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| 12/19/1988 12:00:00 AM

A PALABRAS NECIAS...

Un nuevo libro de Jean Francois Revel, revive la polémica sobre la veracidad y validez de la información.


La advertencia es clara y directa: "Nunca antes había existido tanta información y tantas personas informadas, y nunca ha habido tanta ignorancia, falsos ideales y crímenes en la política. Esta paradoja nos concierne a todos porque en las sociedades abiertas, en que el saber es abundante, suele retrocederse ante la verdad, tergiversándola y fragmentándosela y es peor: la verdad es utilizada contra la libertad". El que formula estos reparos es el periodista y filósofo francés Jean-Francois Revel, en un libro que acaba de aparecer: "El conocimiento inútil".

Considerado uno de los autores más amenos y populares en Europa, Revel llama la atención sobre un hecho aparentemente cotidiano: más que nunca las decisiones en todos los campos (desde las políticas hasta las administrativas y culturales) dependen de la recolección y el procesamiento de una cantidad creciente de datos. Sin embargo, esos datos se distorsionan, se malinterpretan y hasta se los subvierte y como dice Revel: "El enemigo ya no es la ignorancia, sino la mentira".

Estos fenómenos de distorsión, camuflaje, insinuación y desinformación son universales y uno de los antecedentes más explícitos, según Revel, es la forma como antes de la guerra, Time presentaba a Hitler y el New York Times a Stalin, lo que abrió el camino para Munich y Yalta.

Dentro de esos conflictos de la información, Revel destaca como la revelación de la realidad no ha cambiado en modo alguno, la indignación sigue siendo selectiva y los tabúes subsisten. Todo lo que se hace a nombre de la "revolución" es aceptable, y mientras las dictaduras del mundo capitalista desaparecen o se liberalizan, sus contrapartes marxistas se elogian en nombre de un "desarrollo" que no realizan.

En este libro, que ha causado una viva polémica entre los informadores y escritores europeos, Revel se defiende de la crítica de haberse transformado él mismo en propagandista: no hay equivalencia entre la mentira de derecha y la mentira de izquierda porque ésta surge de la sustancia misma de un dogma que se vale de una herencia de libertad y justicia para establecer el terror, la iniquidad y la miseria. Y precisamente porque la izquierda rechaza una realidad que la contradice, busca inmunizar su ideología rodeándola de un muro triple de contraverdades.

Pocas veces Revel había sido tan agresivo en sus tesis como en este análisis de la información como un peso inútil para la humanidad. Como siempre, revela sus acendradas convicciones de derecha. Refiriéndose a la izquierda sostiene que su ideología es más fuerte que la ciencia con la que se atribuye parentesco, y más fuerte que el sentido común.

Como, según Revel, la desinformación comienza en la escuela, como la pérdida de esa realidad se inicia a una edad temprana, dedica algunas páginas a los educadores. Dice que existe una "falsificación escolar" y sostiene que en la raíz de la gran mistificación se halla esta educación maniquea que acostumbra a los alumnos a dividir la humanidad en buenos y malos, es decir en revolucionarios y conformistas pobres y ricos, de izquierda y derecha.

Otro de los aspectos que señala el francés en su obra es el abismo que se ha creado entre el conocimiento científico y la información que se entrega al público, una información parcial y con frecuencia mentirosa. Por eso afirma: "La libertad de información sigue siendo minoritaria en el mundo y lo que es peor, en los países libres la información se concibe rara vez para informar". Para Revel, lo que se busca es manipular a la gente, dirigirla hacia determinados rumbos con fines políticos y económicos.

Jean-Marie Domenech ha sido un de los primeros en responder a Revel. Sostiene que es cierto que la ignorancia crece al mismo ritmo de la información y, de hecho, la proporción de lo que sabe el ciudadano contemporáneo en relación con lo que debiera saber, es menor que en el siglo 18 o en el 19, y en todo caso, en un mundo tan complejo como éste, un mundo difícil de descifrar, habría que saber mil veces más. Pero, se pregunta Domenech, ¿puede afirmarse que la información sea más útil por el hecho mismo de llegarnos más exacta?

Revel sostiene en este libro que el hombre no ama la verdad, que se siente contento aún sabiendo que los medios de información, además de aportarle un torrente de datos, también le mienten. ¿Tiene razón Revel? Tal vez sí, tal vez sólo en parte. Con frecuencia se lo acusa de ver solamente la paja en el ojo ajeno. Pero la polémica es sana.--
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