). Pero desde entonces se embarcó en explorar a esa leyenda del arte.

“Con los años descubrí que Picasso era un muy buen tema de conversación”, dice. Y fue la búsqueda del verdadero Pablo lo que lo llevó a adentrarse en el universo humano y creativo de una de las figuras más representativas del siglo XX.

En la muestra de arte “Revealed” (Revelado) expone 30 fotografías de artistas en la intimidad de sus talleres y los procesos que originan sus creaciones. Esta exposición es traída por la cadena de hoteles francesa Sofitel, que está exponiendo por todos sus hoteles en el mundo la muestra fotográfica.

Entre sus imágenes, además de las de su abuelo, figuran fotografías inéditas de Salvador Dalí, Jeff Koons, Fernando Botero, Marc Chagall, Joan Miro, Jean Cocteau y Francis Bacon, entre otros. Olivier Picasso habló con SEMANA de su abuelo, de sus anécdotas, de sus secretos y de esta exposición que estará abierta al público desde el 26 de febrero hasta el 30 de abril en el hotel Sofitel de Bogotá.

Semana.com: ¿Qué significa traer por primera vez a Suramérica esta exposición?

Olivier Picasso: Siempre se tiene la misma exhibición en los hoteles Sofitel, pero en cada lugar le ponemos un toque de la cultura local. Colombia es el único país suramericano donde estará.

Semana.com: ¿Cómo describir esta exposición?

O. P.: La primera idea fue entender qué es un hotel y qué es una exhibición, para crear una idea a partir de esos conceptos. El hotel es tu hogar cuando estás lejos de casa y te ofrece un momento de intimidad. La pregunta que me hice fue ¿cuál es la intimidad del artista? Y la respuesta fue: su estudio. El estudio de un artista es la clave para entender su creación, cómo es su genio, cuál es su inspiración. Por eso busqué la relación que hay entre el taller del artista y un hotel: ambos nos construyen esa sensación de intimidad.

Semana.com: Usted no conoció a su abuelo…

O. P.: Pocas semanas luego de su muerte yo fui al lugar donde fue enterrado. Desde entonces, comencé a ingresar en su universo. Me di cuenta que le gustaba vivir en casas muy grandes, que por fuera parecían prácticamente castillos, pero adentro eran muy sencillas, simplemente el espacio para ser pintor y poner sus obras de arte. Probablemente eso era lo que inspiraba su trabajo, las casas antiguas que fueron sus talleres. Me di cuenta de que Picasso invadía los espacios y los convertía en su estudio, para hallar allí la calma y la inspiración.

Semana.com: ¿En su búsqueda tuvo que ver su familia?

O. P.: Mi abuela Marie-Thérèse y mi madre, Maya, fueron muy importantes para Pablo Picasso, pero yo hice mi propio camino para conocer al artista. Tuve que aprender a conocerlo y entendí que no le faltó nada, pero que su vida sí fue muy complicada.

Semana.com: ¿Cómo fue para el niño de 12 años descubrir que su abuelo era el gran personaje?

O. P.: Yo descubrí que él fue mucho más importante de lo que yo pensaba. No fue un pintor, sino el pintor del siglo XX. Me acostumbré a discutir sobre él con mucha gente, porque en la escuela mis compañeros me hacían preguntas sobre Picasso y en la calle me abordaba la gente. Por ejemplo, cuando visité el Sofitel de Bangkok una persona se me acercó, conocía a Picasso, y me comenzó a hacer preguntas. Allí descubrí–mirando en retrospectiva- que Picasso era un buen tema de conversación para acercarse a los otros. Él pertenece más al resto del mundo que a su familia.

Semana.com: Siempre dice Picasso y no mi abuelo…

O. P.: Mi madre es la única persona que conozco en el mundo que lo llama papá. Cuando ella va al museo, va al museo de su papá. Ella es la única, porque ni siquiera mis tías ni mi abuela lo llaman de esa forma, siempre le dicen Picasso. Para el mundo, incluyéndome, él es Picasso, menos para mi mamá.

