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| 8/26/2017 10:15:00 PM

¿Por qué el ciclismo no ha tenido tanto éxito en el cine?

El proyecto de una película basada en la historia de Nairo Quintana podría abrir nuevos espacios al ciclismo en la pantalla grande. Porque hasta ahora, y pese a su épica, ese deporte ha tenido escasa presencia en el séptimo arte.

La creación de El llamado de la montaña, un largometraje sobre la vida de la última generación de ‘escarabajos’, está en las manos de Renne Díaz, un joven director audiovisual. Si sale bien, la cinta podría marcar un hito en la historia del cine colombiano. Mucho está en juego: en el país, a pesar de los resultados deportivos, no se han realizado muchas producciones cinematográficas sobre ciclismo. Y a las pocas hechas ya casi nadie las recuerda.

El filme, además de mostrar la historia de los ‘escarabajos’, promete develar un componente biográfico de la niñez de Nairo Quintana. La producción se desarrolla en Arcabuco (Boyacá), donde, además de explorar la vida del ciclista colombiano, el director buscará retratar la belleza de los paisajes de la región. La narrativa del ciclismo le permitirá abordar otros lugares del país, como los de Nariño y de Antioquia. Según Díaz, la idea es trascender “las historias de superación personal” y mostrar “una cara nueva del ciclismo”. La cinta, de acuerdo con el calendario, se estrenaría en 2019.

El esfuerzo de los cineastas colombianos por retratar la emoción del ciclismo comenzó en 1956, cuando se estrenó la película Los halcones de la ruta, en el Teatro Granada de Bogotá. Esta cinta, dirigida por Francisco Tabares, hace un recuento de la sexta edición de la Vuelta a Colombia desde sus entrañas. Ese año, el antioqueño Ramón Hoyos ganó la carrera por cuarta oportunidad. Las peripecias que en ese entonces tenían que hacer los ciclistas para sortear los obstáculos de carreteras en mal estado hacen de este filme un archivo especial para la historia del ciclismo.

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De esta manera lo recuerda Rito Alberto Torres, subdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano: “La película se hace por el interés que tenía el ciclismo para el país en esos momentos. Habla sobre un personaje que se llamaba Enrique Olaya —no tenía nada que ver con el presidente— mostrando diferentes aspectos de la Vuelta a Colombia. Hay grandes momentos de narración a cargo de Gabriel Muñoz López y Jaime Tobón”. Actualmente, la familia de Ramón Hoyos, el reconocido ciclista antioqueño, conserva uno de los dos rollos que existen de la película.

El rodaje de este filme coincidió con La gran obsesión, largometraje estrenado en el Teatro Colombia de Cali, en 1955. El creador, Guillermo Ribón Alba, incorpora al ciclismo dentro de la historia dramática de una mujer que trata de adaptarse a la ciudad después de salir del campo. “Introducen al personaje principal en el momento de la llegada de la Vuelta a Colombia a Cali, lo que en ese entonces era un gran acontecimiento”, cuenta Torres. Estas primeras pinceladas de ciclismo en la pantalla grande serían claves para obras posteriores.

Durante el Festival Internacional de Cine de Cartagena de 1983, Lisandro Duque presentó uno de los largometrajes más importantes en la historia del cine deportivo en Colombia: El escarabajo, que narra la historia de tres jóvenes, uno de los cuales sueña con ser un ciclista famoso. Para alcanzar sus aspiraciones, comete un robo y compra su primera bicicleta. La Vuelta a Colombia es clave en el hilo narrativo de la película. Duque aprovechó que el ciclismo estaba en pleno furor. Como él mismo admite, “marcó la infancia de toda mi generación”.

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La estética del ciclismo se convirtió en un eje de El escarabajo. Los paisajes colombianos y las complejidades de manejar una bicicleta de carreras aparecían frecuentemente en las escenas: “Imagínese el colorido de la caravana de 100 muchachos con camisetas de todos los colores, provenientes de todos los departamentos. El momento del embalaje, los premios de montaña, todo eso fue una experiencia muy emocionante para mí como director”, cuenta Duque.

