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| 6/27/1994 12:00:00 AM

PARA NO LEER

Chismes sobre Pablo Neruda archisabidos y mal contados



NERUDA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS
ENRIQUE LAFOURCADE
NORMA, BOGOTA, 1994 $5.800
EL COMENTARISta de libros con frecuencia se ve obligado a leer obras que son pura basura, las cuales ni menciona a los lectores: son los gajes del oficio. Sin embargo, ocurre a veces que esa basura, por la publicidad que obtiene o por su tema, llama la atención del público. El comentarista debe entonces advertir para que aquél no caiga en la trampa, al menos con los ojos cerrados.
Tal es el caso de Neruda en el país de las maravillas. La verdad es que el chileno no ha tenido suerte con sus biografías y ni siquiera con sus autobiografías, pues mucho se dijo que la segunda parte de éstas, publicadas cuando ya había muerto, fueron escritas a cuatro manos por su mujer, Matilde Urrutia, y su amigo Miguel Otero Silva.
Sólo conozco dos buenos trabajos biográficos sobre el poeta: el de Margarita Aguirre, titulado Las vidas de Pablo Neruda, que se publicó el mismo año que murió, y Neruda, de Volodia Teitelboim, compañero suyo de aventuras políticas.
Ninguna de esas dos obras se han leído en Colombia, pues no llegaron a nuestras librerías. Es sorprendente que una editorial seria como Norma se haya interesado en el libro de Lafoureade, existiendo los dos mencionados, desconocidos casi por completo fuera de Chile.
Neruda en el país de las maravillas es un libro de chismes archisabidos y mal contados. Quienes hayan leído Adiós, poeta, de Jorge Edwards, que sí circuló en el país y que es también un libro de chismes pero bien contados, se percatará enseguida de cuál es la fuente de Lafourcade. A algunos de los cuentos de Edwards sobre la vida privada de Neruda, a quien él conoció bien por haber sido su gran amigo y confidente, el autor agrega en forma anárquica y deshilvanada otros que aparecen muy desabridos al lector, pues en su momento hicieron leyenda: que le gustaba comer y beber en abundancia, que la musa de los Veinte poemas de amor... fue Albertina Azócar, que cómo mataron a García Lorca, que conoció a Matilde Urrutia así y que le escribió asá los Versos del capitán, que su entierro fue dramático y muy triste, y etcétera. Incluso sobre el chisme del amor final de Neruda con Alicia Urrutia, sobrina de Matilde, que parece ser para el autor la gran bomba del libro, ya se conocían los pormenores por Teitelboim y, especialmente, por Edwards, quien fue el celestino.
Y para peor de colmos, al contar todos esos refritos el autor no se priva en ciertos momentos de remontar vuelo lírico, con un tono seudonerudiano que haría sonrojar hasta a un escolar.

MUERTE EN LA ACADEMIA
SI SU apellido es Lleras o Chaparro debe saber que esas honorables iniciales han dejado de existir, así como los chanchullos y el llanto. Bueno, han dejado de existir al menos en los diccionarios españoles.
Así lo aprobó la Real Academia Española en su sesión del 27 de abril pasado. Hubo 17 votos a favor de esa defunción, uno en contra y tres abstenciones. Estas últimas correspondieron a Panamá, Uruguay y Nicaragua. Ecuador fue el único país que se opuso.
Las razones que se adujeron, más que linguísticas, fueron de carácter económico, como se desprende de las explicaciones que dieron voceros de la Academia: " Una lengua que no adapte todos sus recursos a un sistema uníversal y que no facilite su traducción automática se convertirá en una lengua de segunda dentro de la Unión Europea". Todo sea, pues, porque a España le vaya bien con sus socios continentales. Y si eso es lo importante, ¿seguirá la muerte de la ñ?


NOVEDAD

LEXICON DEL VALLE DE UPAR
CONSUELO ARAUJONOGUERA
INSTITUTO CARO Y CUERVO
BOGOTA, 1994
ESTE ES un libro para hojear de cuando en cuando y deleitarse con la creatividad de un pueblo en el manejo del lenguaje. Se trata de un trabajo extenso, en el que se presenta un completo mapa linguístico de la extensa región vallenata, que arranca en la baja Guajira y se adentra en el viejo Magdalena Grande, región que ha dado muestras de su gran riqueza cultural.
La investigación comprende voces, modismos, giros, interjecciones, locuciones, dichos, coplas y nombres de árboles nativos. La autora en varios casos enriquece las definiciones, con ejemplos tomados del habla popular y del folclor. Por ejemplo, el interesado podrá comprender palabras y giros que ha oído en coplas y vallenatos. Incluso podrá constatar que muchas de esas palabras raras que utilizan García Márquez y otros escritores costeños tienen partida de nacimiento, historia, uso y tradición.
Trabajos como este contribuyen al estudio del modo de ser del país, y al rescate y medio de preservación de un elemento esencial de identidad nacional, pues, como lo recuerda Araújo, "cada vez que se muere un viejo se acaba un vocabulario...".
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