Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/10/06 00:00

PARIS, FRANCIA

Una película canadiense que llega con muchas pretensiones pero que no cumple ninguna.

PARIS, FRANCIA


París, Francia es el viaje al interior de una mujer que involucra su búsqueda creativa y sexual. París se convierte aquí, como en la mayoría de los casos, en el símbolo de ese espacio alterno a la vida cotidiana donde el cuerpo, la pasión y el arte son posibles a la vez sin necesidad de realizar los sacrificios adultos al principio de realidad. La metáfora de la película es simple: Lucy, una escritora en cierne, alguna vez viajó a París, alguna vez conoció a un hombre de verdad (con pinta de amante latino), alguna vez escribió. Todo esto en el tiempo mítico de las fábulas porque cuando mira el presente se da cuenta de que vive en una aburrida ciudad de Canadá, está casada con un aburrido marido editor y del aburrimiento es incapaz de escribir una letra más. La causa de la tragedia es que su amante murió y con él lo mejor de ella misma o al menos lo más original. Sin embargo nunca es tarde para la llegada de un príncipe azul apasionado pero con tendencias homosexuales como Sloan. Al precipitarse este encuentro Lucy entra en una crisis creativa y personal que es la que echa a andar el motor de la película.
Con intentos vanguardistas de mezclar imágenes de diferentes texturas, con sobreimposiciones temporales y personajes desestructurados emerge una dirección pretensiosa que a veces también le apuesta a la comedia. Pero el lenguaje es tan cargado y la estructura tan poco clara que a la larga todo se convierte en un estéril juego intelectual que a nada conduce. Ni siquiera a París, Francia.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.