Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1984/01/16 00:00

OSUNA DE FRENTE

Una recopilación de los hechos de la: política nacional vistos por pluma caústica del mejor caricaturista colombiano

OSUNA DE FRENTE

"Osuna de Frente", Biblioteca de El Espectador. El Ancora Editores, Prólogos de Gabriel García Márquez y Alvaro Gómez Hurtado. 189 páginas, Bogotá, 1983.
La labor del periodismo escrito opera sobre el nivel de lo consciente, de la información basada en hechos concretos y reales. Se beneficia de la objetividad y las pruebas contundentes. La caricatura, esa niña mimada del periodismo, opera con instrumentos de la realidad objetiva, elaborados a partir de un trabajo artístico que utiliza la imaginación para dar vida a lo más prosaico y producir un efecto intermedio entre el consciente y el subconsciente.
Durante todo el Frente Nacional, y sobre todo en los últimos gobiernos, las caricaturas de Osuna se han convertido en parte fundamental de nuestro desayuno dominical, como dice García Márquez, en la última y definitiva interpretación sobre los hechos de la semana, en la liberación de energías contenidas por la imposibilidad de expresarlas abiertamente. En ellas el subconsciente colectivo convierte en risas el drama de una nacionalidad aislada de los centros de poder y la existencia de un grupo reducido de políticos que lo controlan desde las instituciones de la Presidencia, el Congreso, la Iglesia, el Ejercito, los gremios.
La edición de caricaturas de Osuna que ha realizado El Espectador y El Ancora Editores recorre los diferente . períodos del Frente Nacional, muy insistente al comienzo sobre el contexto internacional de las crisis en la distensión soviético-norteamericana, la evolución del régimen castrista, las elecciones en Venezuela, la guerra de Vietnam. De ahí, insiste más en el panorama nacional, con el gobierno de Valencia y los temores de golpe atribuidos al General Ruíz Novoa; el gobierno de Lleras Restrepo en el contorno de la candidatura de Nixon, la primavera de Praga, los conflictos del presidente con el congreso y la reforma del 68: el gobierno de Pastrana enfrentado desde su inicio al auge del anapismo.
Durante todos estos gobiernos del Frente Nacional el arte de Osuna se va perfeccionando, sobre todo con el gobierno de Turbay Ayala, en el que creó sus propios símbolos estereotipados, con el caballo cuestionador, testigo mudo de las violaciones a los derechos humanos, de las "colgadas" en la Escuela de Caballería, de las vendas y las torturas. Ese Procurador vendado, con el Presidente y su carnal ministro de Defensa, empeñados en aplicar el Estatuto de Seguridad hasta el cansancio, ese cardenal complaciente ante los escándalos y la detención de dos jesuitas, ese comandante de la BIM famoso por su interpretación de la justicia, todos estos personajes quedaron marcados con tinta indeleble, implacable.
Con el gobierno de Betancur, la utilización de los símbolos estereotipados está concentrada en la monja, elemento ambiguo que configura los bandazos del gobernante, el bochorno que causan los enfrentamientos entre los militares y el Procurador, los aplausos y las censuras a los diferentés comportamientos del gobierno. Era este el momento de publicar las caricaturas de Osuna, porque ya se nota un corte entre los personajes aislados y simples de los inicios del Frente Nacional y la época actual en la que se crean ambientes, personajes, situaciones más intrincadas y complejas; la economía de utilización de medios, básica para el artista, ha alcanzado en Osuna un grado superlativo, como el de ningún otro caricaturista colombiano.
Viendo lo negro, lo negativo, lo estrambótico, Osuna nos aclara muchos panoramas a través del análisis riguroso a que somete todos los hechos de la política (porque se trata, como en Mingote, de un caricaturista eminentemente político), a pesar de su posición no comprometida con los partidos. Tanto liberales como conservadores, socialistas o fascistas, cléricos o legos, civiles o militares, occidentales o asiáticos, todos revelan facetas que para Osuna son objeto de reproche, de sanción, de caricatura.
El no se contamina, y en lugar de participar en la política que dibuja permanentemente, prefiere dedicar sus ratos a la pintura en óleo, reproducida también en parte acá, y los retratos caricaturizados de personajes importantes.

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