Domingo, 21 de septiembre de 2014

| 2013/03/04 00:00

'Operación E': sacrificando el cine

por Carolina Morales

Con una buena puesta en escena, esta película es una historia que peca en lo literal.

La película fue estrenada en el festival de Cine de Cartagena. Foto: Operación E.

En la genialidad de Luis Tosar recae todo el peso de este relato simple y sin mayores emociones.


Luego del litigio legal que prohibía su reproducción en Colombia, el estreno comercial relámpago de 'Operación E' nos tomó por sorpresa. La película, que a partir del primero de marzo está en las salas de cine del país, tuvo su primera prueba ante el público colombiano durante el Festival Internacional de Cine de Cartagena. Reunió a espectadores, que por casi cinco horas, hicieron fila para ver lo que se les vendía como 'la historia jamás contada'.

Quien decida ver esta película no puede hacerlo con la pretensión de encontrarse con algo nuevo. Está contada de manera tan literal que la promoción de 'No Censurada' resulta ser un chiste. Es una lástima la edición que se hace del filme, con la que se pierde toda acción y emoción en la historia. Esto último, quizá, debido al escándalo previo a su estreno, causado por la acción de tutela impuesta por Clara Rojas para impedir su proyección.

Aquí entonces, nos encontramos con la historia de Crisanto, el campesino convertido en héroe decidido a salvar no solo su vida sino la del pequeño Emmanuel, 'el tesoro de las FARC'. Interpretado por el siempre maravilloso Luis Tosar, en Crisanto recae todo el peso de este relato que se nos cuenta de manera simple, tan simple que el cine en sí mismo se ve sacrificado, y solo esperamos pacientemente a que el cuento llegue a su fin, sin que un solo detalle nos emocione o conmueva, como debería suceder al recordar uno de los capítulos de la historia de violencia de nuestro país.

Una mención para Tosar, quien nos sorprende con la recreación de este héroe campesino. Su mirada, gestos, acento y hasta humor nos acompañan durante toda la película, en la que Martina García y demás, no son otra cosa que acompañamientos obligados.

Mal o bien, hay que aplaudir que podamos tener acceso a este tipo de películas. Ya llegará el momento de recrear los hechos reales de nuestra historia de manera no solo fiel sino sacándole provecho a la estética del cine.

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