Sábado, 25 de febrero de 2017

| 1984/05/07 00:00

PAPI!

Una obra de Gorostiza en el Teatro Nacional para reir a carcajadas.

PAPI!

El Teatro Nacional, fiel a su propósito de atraer un público diferente, está llevando a cabo desde el pasado 5 de abril presentaciones diarias de la obra del escritor Carlos Gorostiza, "Papi", interpretada por un grupo de actores argentinos invitados exclusivamente a la realización del montaje.
El autor, actual Secretario de Cultura de su país, es uno de los dramaturgos de mayor importancia en América Latina. Con la obra "El puente" dio origen al movimiento vanguardia del teatro gaucho.
Inspirada en situaciones de la más pura raigambre bonaerense, la obra logra mediante el humor y el alejamiento de los excesos retóricos del drama, reflejar una realidad social que involucra a la clase media con los bajos fondos, mezcla explosiva no exenta de frivolidad. Una meretriz y su protector, un futbolista y su apoderado, aportan el material humano a la trama donde es columna vertebral la confusión de intereses y sentimientos, marasmo existencial enmarcado en la búsqueda por escapar a su propia miseria, al rol social que les correspondió vivir, acción imposible durante el desenvolvimiento del tema pues ninguno de ellos encuentra salidas concretas a sus dificultades, ya que; medida que avanza el argumento van hundiéndose aún más en el círculo vicioso de reproducir las mismas causas y efectos que pretenden contrarrestar. Semejante ambivalencia vital es la que intenta solucionar el drama, sin lograrlo, pues al caer el telón nada ha cambiado en la vida de los protagonistas, siguen siendo los mismos, hijos de la desesperanza que los motivó a enredarse en el truculento ritmo de azar, guía espacial de los conflictos insubstanciales que caracterizan la tragedia camuflada tras la comicidad. Es la clásica sátira moderna en el mejor estilo de las farsas de Moliere.
El futbolista contratado en el exterior, no desea abandonar su familia los amigos ni el arrabal. Su manage lo presional estimulado por los atractivos de un jugoso contrato. Ha ofrecido ya a su hija como novia, para que acompañe al deportista allende las fronteras. La estratagema ha fracasado y es entonces cuando lo invita a participar de los placeres momentáneos de una prostituta, que los aguarda en la media noche de Buenos Aires.
Allí contactan con Papi, quien hace las veces de explotador y enamorado de la muchacha. Por lo segundo él le permite todo, menos que le mezcle sentimientos a la relación con los hombres que tiene que entrevistar entre la cama. Ley comercial que se había cumplido hasta el momento, en que el jugador la enamora.
Además de comerciante, Papi es machista y celoso. El sufrimiento que el amor de su mercancía hacia otro hombre le produce, expresa una de las realidades sicológicas más crueles del hombre latinoamericano. El desenlace de la tragi-comedia aunque hilarante, es corrosivo. Desnuda ciertas verdades humanas que se comprenden mejor por medio de la risa.
La crítica argentina ha visto así la obra:
"Luis Brandoni es un señor en es cena, domina matices y transiciones la perfección. Martha Bianchi no le va a la saga, cubriendo el papel de la prostituta enamorada, engañada aferrada sin embargo, a una lejana esperanza. El Alducci de Julio De Grazia alcanza una humanidad desgarradora y participa en un verdader torneo actoral con Brandoni. Por último, Darío Grandinetti se insinúa el su jugador de fútbol, como un acto de seguro porvenir". Baste agregar como presentación a los espectadores bogotanos, que los cuatro protagonistas de la obra comentada están considerados entre los mejores del cine y la TV en su país. Brandoni, por ejemplo, es el protagonista de la película "Patagonia rebelde", actualmente en las salas de cine de la ciudad, y De Grazia se ha hecho acreedor a innumerables premios internacionales. Igual cosa sucede con la Bianchi, y de Grandinetti sabemos por David Stivel que es un importante actor de T.V. que incursiona ahora en el teatro con mucho éxito.
Precisamente corresponde a Stivel la conducción de la obra. Con ella se despide de Colombia, pues vuelve a su país luego de 8 años de exilio involuntario. Había montado ya en el mismo escenario "El rehén", única obra del género que dirigió en todo este tiempo. Los colombianos lo conocemos más por su trabajo en televisión, que no necesita comentarios. Aunque el teatro es otra cosa, sabemos que el argentino es plena garantía para el éxito del espectáculo. Un compatriota suyo, José Thomas, comentó sobre la labor que desempeñó, Stivel dirigiendo hace tres meses "Papi", en el Mar del Plata: "Es un maestro en la marcación de actores, en la imaginación de movimientos y en los tiempos espaciales".
Sobre las características del montaje, Stivel respondió:
"Se trata de un montaje realista no naturalista, donde las situaciones se concretan por afirmación o negación, mediante los gestos o movimientos de los actores. La plasticidad corporal es esencial para poder comunicarle al público lo deseado".
"Papi" viene de una temporada de tres meses en el Mar del Plata, a la que asistieron 45000 personas aproximadamente. Llenaba dos veces al día un teatro de 700 butacas.
Esta es una inmejorable oportunidad para los aficionados al teatro, de confirmar las similitudes que enlazan las dificultades cotidianas de nuestro continente. Prostitutas y jugadores de fútbol hay en todas partes y una historia como ésta puede volver a repetirse, en cualquier momento.--
Germán Rueda

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