Martes, 17 de enero de 2017

| 2004/02/02 00:00

Pacto de justicia

Doce años después de dirigir 'Danza con lobos', Kevin Costner ha vuelto a filmar una gran película de vaqueros.

El largometraje es un sentido homenaje a las convenciones del género del oeste, pero también una revisión de sus lugares comunes. Costner (izquierda)ha dirigido tres películas hasta el momento: en 1991 recibió el premio Oscar al mejor director.

Titulo original: Open Range.

Año de produccion: 2003.

Director: Kevin Costner.

Actores: Robert Duvall, Kevin Costner, Annette Bening, Michael Gambon, Michael Jeter, Diego Luna, James Russo, Abraham Benrubi, Dean McDermott.

El triste Charley Waite, pecador honorable, pronuncia las palabras "nunca he tenido problemas para matar a nadie" cuando su jefe, Boss Spearman, le pregunta si está dispuesto a defender a muerte el ganado que conducen, desde hace unos 10 años, por las praderas desmedidas del oeste norteamericano. Denton Baxter, señor absoluto del pueblo al que acaban de llegar, ha ordenado que se extermine de un golpe el mal ejemplo de esos vaqueros nómadas. Es 1882. El país comienza a modernizarse. Y los hombres como ellos, que se han acostumbrado a una vida en los espacios abiertos, parecen una especie en vías de extinción. Lo que significa: la tercera obra del director Kevin Costner, la admirable Pacto de justicia, al tiempo respeta y subvierte las convenciones de uno de los grandes géneros creados por el cine norteamericano (Thomas Edison filmó la primera película de vaqueros, Cripple Creek Barroom, en 1898).

Es probable que Los imperdonables, Danza con lobos, Silverado y esta, Pacto de justicia, sean, en ese orden, los mejores largometrajes del oeste de los últimos 20 años. Porque no pierden de vista la tradición a la que pertenecen -insisten en poner sentencias inolvidables en boca de hombres de pocas palabras, se dejan llevar por cinematografías extraordinarias y por bandas sonoras solemnes, cuentan la historia de una pequeña revolución en un mundo sin ley- y porque al tiempo no se empeñan en narrar vidas ejemplares y se atreven a exponer a sus protagonistas, hombres melancólicos en el borde del desencanto, a situaciones en las que el bien y el mal parecen ser un mismo gesto. Son cuatro producciones, en fin, que vale la pena buscar en los alquileres de video. Dos, las dos primeras, ganaron el premio Oscar a la mejor película. En las tres últimas se encuentra involucrado, como actor o director, el californiano Kevin Costner.

Sí, puede decirse que Costner ha participado, como cualquier estrella norteamericana, en varios proyectos mediocres (si uno se quiere suicidar, por ejemplo, conviene ver El misterio de la libélula), pero sería ridículo negar que sus interpretaciones contenidas le han dado forma a trabajos tan interesantes como Los intocables, JFK o Un mundo perfecto. Y sería tonto decir, después de ver las imágenes épicas de Danza con lobos, que estamos ante un cineasta que no sabe lo que hace. Pacto de justicia no es una obra maestra, no, pero se toma su tiempo para contar bien una aventura, se acerca a la violencia como a una tragedia humana, confía ciegamente en sus personajes definidos, sus encuadres asombrosos y sus diálogos precisos ("varios hombres van a ser asesinados hoy, Sue, y yo voy a matarlos") y logra estremecernos sin recurrir a los efectismos de moda ni a los montajes enloquecidos de las superproducciones de estos tiempos. Es, a estas alturas de la historia del cine norteamericano, toda una declaración de principios.

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