Después de El escarabajo, protagonizada por la mexicana Gina Morett y con la aparición del pedalista José Patrocinio Jiménez, el ciclismo se alejó del cine. El tema perdió peso, como la Vuelta a Colombia. Duque cuenta que la importancia del certamen era tal, que los jóvenes aprendían geografía escuchando los relatos de la Vuelta por radio. “La Vuelta comenzó a acabarse, dejaron de existir los equipos departamentales, se profesionalizó el ciclismo y el interés pasó a Europa”, dice Duque. Pero en las épocas de furor por los triunfos de Lucho Herrera y Fabio Parra, en los años ochenta, se presentaron dos telenovelas relacionadas con el ciclismo: El cacique y la diosa (con Juan Pablo Schuk y Liesel Potdevin) y El faraón, donde participaron Carlos Vives y Jorge Emilio Salazar.

Mientras esto ocurría en Colombia, el cine europeo comenzaba a explorar a fondo el ciclismo. Como espejo, los cineastas españoles y franceses tenían a El relevo, una película estadounidense dirigida por Peter Yates que ganó un premio Óscar por mejor guion en 1979. La cinta cuenta la historia de cuatro jóvenes que buscan un rumbo en sus vidas. Uno de ellos, Dave, da el paso de admirar a los ciclistas italianos a competir con ellos.

España dejó huella en el cine deportivo con la producción de películas como Las bicicletas son para el verano, estrenada en 1984. Este filme trascendió por su argumento, centrado en la guerra civil española. En el marco del conflicto, la bicicleta y el ciclismo en general aparecen como una aspiración que permite apaciguar el presente. La Vuelta a España fue central para elaborar producciones innovadoras, como Verano en Andalucía, película japonesa de anime premiada en 2003 como mejor largometraje de animación en el Festival Sitges. Entretanto, los productores tomaron el ciclismo para narrar diferentes episodios de la historia, como sucede con la película La bicicleta, dirigida por Sigfrid Monleón.

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Solo en 2013 el cine volvió a mirar la Vuelta a Colombia. El director Harold Trompetero intentó recrear escenas del pasado con la película De rolling por Colombia, una comedia protagonizada por Andrés López y Jimmy Vásquez. “Hicimos una investigación y nos dimos cuenta –dice el realizador- de que en las primeras ediciones de la Vuelta a Colombia se inventaban transmisiones falsas. Los narradores radiales no podían ir al lado del pelotón como hoy en día, sino que describían la partida y se adelantaban al lote para llegar al final de la etapa”.

En el ciclismo no solo hay épica y epopeya de héroes, también hay trampa e ídolos caídos. Y el cine así lo reflejó. Uno de los episodios deportivos más explotados fue el dopaje de Lance Armstrong, ganador de siete Tours de Francia. Un documental exitoso en taquilla fue La mentira de Lance Armstrong, cinta que develó otros aspectos del ciclismo, como la relación entre este deportista y sus compañeros, la función de las organizaciones que intervienen en el deporte y las dificultades de probar un dopaje.

No obstante, la profundidad de los filmes no ha logrado posicionar al ciclismo entre los temas más codiciados audiovisualmente. Quizás, muchos elementos que podrían ser tratados en la pantalla grande permanecen ocultos. El ciclista Santiago Botero se pregunta, por ejemplo, “por qué no se ha realizado una buena película de ciclismo si tienen buenos actores y escenarios perfectos como los Alpes o los Pirineos. Este deporte tiene muchos aspectos interesantes, como las historias de los equipos, de los dueños, de los poderes que intervienen en el ciclismo. Creo que Estados Unidos se ha concentrado en otros deportes, como el béisbol y el boxeo”.

Los periodistas tampoco abordan con frecuencia estos terrenos sin explorar. Este factor, según Jaime Luis Gutiérrez, crítico y juez de ciclismo, es clave: “Al ciclismo no lo han seguido tantos intelectuales, sino reporteros especializados que se quedan en lo coyuntural, en la noticia. No se le ha dado una trascendencia simbólica y el público colombiano por eso se ha acostumbrado a ser muy ‘resultadista’. Los periodistas se limitan a narrar los resultados y la gente termina esperando que el colombiano quede de primero. Si no gana, pierde interés”.

Aunque la industria cinematográfica no se ha conectado con el ciclismo como lo ha hecho con otros deportes, el futuro luce esperanzador. No solo porque los ciclistas colombianos están en un gran momento: también influyen las condiciones técnicas y la nueva generación de productores que han aprendido cine en las mejores escuelas del mundo. El llamado de la montaña será un buen referente para medir el acercamiento entre el deporte y el cine, y lo más importante: la reacción del público colombiano.

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