Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1998/11/30 00:00

PARA GUSTAR Y DEGUSTAR

Setenta postres exóticos en una bella edición.

PARA GUSTAR Y DEGUSTAR

Dulce tentación María Villegas Villegas Editores Bogotá, 1998 $ 98.000 María Villegas es una 'dura' en culinaria y en administración y manejo de restaurantes, conocimientos que adquirió en Le Cordon Bleu de París y en la Universidad Parsons de Nueva York. Y además es una investigadora del tema, como lo demuestra en este libro, que es fruto de viajes de trabajo por España, Francia, Italia, Estados Unidos, Tailandia, Vietnam, Singapur y Australia. El conocimiento de la academia y de la culinaria mundial apartaron a Villegas del ejercicio convencional de su profesión para convertirla en una creadora. O sea: en una cocinera que crea platos tal y como se crean esculturas o se diseña alta costura. Su arte está en la mezcla de lo tradicional y la innovación, basada ésta en el juego creativo de combinaciones audaces e insólitas. Pero crea también para complacer otros sentidos y por ello da importancia a las texturas, formas y colores: el resultado es algo delicioso de comer y de mirar. Villegas presenta sus invenciones en cinco capítulos, cuyas denominaciones tienen que ver con la característica que predomina en las recetas: lo insólito, lo étnico, lo afrodisíaco, lo sutil y lo clásico. Y a cada una le ha dado el nombre de una ciudad, ciudad que seguramente le ha aportado la idea básica. Y las hay desde 'Urabá' (pastelitos de banano y chips de plátano) hasta 'Delhi' (savarin de jazmín de noche y lilas). La creatividad de esta cocinera se advierte en que es capaz de presentar un sencillo dulce de papayuela o una cocada como el más exótico y sofisticado postre. Y su audacia, en combinar carambolos y perejil en un parfait exquisito. En materia de diseño y edición, el libro Dulce tentación es otra obra de arte, casi superior a aquellas a las que nos tiene acostumbrados Benjamín Villegas: la mejor calidad en papel, diagramación, color y fotografía. Esta fue realizada por Matthew Leighton y puede decirse que se lució. ¿Le ha parecido al lector muy azucarada esta nota? Tal ha sido mi intención, pues es sano meterle a veces a la lectura algo dulce, rico y hermoso. Sin más.

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