Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2005/06/05 00:00

Otros ojos, otro lente

'La mirada' recoge imágenes de ocho fotógrafos latinoamericanos.Una buena oportunidad para entender las tendencias de este oficio.

Mario Cravo Neto "La mayoría de los modelos son familiares del artista. Los rostros y cuerpos que aparecen en su trabajo se parecen a naturalezas muertas"

La fotógrafa cubana Marta María Pérez Bravo (1959), irónicamente, no es quien oprime el obturador de su cámara cuando está trabajando. Flavio, su esposo, es el encargado de hacerlo. Ella crea, organiza, 'elabora la imagen', especifica lo que quiere, pero no toca la cámara fotográfica. La artista brasilera Rosangela Rennó (1962), en la serie Cicatriz, presenta imágenes sobre prisioneros tatuados, captadas en una cárcel a comienzos del siglo pasado. Es un archivo que la artista rescató y recopiló pero que no fue producido por ella. Algunas fotografías del también brasilero Vik Muniz (1961) consisten en el registro de una obra que él le propuso, tiempo atrás, al Museo Whitney de Nueva York. El artista pidió que no se limpiara el polvo que se acumulaba en las instalaciones minimalistas del museo y, después de varias semanas, expuso dichas piezas con todo el polvo que había sobre ellas. "El polvo es piel que las personas pierden cuando van a estos sitios. En el material tenía, por lo tanto, una parte de las personas que habían visitado el museo anteriormente... es como encontrar un pedacito de mugre sobre un Donald Judd", dice Muniz. El espectador ve en estas fotografías el registro de lo que Muniz hizo en el Whitney, basado en polvo.

Estas son algunas de las facetas que ha adquirido la fotografía en las últimas décadas y muchos artistas han ganado el reconocimiento del público y de la crítica, sin importar necesariamente que ellos estén detrás del lente como se hacía tradicionalmente. Por estos días en el Museo de Arte del Banco de la República se exhibe La Mirada, una completa selección de la obra de ocho fotógrafos latinoamericanos que plantea, principalmente, una revisión a la fotografía como medio de expresión. Entre ellos están Pérez Bravo, Muniz, Rennó, y también Mario Cravo Neto (Brasil, 1947), Maruch Sántiz Gómez (México, 1975), Luis González Palma (Guatemala, 1957), Manuel Piña (Cuba, 1958) y Paz Errázuriz (Chile, 1944). Las imágenes seleccionadas hacen parte de la Colección Daros, con sede en Suiza, que en muy poco tiempo se ha convertido en la más importante de arte latinoamericano en Europa. A finales del año pasado realizaron en Zurich la exposición Cantos/Cuentos colombianos con varias obras que adquirieron de 10 artistas del país.

Hans-Michael Herzog, director de Daros, ha insistido que no tuvo en cuenta un eje temático en el momento de comprar las fotografías y sólo se guió por el interés que le produjo cada una de ellas. En este sentido la selección ayuda a entender la dinámica del medio en la actualidad. Manuel Piña admite que no tiene un conocimiento técnico: "Yo no aprobaría un examen de fotografía, creo, en la escuela, pero bueno", le dijo a Herzog en la entrevista que hace parte del catálogo de la muestra. Sin embargo su testimonio personal de La Habana pleno de melancolía hace que este aspecto sea secundario. La mayoría de los fotógrafos que están en la exhibición son autodidactas. Luis González Palma es el único que trabaja con color, el resto emplea el blanco y negro. Hay curiosidades como la serie de Muniz en la que, por ejemplo, un retrato de Freud aparece untado de chocolate. "Si las personas están acostumbradas a ver millones de imágenes cada día, ¿por qué han de detenerse en una imagen específica? Por lo tanto se necesita un truco, un anzuelo", dice Muniz. Daros continuará expandiendo su colección y adquirirá fotografía colombiana. La exposición estará abierta hasta el próximo 15 de agosto.

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