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| 9/17/1984 12:00:00 AM

PENTAGRAMAS Y POEMAS

Tradiciones, folclor y poesía se dieron la mano en la obra del compositor ingles Benjamín Britten

Benjamín Britten (1913 1976) es uno de los más hechizantes músicos del siglo XX. Cuando se escriba la historia musical de esta convulsa centuria desde la cima del año 2000, su nombre figurará en compañía de otras notables y obligadas referencias: Stravinski, Villalobos, Tippett. Británico incrustado entre el fragor de las dos guerras mundiales, siempre demostró un profundo entusiasmo por las tradiciones artísticas de la edad de oro inglesa a la que se sintió íntimamente ligado. Más cercano a Purcell que a los compositores isabelinos, se interesó vivamente por el folklore y por la buena poesía.
De allí que se le considere como un músico lírico por antonomasia. Prolífico y sutil, sus obras tanto vocales como instrumentales donde el virtuosismo compite con el brillo melódico revelan trazas de Verdi y Mahler, huellas de Chostakovich y Berg; sombras de Holst y Bridge.
Familiarizado desde muy temprana edad con las austeras lecciones del pianoforte y la disciplina coral, su primera composición la hizo cuando apenas cumplió 8 años. Gracias a su "Cuarteto para oboe y cuerdas" y a sus "Variaciones sobre un tema de Frank Bridge" adquirió un celebrado reconocimiento internacional hacia finales de los años 30. Su temporada en los Estados Unidos entre 1939-1942 estuvo señalada por una inmensa actividad creadora: musicalizo algunos poemas del renacimiento italiano y del París maldito finisecular, compuso su "Concierto para violín" y la "Sinfonía de réquiem" y produjo la primera de sus óperas, "Peter Grimes". Especialmente interesado en divulgar y promover la música entre grandes auditorios, su "Guía orquestal para la juventud", inspirada en un tema de Purcell y compuesta originalmente para una película educativa, es quizá la obra más popular y conocida. Pero observada en conjunto esta rica y multiforme obra musical, el "Réquiem de guerra" de 1962 ha sido unánimemente declarado su pieza maestra, sin desconocer el encanto de sus composiciones vocales ("La cantata San Nicolás", "El himno a Santa Cecilia", "La Missa Brevis, "La serenata para tenor, coro y cuerdas"), de sus demás óperas ("El rapto de Lucrecia", "La otra vuelta de tuerca", "Sueño de una noche de verano"), o de sus creaciones orquestales ("La suite sinfónica Gloriana", "El príncipe de las pagodas", "La sonata para cello").
La circunstancia afortunada de que el "Réquiem de guerra" haya sido compuesto en honor de cuatro militares amigos de Britten sacrificados en el absurdo estrépito de la Segunda Guerra Mundial exhibe además otra hecho a su favor: los textos de la misa de difuntos fueron tomados por el músico de unos poemas de Wilfred Owen, poeta inglés y joven soldado tempranamente malogrado pocos días antes del armisticio de 1918. Asimismo, Benjamín Britten musicalizó diversidad de poemas grandiosos como buen amigo e iniciado que era de la mejor literatura universal. Gracias a su refinado talento que lo llevó a beber en tan generosas fuentes, y del cual hizo gala permanente como solista, director y compositor, nacieron un sin número de canciones para tenor y orquesta apoyadas en los versos iluminados de grandes poetas: los sonetos de Miguel Angel, la poesía inflada de John Donne, los proverbios de William Blake, "Las iluminaciones" de Arthur Rimbaud. Si Schubert hizo lo propio con Goethe y Debussy con Villon, Britten estaba haciendo eco en Inglaterra a esa hermosa tradición de asociar la música y la poesía con mágicos y conmovedores resultados. Calificado lector de la más rica heredad literaria británica (Shakespeare, Keats, James), Britten recupera el estimulante ejercicio artistico de hacer cantar al unísono a las musas Euterpe y Terpsícore, un tanto como lo hicieran Orfeo en la antigua Grecia y Ricardo Corazón de León en la alta Edad Media. Sólo por este gesto Britten habita desde 1976 el dorado panteón de los grandes músicos contemporaneos.
1. "Seranata para tenor, corno y cuerdas. Las iluminaciones". Robert Tear (tenor), Dale Clevenger (corno), Orquesta Sinfónica de Chicago bajo la dirección de Carlo María Ciulini. Disco Deutsche Crammophon 2531 199, Hamburgo, 1983.
2. "Réquiem de guerra". Calina Vishnevskaya, Peter Pears, Dietrich Fischer Dieskau, solistas. Orquesta Sinfónica de Londres y Coral Bach bajo la dirección de Benjamín Britten. 2 discos London, New York, 1963.
3. "Variaciones sobre un tema de Frank Bridge. Guía orquestal para la juventud". Orquesta Sinfónica de Londres y Orquesta Inglesa de Cámara bajo la dirección de Benjamín Britten. Disco London CS 6671, Nueva York, 1967.
4. "Suite sinfónica Cloriana. El príncipe de las pagodas". Orquesta Sinfónica Bournemouth bajo la dirección de Uri Segal. Disco Emi ASD4073, Londres, 1982.
5. "Sinfonía de réquiem. Cuatro interludios marinos y passacaglia tomados de Peter Crimes". Orquesta Sinfónica de Londres bajo la dirección de André Previn.
Disco Angel S-37412, Los Angeles, 1976.
6. "Misa Brevis y otras cantatas".
Coro del Colegio de San Juan de Cambridge bajo la dirección de George Cuest. Disco Argo ZRC S440, Londres, 1965.
Jaime Valencia Villa
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