Semana.com: Ha escrito varios libros sobre su abuelo, ¿cuál es su gran conclusión sobre el personaje Picasso?

O. P.: Me vi en la necesidad de ser muy objetivo, no quería sencillamente ser el nieto de Picasso que escribe un libro. Yo consulté especialistas, periodistas, aficionados y artistas. Yo quería responder de manera objetiva a la leyenda de Picasso, porque algunas historias son ciertas y otras eran falsas.

Semana.com: ¿Cuáles eran esos temas falsos?

O. P.: Por ejemplo, las mujeres de Pablo y la política. Cuando se habla de la vida de Picasso se habla de periodos: el azul, el rosa, el surrealista y el cubista. Cada uno de ellos fue influenciado por una mujer y todas las siete mujeres oficiales que lo acompañaron fueron necesarias para cada uno de sus momentos como artista. Además, por medio de la vida de Picasso se cuenta la vida del siglo.

Semana.com: ¿Cómo encaja su abuela en esta historia?

O. P.: Cuando mi abuela le contó que estaba embarazada, él estaba casado con Olga -ella era rusa y él español- y no se pudieron divorciar hasta 1932, cuando la nueva república de España hizo legal la separación. En ese momento, él dijo: “bueno, esto es maravilloso, es muy fácil divorciarse”. Pero en esa época ser divorciada era lo peor que le podía pasar a una mujer, por lo que Olga respondió: “yo no quiero cargar con la fama de ser una mujer divorciada”. Cuando el devoto General Franco llega al poder y abole el divorcio, Picasso vuelve a estar casado con Olga.

Semana.com:¿Muy mente abierta?

O. P.: Picasso era la imagen de la libertad en un mundo muy estricto, con imágines sumamente estrictas. La vida de Picasso es una ilustración de lo que era la sociedad en su momento y de cómo se fue transformando, mientras avanzaba el siglo XX.

Semana.com: ¿Y por qué tan político?

O. P.: Yo creo que las dos cosas más importantes en la vida de Pablo fueron las mujeres y la política. Él se vio muy influenciado por la política, no solamente en España, sino también en Francia. En 1937 hizo el Guernica y ese fue un punto de quiebre en su vida. Desde entonces, él se convirtió en un artista comprometido con objetivos claros en su arte y en su vida política.

Semana.com: ¿Por qué el comunismo?

O. P.: 1937 es el año previo a la invasión de Alemania a Polonia, y él tenía un dilema, una batalla interna. Luego de la Segunda Guerra Mundial se unió al partido comunista, pero después de la muerte de Stalin -cuando la gente entendió que la situación en la Unión Soviética era terrible-, él detuvo su relación con el partido, pero se mantuvo comunista: pensaba que esa posición política era la más cercana al humanismo.

Semana.com: ¿Qué peso tiene ser la familia Picasso?

O. P.: El apellido te abre las puertas del arte, indiscutiblemente. Sin embargo, aunque todos en mi familia tenemos el mismo ancestro, cada uno ha forjado una historia distinta.

Semana.com: ¿Por qué esta exposición muestra a un Picasso íntimo?

O. P.: La idea de esta exposición fue mostrar que cada artista tiene su propio universo íntimo. Su taller lo demuestra, hay quienes pintan en el suelo y hay quienes lo hacen en un lienzo. Yo quería mostrar las diferencias entre los artistas desde una fotografía especial.

Semana.com: ¿Cómo fue la selección de la obra?

O. P.: Fue muy difícil, como una gran pena de amor. Tuvimos acceso a los archivos de la revista Paris Match, donde había más de mil imágenes de artistas. Y la cadena de hotel Sofitel nos permitió solo publicar 30 fotografías, por cuestión de sus espacios y la logística de la ubicación. Pasamos de 100 a 30 imágenes entre artistas modernos y artistas contemporáneos. Nos tocó desenamorarnos de muchas. Esta obra es una invitación a ver el universo de los artistas.

 

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